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Reforma al sistema político avanza al Senado sin la cláusula de fusiones “a medida” PAÍS Fotos: AgenciaUNO

Reforma al sistema político avanza al Senado sin la cláusula de fusiones “a medida”

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Con reparos oficialistas previos, la Cámara aprobó la iniciativa del Gobierno, elevó las exigencias para constituir partidos y rechazó la polémica norma de fusiones. El proyecto no salió intacto y esta misma tarde será revisado en tercer trámite por el Senado. [EN DESARROLLO]


Primero, el dato duro: 99 votos a favor, 22 en contra y ocho abstenciones. Con ese margen, la Cámara de Diputados aprobó la reforma al sistema político impulsada por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric y la envió de inmediato al Senado a tercer trámite. La Moneda salvó la valla principal, pero el detalle del articulado volvió a tensionar el debate.

La discusión se trabó en las indicaciones. El punto más sensible fue la norma transitoria que permitiría a partidos en proceso de disolución –tras la parlamentaria de 2025– fusionarse con colectividades vigentes que hayan obtenido al menos 5% de los votos nacionales o cuatro parlamentarios electos –el Gobierno no contemplaba esto último, pero finalmente se amplió en comisión tomando una indicación presentada por la diputada Joanna Pérez (del Partido Demócratas, en disolución)–.

El diputado Daniel Manouchehri cuestionó la fórmula como un “traje a la medida” para Evópoli y Demócratas.

Pero cuando esa disposición se sometió a votación particular, fue rechazada, cerrando —al menos por ahora— la puerta a una de las salidas que el Ejecutivo había planteado como “excepcionalísima”.

En paralelo, la reforma endurece el acceso al sistema: para constituir partidos ya no bastará el 0,25% de los votos emitidos por región, sino el 0,3% del padrón electoral. También ajusta el financiamiento público. La ministra Macarena Lobos explicó que las colectividades sin representación parlamentaria no podrán recibir recursos fiscales y que, si un legislador renuncia, el financiamiento permanece en el partido de origen. Lo mismo rige para las asignaciones de comité.

“Restringir el financiamiento solo a partidos con representación parlamentaria, creo que es un grave error. ¿Qué pasa con partidos nuevos, por ejemplo? No van a tener ninguna posibilidad. Eso deja solamente a quienes tienen recursos la posibilidad de formar formar partidos. ¿Qué pasa con partidos que tiene un número importante de alcaldes, de core, de concejales, pero no tiene representación parlamentaria”, cuestionó, tras la sesión de Sala, el diputado Tomás Hirsch de Acción Humanista —cuyo partido está en disolución— y quien pidió que varias normas se votaran por separado.

El texto suma, además, una exigencia política: los estatutos deberán condenar expresamente los sistemas totalitarios, la violencia como método de acción política y los actos de corrupción, reforzando el compromiso con la probidad.

Con su aprobación en la Cámara, la reforma al sistema político quedó despachada a tercer trámite y será revisada nuevamente por el Senado, que deberá pronunciarse sobre los cambios introducidos por los diputados antes de su eventual despacho definitivo.

“Último día, nadie se enoja”

La reforma no solo tensionó el fondo del debate: también encendió una áspera discusión reglamentaria en plena Sala. El episodio se produjo al votar en particular el artículo 5, referido a los comités parlamentarios. El tablero marcó 75 votos a favor, 41 en contra y 13 abstenciones. Aprobado, se anunció. Pero de inmediato vino la advertencia: no se había alcanzado el quórum constitucional.

El punto era técnico, pero con efectos políticos. ¿Se trataba de una norma de quórum simple o de ley orgánica constitucional? Desde la testera se explicó que la Comisión de Gobierno Interior la había calificado como quórum simple, por referirse a organización interna del Congreso y no a tramitación legislativa. La secretaría sostuvo que, al no haberse reclamado formalmente el quórum en comisión —vía artículo 305 bis del reglamento—, correspondía respetar esa calificación.

El presidente de la mencionada comisión, el diputado Rubén Oyarzo (PR), aclaró de inmediato que no hubo ninguna discusión de quórum en la instancia.

Y la oposición no lo dejó pasar. El diputado Luis Sánchez (REP) hizo reserva de constitucionalidad y advirtió que la discusión sobre el quórum debió darse antes de votar. Otros parlamentarios cuestionaron que el enunciado en pantalla indicara un tipo de quórum distinto y alertaron que, si se exigían 76 votos por tratarse de una norma orgánico-constitucional, los 75 obtenidos implicaban rechazo. “No puede la mesa interpretar a su antojo la aprobación o no de un artículo si este no alcanzó la votación”, se escuchó desde los escaños.

El cruce escaló. El diputado Diego Schalper (RN) defendió que la secretaría estaba facultada para calificar el quórum y advirtió que, planteada ya una cuestión de constitucionalidad, no correspondía repetir la votación. Pero la mesa optó por otra vía. Invocando el artículo 160 del reglamento, el presidente asumió la responsabilidad y decidió repetir la votación como ley simple. “Último día, nadie se enoja” y “Que no me la hagan pasar tan mal el último día”, lanzó el diputado José Miguel Castro (RN) antes de cerrar el debate.

Segunda votación, mismo artículo. Esta vez el resultado fue 77 votos a favor, 39 en contra y 14 abstenciones. Aprobado. Con el incidente zanjado —al menos en la Sala—, la Cámara siguió adelante con el resto del articulado, dejando abierta la puerta a que la controversia reglamentaria escale, si así se decide, a instancias constitucionales.

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