Tomás Jordán: llegada de Judith Marín al Ministerio de la Mujer es el “inicio de la guerra cultural”
El constitucionalista Tomás Jordán sostiene que el nombramiento de Judith Marín como futura ministra de la Mujer no es un gesto aislado, sino una señal política deliberada del gobierno de José Antonio Kast que abre una disputa de fondo sobre visiones de sociedad y políticas públicas.
El anuncio del presidente electo José Antonio Kast de que Judith Marín encabezará el Ministerio de la Mujer activó de inmediato un flanco político y cultural. Las críticas desde la oposición no tardaron en llegar, con cuestionamientos que apuntan a su postura frente al aborto en tres causales y a las políticas de género, mientras que desde otros sectores se denunció una discriminación basada en su fe religiosa.
En ese contexto, el abogado constitucionalista Tomás Jordán, académico de la Universidad Alberto Hurtado, plantea que el debate va mucho más allá de un nombre propio. “Yo creo que estamos en el inicio de lo que se llama la guerra cultural”, afirmó en entrevista con Al Pan Pan conMirna Schindler, aludiendo a una confrontación entre distintas formas de entender el rol de la mujer y las políticas públicas asociadas a género.
Jordán parte reconociendo una premisa básica: la atribución presidencial. “El Presidente tiene la facultad constitucional para nombrar a la ministra del perfil que estime conveniente, y eso hay que dejarlo así”, señaló. Sin embargo, agrega que el gabinete —y en particular este nombramiento— revela “líneas gruesas” del nuevo gobierno. “Estamos frente a un gobierno de matriz republicana y conservadora, con distintas intensidades dentro de ese conservadurismo”, explicó.
Desde esa mirada, el jurista sostiene que el cargo de Mujer se vuelve simbólico. “Nombrar a una mujer conservadora es coherente con el proyecto político del Presidente Kast”, afirmó, pero añadió que también puede leerse como una señal de confrontación. “Obviamente se ha dicho que es una provocación, y claramente lo es, porque nadie esperaba que fuera una mujer liberal”, sostuvo.
El punto más sensible, según Jordán, está en el alcance de esa señal. “La provocación es que una visión religiosa muy particular sea la que vaya a fijar los destinos de todas las mujeres y de la política pública en materia de mujeres y géneros”, advirtió. En ese sentido, el debate no sería solo ideológico, sino también institucional: si la cartera actuará desde la pluralidad o desde una mirada doctrinaria.
“La clave va a estar en entender si la política pública del Ministerio de la Mujer va a considerar la diversidad de formas de vida de las mujeres, o si se va a transformar en una aplicación estrictamente ideológica de una visión personal”, concluyó el constitucionalista, subrayando que ahí se jugará el verdadero alcance de esta incipiente “guerra cultural”.