Irán en las calles: experto apunta a un régimen que no da espacio a nuevas generaciones
El analista de Medio Oriente Jorge Araneda afirmó que las protestas en Irán responden a “un régimen que no da espacio” a una sociedad posrevolucionaria con alto capital humano, cuyas demandas chocan con la agenda interna y regional del gobierno de Jamenei.
El especialista en Medio Oriente Jorge Araneda sostuvo que las masivas manifestaciones que se viven en Irán no pueden entenderse solo como un estallido coyuntural por el alza del costo de la vida, sino como la expresión de una crisis más profunda entre una sociedad que cambió y un régimen que no ha sido capaz de adaptarse.
En conversación con Al Pan Pan con Mirna Schindler, Araneda afirmó que Irán atraviesa “un periodo postrevolucionario”, en el que las disputas internas del régimen ya no logran ofrecer respuestas a una población que se encuentra “en otro estadio”. En ese marco, las protestas actuales son la respuesta de “una segunda generación posrevolución” frente a “un régimen que no da espacio” a nuevas demandas sociales, políticas y culturales.
El analista detalló que a los problemas estructurales se suman factores económicos severos, como una inflación cercana al 70%, la pérdida de poder adquisitivo y las sanciones de Estados Unidos, que “han puesto en jaque al régimen iraní”.
Sin embargo, enfatizó que, al mismo tiempo, el país ha desarrollado una base social y tecnológica de alto nivel: “Irán ha podido construir la masa de pensamiento de capital humano avanzado”, con universidades técnicas, infraestructura moderna y versiones locales de plataformas como Uber, Netflix o Amazon.
En ese contexto, destacó especialmente el rol de las mujeres, señalando que “salen de las universidades en mayor proporción que los hombres”, conformando “un capital humano femenino extremadamente elevado”, que participa en empresas, cultura, cine, música y moda, pese a las restricciones del Estado. Esa realidad, sostuvo, choca directamente con un aparato político que no refleja ni canaliza esas transformaciones.
Araneda explicó que esta brecha es la que genera la “contradicción” central del momento iraní: una parte importante de la población tiene “demandas que no coinciden con la política o con la agenda doméstica y regional del régimen de Jamenei”.
Frente a ello, el Estado responde con una represión extrema porque interpreta las movilizaciones no como una protesta social legítima, sino como “la quinta columna de la intervención extranjera”, lo que justifica, desde su lógica, el uso de la fuerza letal contra los manifestantes.