Publicidad
Gobierno electo recibe frontal golpe de realidad: partidos no lo dejan fusionar ministerios PAÍS Foto: AgenciaUNO

Gobierno electo recibe frontal golpe de realidad: partidos no lo dejan fusionar ministerios

Publicidad
Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
Ver Más

Confirmado por el propio Presidente electo: este martes se revelarán los nombres de quienes liderarán las 25 carteras intactas, sin bi ni triministros, como se dijo en campaña. En el futuro oficialismo, eso sí, insisten en que la idea de fusionar ministerios no está descartada, sino solo postergada.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La idea de fusionar carteras —clave en su relato de austeridad y eficiencia— quedaría en pausa tras el choque con la realidad política: presiones de los partidos aliados, advertencias sobre gobernabilidad en un Congreso adverso, el rechazo de actores sectoriales como la minería y el portazo de figuras clave como José Luis Daza terminaron desinflando el diseño original. Aunque en su entorno insisten en que las fusiones siguen sobre la mesa para una “segunda etapa”.
Desarrollado por El Mostrador

Este martes 20 de enero, en horario prime y con puesta en escena en “La Moneda chica”, el Presidente electo José Antonio Kast presentará oficialmente su primer gabinete. Serán 25 ministros, uno por cartera, sin dobles sombreros ni experimentos institucionales. Y ahí es donde aparece la gran pregunta que ronda en el ambiente político desde hace no mucho: ¿qué pasó con los biministros y triministros que prometió en campaña?

Durante la carrera presidencial, y en particular en el último debate Anatel, Kast fue explícito. En el marco de su aún misteriosa promesa de recortar US$ 6.000 millones del gasto público en 18 meses, deslizó que “hay ciertas materias que pueden confluir y pueden ser dirigidas por un bi o triministro”. Incluso, puso un ejemplo concreto: un superministerio que agrupara Economía, Minería y Energía. La idea calzaba perfecto con el relato de austeridad, eficiencia y “Gobierno de emergencia” que levantó como marca registrada, pero ese diseño no sobrevivió al aterrizaje en la realidad.

De acuerdo con lo que dijo el propio Mandatario electo, lo que se debería conocer hoy es un gabinete completo, con las 25 carteras intactas y una distribución política que terminó siendo clave para destrabar apoyos. Habrá ministros de Republicanos, sí, pero también de la UDI y RN y a menos que haya una sorpresa de último minuto de Evópoli e incluso de Demócratas.

Y es que la discusión con los partidos que lo respaldaron en segunda vuelta fue decisiva. En privado, según confirman cercanos a la negociación, las colectividades le hicieron ver a Kast que un gabinete dominado por independientes y con menos ministerios lo primero aún como escenario probable no solo reducía espacios de representación, sino que complicaba la futura tramitación legislativa, justo cuando el próximo Congreso asoma poco dócil para el oficialismo entrante. El mensaje fue directo: sin partidos, no hay mayoría.

También hubo advertencias gremiales. En diciembre, el presidente de la Cámara Minera de Chile, Manuel Viera, rechazó de forma categórica la posibilidad de que el futuro Gobierno opte por “lo elegante”, al nombrar biministros o triministros que incluyan la cartera de Minería. “¿Hasta cuándo soportamos la minimización de nuestro Ministerio de Minería? (Es) el sector más importante de la economía chilena, pero para el mundo político al parecer no se entiende… solo una vaca lechera que da recursos financieros”, cuestionó Viera en una columna publicada en varios medios.

A eso se sumó un dato no menor: el portazo de José Luis Daza. El economista argentino-chileno hoy miembro del gabinete de Javier Milei y quien era la carta más potente para encarnar un eventual triministerio económico rechazó la oferta. Daza solo aceptaba Hacienda y Kast ya había comprometido ese puesto con Jorge Quiroz. Sin figura ancla reconocen en la interna, la idea del triministerio empezó a desinflarse rápidamente.

Había entusiasmo, sí. También en diciembre, desde la UDI manifestaron su total respaldo tanto a la entonces posible incorporación de Daza como a la propuesta de fusionar carteras, evocando lo hecho por Laurence Golborne en Minería y Energía, y valorando la iniciativa de “hacer más con menos”.

La expectativa era alta. En esa ocasión, en línea con el timonel gremialista Guillermo Ramírez, el diputado Jorge Alessandri declaró a la prensa: “Por Dios que se echaba de menos ese sentido de urgencia, de partir al día siguiente a Argentina, de empezar a hablar del gas, de empezar a hablar de cómo Chile se convierte nuevamente en una potencia minera, de cómo usamos nuestros puertos, eso en las primeras 24 horas”.

La frase siguiente del parlamentario ahora es clave: “Y, como ustedes saben, no hay una segunda oportunidad para crear una primera impresión”.

Hoy, desde el entorno del Presidente electo y desde Chile Vamos repiten que lo confirmado hasta antes del anuncio oficial no significa el fin de la iniciativa y que las fusiones ministeriales podrían venir más adelante, “en una segunda etapa”.

Argumentan que eliminar o fusionar carteras requiere cambios legales, tiempo y mayor capital político. Todo cierto. Pero también es cierto que el anuncio de hoy no contiene la señal de austeridad estructural que se prometió en campaña.

Más bien, lo que se vería durante esta jornada es el resultado de un golpe de realidad: tensiones con aliados, advertencias tempranas de ingobernabilidad, rechazos inesperados y la necesidad de llegar a marzo con el menor ruido posible. La épica del recorte inmediato quedó en pausa. El diseño maximalista, también.

Para el Partido Republicano no habrá sorpresas. Según transmiten desde la colectividad, Kast ya había advertido que por ahora no se avanzará en fusiones ministeriales ni en esquemas de biministros o triministros, a la espera de “evaluar el estado real del aparato público” una vez asumido el Gobierno.

La última señal antes del anuncio oficial fue el nombre de Judith Marín, secretaria general del Partido Social Cristiano, que apareció como una de las cartas para liderar el Ministerio de la Mujer. La posibilidad encendió las redes sociales: junto con cuestionamientos a su perfil ideológico y posturas públicas, instalando dudas sobre la coherencia y el rumbo que tomarían las políticas de género del próximo Gobierno, reaparecieron antiguos dichos en los que Marín planteaba eliminar o fusionar la cartera que hoy podría encabezar.

Por ahora, mientras Kast se prepara para mostrar su equipo completo y cerrar semanas de especulación, la pregunta por los biministros o los triministros queda flotando como un recordatorio incómodo: el ajuste del Estado, al menos por ahora, tendrá que esperar.

Publicidad