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Chile, país de desastres naturales: una larga historia de improvisaciones Investigación

Chile, país de desastres naturales: una larga historia de improvisaciones

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Paulina de Allende-Salazar
Por : Paulina de Allende-Salazar Periodista de investigación - El Mostrador
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En el Punto por Punto de hoy abordaremos cómo la expansión urbana, la intervención de quebradas y las fallas en prevención aumentan la exposición a desastres. El aluvión de San Carlos de Apoquindo reabre una pregunta: ¿qué hicimos con los riesgos que ya conocíamos?


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Imágenes de 1993 y 2026 muestran cómo la ciudad avanzó hacia las quebradas del sector oriente. El aluvión de San Carlos de Apoquindo abre una pregunta que trasciende la lluvia: ¿cuánto del desastre se pudo prevenir?

Entre una imagen y otra transcurrieron más de tres décadas. Donde antes predominaba el terreno abierto al pie de los cerros, hoy se extienden viviendas, calles e infraestructura. La comparación entre 1993 y 2026 permite observar la expansión urbana en el sector oriente de Santiago y examinar cómo la ciudad ha ocupado el espacio por donde descienden el agua y los sedimentos.

El aluvión de San Carlos de Apoquindo puso a prueba esa convivencia. Una tormenta intensa, precedida por precipitaciones significativas, descargó sobre una cuenca intervenida cuyo caudal superó la capacidad de las estructuras urbanas. La posible obstrucción de esos conductos es parte de las interrogantes que dejó la emergencia.

Pero la discusión va más allá de un ducto o una lluvia excepcional. ¿Dónde construimos, cómo evaluamos el peligro y qué hacemos con las advertencias antes de que se conviertan en una emergencia? Los testimonios reunidos en este reportaje apuntan a las debilidades del ordenamiento territorial y a una prevención que sigue sin traducirse oportunamente en decisiones.

Las evacuaciones en Talagante y los aluviones de julio en Coquimbo amplían el foco: distintos territorios, riesgos conocidos y comunidades que vuelven a enfrentar pérdidas. El recorrido audiovisual conecta esos episodios y examina las consecuencias de intervenir quebradas, ocupar zonas expuestas y postergar medidas de protección.

Las imágenes muestran cómo cambió Santiago. La pregunta pendiente es cuánto debe cambiar la manera de planificarla para que la próxima tormenta no vuelva a convertirse en desastre.

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