Opinión
Archivo (AgenciaUno)
Sobre los críticos a la conducción de las Relaciones Exteriores de Chile
Se pueden enojar con la Cancillería si su actuar no protege el interés nacional o no mejora la seguridad y la economía de Chile pero, por favor: seamos serios al momento de juzgar y emitir comentarios. Asegúrense de que están bien fundados y sustentados.
Últimamente se ha transformado en una moda criticar la conducción de las relaciones exteriores de Chile, incluyendo faltas de respeto a las autoridades responsables por parte de algunos de los que opinan. ¿Por qué no repasar y entender los aspectos fundamentales relacionados al tema? Quizás con ese ejercicio todos entramos en razón y en el caso de no estar de acuerdo discrepamos, pero con respeto y altura de miras.
Importante es entender cuál es el interés nacional que proteger y la contribución de la Cancillería en esta materia. La Cancillería es uno de los instrumentos del poder nacional, pero no el único, y no es la única instancia del gobierno que tiene responsabilidad en el desarrollo de las relaciones de Chile con el exterior.
Recuerdo que al iniciar el gobierno anterior muchos nos sorprendimos con dos objetivos de política exterior que nos llamaron la atención: turquesa y feminista, dos aspectos que nos parecían más bien medios que fines en sí mismo. Tampoco estuvimos de acuerdo con la forma un poco temeraria con que el Presidente Boric se relacionó con el gobierno del Presidente Trump, o la forma que se relacionó con Israel, pero las críticas las hicimos con respeto y en el entendido final de que la conducción de las relaciones internacionales de Chile es una atribución de la presidencia.
Tampoco estuvimos de acuerdo con la forma en que se manejaron las promociones dentro del escalafón del servicio exterior, cosa que el tiempo ha probado que fueron críticas correctas. Saltarse los años que un proceso de maduración profesional probado requiere no es una buena receta. Espero hayamos aprendido y no lleguen a embajadores cuando aun están inmaduros. Asumo que ADICA estará de acuerdo con eso.
No existe una definición exacta del interés nacional, y se entiende que pueda cambiar dependiendo de las circunstancias, pero lo que si está claro es que es lo que debe guiar la forma en que nos relacionamos con el resto del mundo. En lo inmediato, los principios de política exterior de Chile son el respeto al derecho internacional, la promoción de la democracia y los derechos humanos, y la responsabilidad de cooperar.
En lo que se refiere a los objetivos de política exterior nacionales para el 2026 al 2030 estos son la seguridad, el crecimiento económico y la construcción de confianza. ¿Quién puede estar en contra de esos objetivos o de los principios vigentes? Incluso en la sección de confianzas se indica en su primer párrafo: “Defender un orden internacional basado en reglas, participando en los organismos multilaterales con perfil propositivo y orientación a resultados concretos.”
Si vamos más allá, la misión del ministerio de Relaciones Exteriores de Chile es “colaborar con el Presidente de la República en el diseño, planificación, prospección, conducción, coordinación, ejecución, control e información de la política exterior que éste formule, proponiendo y evaluando las políticas y planes orientadas a fortalecer la presencia internacional del país, y velando por los intereses de Chile, con el propósito de elevar la calidad del desarrollo, seguridad y bienestar nacional”.
Si miramos los objetivos estratégicos ministeriales (OEM) para el 2026 al 2030:
- Contribuir a preservar la soberanía e integridad territorial de la República de Chile y su seguridad nacional.
- Gestionar mecanismos de cooperación internacional contra el crimen organizado transnacional y el terrorismo.
- Fortalecer las relaciones bilaterales en América Latina, con énfasis en nuestros vecinos Argentina, Perú y Bolivia, sobre la base de agendas de desarrollo compartido, seguridad fronteriza y control migratorio, sin comprometer la autonomía estratégica de Chile.
- Contribuir al crecimiento de las exportaciones y la inversión extranjera, con énfasis en la diversificación de destinos, productos y servicios, especialmente aquellos de mayor valor agregado; manteniendo siempre nuestra capacidad de decisión soberana.
- Articular y promover acuerdos de cooperación e inversión que estimulen la investigación científica, el desarrollo tecnológico e innovación en Chile, aumentando el capital humano avanzado en ámbitos en que se tienen ventajas competitivas: astronomía, minería, ciencia antártica, energías renovables y recursos marinos, entre otros.
- Posicionar a Chile como un actor coherente, predecible y comprometido con sus principios de política exterior, sus obligaciones internacionales y el orden internacional basado en reglas, priorizando la participación en los organismos multilaterales que produzcan resultados concretos y tangibles orientados a la defensa de los intereses permanentes de Chile y el bienestar de sus ciudadanos.
- Mejorar la prestación de servicios consulares, incluyendo la protección y vinculación de las comunidades de chilenos en el exterior, el ejercicio de sus derechos civiles y políticos, y la migración segura, ordenada y regular de conformidad con la ley de migración y extranjería.
- Contribuir a la preservación y al ejercicio de la soberanía nacional sobre el territorio Antártico Chileno de conformidad con las normas y el sistema del tratado antártico con énfasis en la investigación científica y el uso pacífico del continente.
Después de revisar lo anterior; es decir los OEM, la misión de la Cancillería, los principios y objetivos de la política exterior de Chile, la pregunta obvia es ¿estamos fallando en algo? ¿hay algo que racionalmente sea incorrecto? ¿o es que no nos gusta que el Canciller no sea de carrera, o que haya menos del 80% de embajadores que no son del escalafón diplomático? Las acusaciones de algunos han sido bastante serias e infundadas. Parecen, más bien, opiniones basadas en gustos que en datos reales y concretos. Si hasta lo multilateral está incluido, pero correctamente como un medio y no un fin.
¿De dónde sacan que la Cancillería no ha defendido el interés nacional, o la soberanía del Estrecho? ¿qué saben de las gestiones que se han realizado o se están realizando con Argentina? Hay cosas que los cancilleres pueden decir y otras no. La diplomacia normalmente está sujeta a reservar y un actuar diplomático. No es la idea de que los cancilleres anden en la prensa atacando a los vecinos o al embajador de los Estados Unidos de América por sus declaraciones o el representante de la República Popular China, de ser el caso en que tuviéramos una diferencia. Si es que se ha debido llamar la atención entiendo que se ha hecho, pero no esperen que ello sea transformado en un circo mediático.
Soy de la opinión de que es fantástico de que haya un mayor interés en lo internacional, pero no esperen que sea un tema que se trate en la forma en que se tratan temas de índole más político partidista. Obviamente es una materia en donde se espera coordinación en el gobierno, y si es que a la fecha no ha sido perfecta, de seguro van a aprender rápido.
Una de las gracias de la Cancillería es su potente equipo profesional que permite al Canciller, independiente de quien sea, poder entrar a jugar el partido desde un comienzo, por difícil que sea, en las circunstancias que toquen y que no se eligen. El Presidente de la República escogió a Francisco Pérez Mackenna y le dio un mandato que está reflejado en los objetivos de política exterior. Los principios no han cambiado, como tampoco ha cambiado la mayor parte del equipo.
Puede que a muchos el Escudo de las Américas no guste, pero no es más que un acuerdo político de cooperación que no cede en soberanía y que, como dijo el expresidente Frei, tiene aspectos positivos y convenientes para la seguridad de Chile. Lo mismo aplica al acuerdo contra los carteles, conocido como A3C.
Se pueden enojar con la Cancillería si su actuar no protege el interés nacional o no mejora la seguridad y la economía de Chile pero, por favor: seamos serios al momento de juzgar y emitir comentarios. Asegúrense de que están bien fundados y sustentados, y más importante aún, que sean relevantes y agreguen valor.
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