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Filtrar inversiones extranjeras, pero a nuestra medida Opinión Archivo

Filtrar inversiones extranjeras, pero a nuestra medida

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Daniel Grimaldi
Por : Daniel Grimaldi Doctor en estudios políticos, Director ejecutivo de Chile 21.
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Un mecanismo con criterios propios sería un buen comienzo para practicar un no alineamiento activo, coherente con nuestra condición de país en desarrollo en medio de una lucha entre gigantes. ¿A la medida de quién lo diseñará el gobierno de Kast?


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Hay discusiones que pasan solo por técnicas y esconden una pregunta de fondo completamente política, la del poder de los Estados para hacer valer sus intereses y su soberanía. El investment screening, o filtro de inversiones extranjeras, es una de ellas.

El cable chino Valparaíso-Hong Kong y la presión de Estados Unidos, que llegó a revocar visas de autoridades chilenas, pusieron en la agenda algo que se discutía hace tiempo en círculos académicos y diplomáticos. Chile necesitaría un mecanismo para evitar inversiones riesgosas para la seguridad del país y/o… de sus socios comerciales. Ahí está la cuestión. Casi nadie niega que haya que vigilar inversiones en minería, energía, infraestructura o telecomunicaciones, pero a nuestro juicio los criterios para decidir qué es riesgoso deben basarse en el interés nacional y no en presiones ajenas.

Cerca de cuatro quintos de los países de la OCDE tienen screening y Chile no. El Reino Unido y Canadá nos recomiendan tenerlo, y Estados Unidos lo exige con una idea bien clara: su política de inversiones busca facilitar el capital aliado y cerrar el paso al chino en sectores estratégicos. Pero China es nuestro principal socio comercial, destino del 37% de nuestras exportaciones, y es conocida su intención de disputarle a Estados Unidos el lugar de primer inversionista en América Latina, una disputa que según varios especialistas ya está prácticamente ganada por el gigante asiático. Un filtro diseñado con la lógica de Washington equivaldría a alinearse y sin un beneficio evidente. China, por cierto, también filtra las inversiones que recibe. ¿Por qué no nosotros? Por supuesto, pero a nuestra medida.

El cable tampoco fue el primer caso. Endesa España, Tianqi en SQM o State Grid con Chilquinta y CGE pasaron sin examen estratégico alguno, y la FNE dejó constancia de que su mandato no le permitía considerar la seguridad nacional. Cada organismo responde por lo suyo y nadie por el conjunto. La cuestión llega hoy  a contrapelo, porque llevamos años combatiendo la “permisología” y un filtro podría significar más trabas. Pero no tenerlo cuesta más. Chile ya vive bajo filtros, solo que los aplican otros, y no tiene respaldo propio para autorizar o rechazar una inversión estratégica cuando un socio la impugna.

Por otro lado, todo buen screening tiene pre requisitos que, lamentablemente, no cumplimos, como una estrategia de seguridad nacional que defina qué proteger, porque la enviada al Congreso en 2012 nunca se aprobó; una inteligencia económica capaz de reconstruir quién está detrás de una inversión, y una política exterior de Estado, que trascienda a los gobiernos de turno y sostenga las decisiones frente a las presiones. Ningún filtro nos librará de ellas, pero una decisión con evidencia propia se defiende mejor.

El Senado discute hoy una moción de los senadores Kusanovic, Macaya, Ossandón y Pugh, y el Ejecutivo prepara una indicación sustitutiva. En Chile 21, en colaboración con el Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia y el Foro Permanente de Política Exterior, publicamos “¿A la medida de quién?”, un examen comparado y con criterio geopolítico donde proponemos:

  • Legislar ahora, pero condicionando la operación plena a una Estrategia Nacional de Seguridad Económica.
  • Un procedimiento acotado y rápido, solo para inversiones nuevas en activos críticos, compatible con la Ley de Autorizaciones Sectoriales y las normas del Banco Central.
  • Criterios iguales para inversiones de cualquier país.
  • Separar la promoción de inversiones de la evaluación de riesgos.
  • Mitigar riesgos antes que prohibir la inversión, y fiscalizar después.
  • Transparencia y control democrático.
  • Realismo frente a las potencias y diversificación de nuestras dependencias

Ningún mecanismo de screening va a corregir la asimetría de poder entre  Chile y las potencias, prometerlo sería erróneo. Lo que sí ofrece es la posibilidad de anticiparnos, en lugar de improvisar respuestas cada vez que una potencia presiona. Nos obliga a definir qué queremos resguardar, qué información necesitamos y hasta dónde aceptamos depender de cada socio. Si el filtro se diseña a la medida de una sola potencia, esas definiciones ya vienen tomadas desde fuera.

Un mecanismo con criterios propios sería un buen comienzo para practicar un no alineamiento activo, coherente con nuestra condición de país en desarrollo en medio de una lucha entre gigantes. ¿A la medida de quién lo diseñará el gobierno de Kast?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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