Prorrector Usach y grieta universidad-secundaria: “No podemos solucionar lo que no se puso atajo”
El prorrector de la Universidad de Santiago, Juan Escrig, advierte que las universidades están recibiendo estudiantes con un déficit estructural en competencias básicas y que la educación superior no tiene margen para corregir, en pocos años, falencias acumuladas durante toda la escolaridad.
Uno de los problemas que se ha vuelto cada vez más evidente en las universidades chilenas es el debilitado perfil de ingreso con que llegan muchos estudiantes a primer año. Así lo plantea Juan Escrig, prorrector y profesor titular del Departamento de Física de la Universidad de Santiago de Chile, quien advierte que las casas de estudio están destinando crecientes recursos a nivelar aprendizajes que debieron consolidarse en la educación escolar.
En conversación con Al Pan Pan con Mirna Schindler, Escrig sostuvo que la brecha es especialmente notoria en matemáticas. “Está llegando el estudiantado a la universidad con un perfil de ingreso debilitado en comprensión lectora, en matemática, en ciencia, y eso lo mide directamente la última PAES”, explicó. A su juicio, pese a los esfuerzos institucionales, el margen de acción es limitado: “La universidad, aunque hace esfuerzos importantes, no puede en cuatro o cinco años resolver un problema que no se atajó en una escolaridad de 12 años”.
El académico coincide con el diagnóstico planteado por Mario Weissbluth, quien ha advertido que los egresados de enseñanza media presentan bajas habilidades de expresión, comprensión lectora y razonamiento matemático, comparables a niveles secundarios en países de la OCDE. Para Escrig, la persistencia de ese escenario tiene múltiples causas. “Hemos tenido estallido social, pandemia, clases telemáticas, y todo eso afectó el desarrollo normal de los procesos educativos. No es lo mismo la enseñanza presencial que la remota”, señaló.
A ello suma un problema de diseño curricular. “Cuando uno trata de abarcar muchos temas, pierde profundidad”, afirmó, apuntando a que el sistema escolar avanza sin consolidar aprendizajes básicos. “No se puede enseñar a dividir sin antes haber logrado la habilidad de sumar y multiplicar, y muchas veces la presión del sistema hace que se avance sin haber construido esa base sólida”, explicó.
Escrig enfatizó que esta falencia no solo impacta el desempeño universitario, sino también la vida cotidiana. “No estamos hablando de matemática avanzada, sino de proporciones, fracciones, tasas de interés”, dijo, advirtiendo que jóvenes de 18 años ingresan al mundo del crédito y el endeudamiento “sin estar preparados para comprenderlo”, lo que deriva en frustración y problemas de largo plazo.
Finalmente, el prorrector subrayó que la ecuación se vuelve aún más compleja por la presión de acortar las carreras universitarias. “Estamos ingresando estudiantes con un perfil más debilitado y, al mismo tiempo, exigiendo que las trayectorias formativas sean más cortas. Esa ecuación simplemente no termina de cuadrar”, concluyó.