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Chile se une a Brasil, Colombia, México, Uruguay y España para condenar ataque de EEUU en Venezuela PAÍS Agencia Uno

Chile se une a Brasil, Colombia, México, Uruguay y España para condenar ataque de EEUU en Venezuela

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En un comunicado conjunto, Chile y otras cinco naciones advirtieron que la acción militar de Estados Unidos en Venezuela vulnera la Carta de la ONU y constituye “un precedente sumamente peligroso”, llamando a una salida pacífica y sin injerencias externas.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Brasil, Colombia, México, Uruguay, España y Chile rechazaron la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro. Señalaron que contraviene el derecho internacional, pidieron desescalar tensiones mediante mecanismos multilaterales y alertaron contra cualquier intento de control externo de recursos estratégicos.
Desarrollado por El Mostrador

Chile se sumó a un comunicado conjunto con cinco países que calificó la acción militar de Estados Unidos en Venezuela como una vulneración al derecho internacional y advirtió que abre un “precedente sumamente peligroso” para la estabilidad regional.

La ofensiva militar ejecutada por Estados Unidos en territorio venezolano, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, provocó este domingo una reacción coordinada de seis gobiernos de América Latina y Europa. Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron una declaración conjunta en la que expresaron su “profunda preocupación y rechazo” frente a lo que calificaron como una acción unilateral que contraviene normas esenciales del sistema internacional.

En el texto, los países firmantes sostienen que las operaciones militares “contravienen principios fundamentales del derecho internacional”, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, así como el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. A juicio de los gobiernos, este tipo de acciones no solo afecta directamente a Venezuela, sino que también constituye “un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional”, además de poner en riesgo a la población civil.

El comunicado subraya que la crisis venezolana debe resolverse “exclusivamente por vías pacíficas”, a través del diálogo y la negociación política, sin injerencias externas. En esa línea, los seis países recalcan que solo “un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos”, puede conducir a una solución democrática y sostenible, respetuosa de la dignidad humana y de la voluntad popular.

Los gobiernos también reafirmaron el carácter de América Latina y el Caribe como “zona de paz”, principio acordado en instancias regionales, e hicieron un llamado a la unidad regional más allá de las diferencias políticas. Según el texto, mantener esa cohesión resulta clave “frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional” o escale las tensiones en el continente.

En el plano multilateral, la declaración exhorta al Secretario General de la ONU y a los Estados miembros de los mecanismos internacionales pertinentes a hacer uso de sus “buenos oficios” para contribuir a la desescalada del conflicto y a la preservación de la paz regional. Los firmantes sostienen que los canales diplomáticos y multilaterales son la vía adecuada para enfrentar una crisis de esta magnitud.

Finalmente, el comunicado incorpora una advertencia explícita sobre el trasfondo económico del conflicto. Los seis gobiernos manifestaron su preocupación ante “cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos” de Venezuela, señalando que ello resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región.

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