Publicidad
PDG estira el chicle en la negociación por la testera de la Cámara de Diputados PAÍS Fotos: AgenciaUNO

PDG estira el chicle en la negociación por la testera de la Cámara de Diputados

Publicidad

Con sus votos convertidos en factor decisivo, la bancada del Partido de la Gente opta por dilatar las definiciones y mantener abiertas las conversaciones con todos los sectores, usando el tiempo como herramienta de presión. “Nuestro compromiso no está ni con la izquierda ni con la derecha”, dicen.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El quiebre con el sector afín al gobierno de José Antonio Kast, tras descartarse que el PDG presidiera la Cámara, empujó al partido a buscar alternativas, aunque con tensiones internas, especialmente por la estrategia más confrontacional de Pamela Jiles. Incluso se evalúa competir en solitario, pese al riesgo de perder incidencia.
Desarrollado por El Mostrador

14 votos mantienen en suspenso a oficialismo y oposición en la Cámara, en pleno receso legislativo. Se trata de los escaños del Partido de la Gente (PDG). La bancada 2.0 de la colectividad liderada por Franco Parisi optó por no apresurar definiciones y convertir la elección de la mesa directiva en una negociación extendida, donde su apoyo —según recalcan en la interna— puede inclinar la balanza hacia uno u otro sector.

Y es que mientras el resto de los bloques busca cerrar fórmulas para repartirse la presidencia y las comisiones, el PDG optó por una táctica que recuerda al eslogan de campaña de su excandidato presidencial: “ni facho ni comunacho”. El presidente del partido, Rodrigo Vattuone, y el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, han señalado en los últimos días a la prensa que han conversado tanto con la derecha como con la centroizquierda, aunque sin comprometer su respaldo.

“Nuestro compromiso no está ni con la izquierda ni con la derecha. Más allá de las opiniones personales, lo que importa es el proyecto colectivo, hay un trabajo grupal, hay un presidenciable que logró un 20%, hay un partido que goza de buena salud y hay diputados que salieron electos bajo esa condición”, señaló Valenzuela, según consigna La Tercera.

El quiebre con el sector que respaldará al gobierno de José Antonio Kast marcó un punto de inflexión. Cuando se descartó que el PDG encabezara la Cámara en el primer tramo de la legislatura, la bancada —que propone a Pamela Jiles para la testera— dio un paso al costado y activó contactos al otro lado del hemiciclo. El mensaje fue claro: si no hay espacio en un pacto, lo buscarán en otro.

Sin embargo, la línea interna no es monolítica. Desde la bancada PDG insisten en que el partido no se mueve por lealtades ideológicas, sino por la posibilidad de instalar sus propios proyectos. Jiles, en cambio, ha optado por presionar públicamente a la derecha, advirtiendo que sin los votos del PDG será cuesta arriba construir mayorías para reformas de peso.

También sobrevuela una tercera vía: ir solos. Algunos en la bancada han deslizado que, si las condiciones no convencen, podrían mantenerse al margen de los grandes pactos. El riesgo es conocido en el Congreso: menos incidencia en los espacios donde realmente se toman decisiones.

Mientras tanto, los demás actores afinan escenarios contrarreloj. Acuerdos de derechas, fórmulas con centroizquierda, pactos transversales entre partidos tradicionales. Todos pasan, en algún punto, por el mismo casillero: los votos del PDG.

Así, en plena temporada de definiciones, el partido de Parisi administra el tiempo como recurso político. No corre, no se cierra, no descarta. Y en esa pausa calculada, mantiene a la Cámara entera pendiente de un desenlace que, por ahora, sigue en suspenso.

Publicidad