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Río Bueno, el plan piloto que busca cambiar cómo Chile cuida y usa su naturaleza
El plan piloto del Río Bueno busca que el Estado incorpore el valor real del agua, bosques y biodiversidad al tomar decisiones de inversión y protección, a partir de datos levantados entre 2023 y 2025 en la cuenca.
En la sesión del 7 de enero, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso se detuvo en un proyecto que puede cambiar la forma en que Chile mira sus ríos, bosques y paisajes: el plan piloto del Río Bueno, en la Región de Los Ríos.
- No es una iniciativa más. Es un intento concreto por ponerle números y valor real a la naturaleza, para que cuando el Estado decida dónde invertir, qué proteger o qué permitir, lo haga con información clara sobre lo que está en juego.
Pero ¿qué significa eso en la práctica? Entre 2023 y 2025, un equipo de expertos chilenos, junto a la Universidad de Stanford y el Banco Interamericano de Desarrollo, trabajó en la Cuenca del Río Bueno midiendo cosas que normalmente no aparecen en los presupuestos: la calidad del agua, el aporte de los bosques, la biodiversidad y los servicios que estos ecosistemas entregan a las personas. Con esos datos se pudo evaluar qué zonas necesitan protección, dónde es posible restaurar y cómo mejorar la gestión del territorio.
Para quienes viven en Valdivia y en las comunas cercanas, esto no es algo abstracto. El Río Bueno sostiene actividades productivas, turismo, pesca y agricultura, además de ser parte del paisaje y de la identidad locales. Si se degrada, las pérdidas no son solo ambientales, también son económicas y sociales.
- El piloto busca justamente evitar que eso ocurra, entregando herramientas para que las decisiones públicas no se tomen a ciegas.
Uno de los puntos más relevantes es que este trabajo permitió unir mundos que muchas veces caminan por separado: medio ambiente, economía y planificación. Al poner el capital natural en el centro, se abre la posibilidad de que cuidar los ecosistemas deje de verse como un freno al desarrollo y pase a entenderse como una condición para que ese desarrollo sea duradero y beneficie a más personas.
Por eso el proyecto no se queda solo en el Río Bueno. Esa experiencia se transformó en la base de una nueva etapa, que entre 2026 y 2028 llevará este enfoque a otras regiones del país.
- Ministerios, el Banco Central y equipos científicos están alineando información, reglas y herramientas para que la naturaleza también cuente cuando se toman decisiones económicas.
La discusión en el Congreso dejó una pregunta abierta que toca directamente la vida cotidiana de las personas: ¿cómo crecer sin destruir lo que nos da agua, alimento y estabilidad climática?
El Río Bueno aparece hoy como una prueba de que sí se puede avanzar, siempre que se parta por conocer y valorar lo que la naturaleza realmente nos entrega.
Mira la ficha del proyecto AQUÍ.
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