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Persona non grata Opinión

Persona non grata

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Alejandro Reyes Vergara
Por : Alejandro Reyes Vergara Abogado y consultor
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Tal vez el propio Judd debería considerar solicitar al Presidente Kast o a la Cancillería chilena que lo declaren persona non grata. Los beneficios están a la vista.


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La declaración oficial del Escudo de las Américas impulsado por EE.UU. y suscrito por el Gobierno del Presidente Kast, proclama el respeto a la soberanía nacional y a la autodeterminación de los Estados.

Los dichos del embajador de EE.UU. sobre el estrecho de Magallanes y la Antártica la contradicen. También cuestionan tratados vigentes, leyes chilenas, y la soberanía nacional. No se trata de susceptibilidades pasajeras, sino de posiciones que Chile ha sostenido por décadas, sólidamente fundadas en el derecho internacional y en el derecho interno. También representan políticas de Estado muy apreciadas y arraigadas en nuestro pueblo.

Apartándose de la prudencia que exige su cargo, Judd está deteriorando, con sus declaraciones, una relación históricamente amistosa y de mutuo beneficio para ambos países y sus pueblos. 

También ha intervenido con ligereza en asuntos sensibles de política interna, soplando las brasas de un fuego doloroso que divide a los chilenos, afirmando categóricamente el embajador Judd que habría análisis de inteligencia de EE.UU. sobre el estallido social de 2019, pero luego reconoció que no hubo tal investigación propia de EE.UU. sobre estos hechos. 

Así, Brandon Judd parece empeñado en enemistar a Chile y a su pueblo con EE.UU., indisponernos con nuestros países vecinos y, de paso, profundizar nuestras divisiones internas. ¡Notable talento diplomático para sembrar y multiplicar conflictos, divisiones y malentendidos! 

El artículo 41 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas obliga al embajador y agentes diplomáticos a respetar las leyes del Estado receptor y no inmiscuirse en asuntos internos. Pues bien, los tratados con Argentina de 1881 y 1984, el Decreto N.º 1.747 de 1940 sobre el Territorio Antártico Chileno, el Tratado Antártico y la Ley N.º 21.255 forman parte de nuestra legislación vigente, del Estado receptor. ¿Por qué Judd no las respeta  sin ser sancionado? También son instrumentos relevantes para los derechos soberanos de Chile. Las eventuales discrepancias sobre su alcance, no autorizan a un embajador a tratar nuestra soberanía como moneda de cambio. 

¿Bastan las reuniones en Cancillería y las notas de protesta diplomática de Chile? La prueba de que no bastan es que las intervenciones y actitudes de Brandon Judd se han seguido reiterando y, después de aquellas, hasta se han profundizado.

En diplomacia, las palabras, los gestos y los signos importan: fijan posiciones, crean expectativas y sientan precedentes. Los silencios también. Brandon Judd sigue hablando con soltura y a su antojo, improvisa, usando palabras desprolijas e imprudentes, sin la menor delicadeza, y va dejando huella.  Chile, en cambio, guarda silencio o apenas se le escucha cuando habla. 

Chile debe defender sus derechos, su soberanía y su dignidad con energía. Así lo ha hecho incluso con prestancia ante la mayor potencia extranjera, en un momento muy delicado para el mundo y para EE.UU. Chile resultó más dignificado, orgulloso y respetado.  Somos un país que goza de respeto internacional bien ganado, y ese patrimonio debe cuidarse, o se arriesga a perder poder en un mundo fragmentado y competitivo.

Es razonable que Chile aplique el artículo 9.1 de la Convención de Viena y declare al Sr. Judd persona non grata. Se puede hacer en cualquier momento y sin expresar motivos; Estados Unidos deberá retirarlo o poner término a sus funciones, y si no lo hace, Chile puede dejar de reconocerlo como diplomático.  

No es algo poco habitual. Hay muchos precedentes, algunos muy distinguidos. Por ejemplo, Cuba expulsó al embajador y gran escritor chileno Jorge Edwards; Israel declaró non grato a Gunter Grass, Premio Nobel de Literatura; también lo hizo con Lula da Silva, Presidente de Brasil; Azerbaiyan declaró non grata a la soprano española Montserrat Caballé; Rusia declaró non grato a Andréi Kurkov, novelista ucraniano; Malaui, declaró non grato a Paul Theroux, novelista y escritor estadounidense. Hasta el famoso actor norteamericano Alec Baldwin fue declarado non grato e indeseable por Filipinas.

¡Vaya lista de notables – indeseables!

Con ese repertorio de intelectuales y líderes de gran estatura declarados non gratos, quizás le conviene a Brandon Judd que lo declaren persona non grata y podría ingresar en una distinguida galería de escritores, artistas, estadistas e intelectuales, sin necesidad de escribir ningún libro, formular un pensamiento, cantar una ópera ni ganar unas elecciones. Incluso es posible que el Presidente Trump lo premie ascendiéndolo en su carrera diplomática designándolo como embajador en una gran potencia extranjera, donde imponer la Doctrina Donroe le suponga algún grado de desafío, y no con la gran facilidad que le ofrece Chile para imponerla como dijo Judd. Esto último no tiene ningún brillo ni mérito.  

Tal vez el propio Judd debería considerar solicitar al Presidente Kast o a la Cancillería chilena que lo declaren persona non grata. Los beneficios están a la vista.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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