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Sebastián Edwards recuerda a los directores de AFP que no están solo para calentar el asiento SIN EDITAR Archivo

Sebastián Edwards recuerda a los directores de AFP que no están solo para calentar el asiento

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El economista apunta a sus responsabilidades por el escándalo del Fondo E y vuelve a la memoria su esposa, Alejandra Cox, la expresidenta del gremio que recomendaba seguir trabajando como Nicanor Parra.


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El economista Sebastián Edwards puso el dedo en una yaga que las AFP preferirían evitar: la responsabilidad de sus directorios en el desastre del Fondo E.

En una carta publicada en El Mercurio, Edwards recuerda que los directores tienen tres deberes fiduciarios fundamentales: cuidado, lealtad y supervisión, y que no basta con asistir a reuniones, aprobar recomendaciones de la administración y cobrar las dietas, sino que deben comprender los riesgos que asumen con el dinero de los afiliados, exigir información y actuar cuando aparecen señales de alerta.

La pregunta de Edwards es tan simple como incómoda: ¿dónde estaban los directorios mientras las AFP acumulaban riesgos con derivados de tasas de interés en dólares? Con pérdidas superiores al 10% en el Fondo E, el economista considera especialmente inquietante que las siete administradoras hayan seguido estrategias similares, con resultados igualmente negativos.

¿Conocían los directores la magnitud de las posiciones? ¿Entendían los riesgos? ¿Recibieron advertencias y qué hicieron con ellas? Edwards es cuidadoso, en todo caso: “las pérdidas, por sí solas, no prueban un incumplimiento fiduciario. Pero lo ocurrido plantea serias dudas sobre el ejercicio de esos deberes en los siete directorios. La responsabilidad de los directores no puede quedar fuera de la investigación”.

Y Edwards algo debe saber sobre el tema, dado que su esposa, Alejandra Cox, fue presidenta de la Asociación de AFP. También fue protagonista de una mini polémica cuando en 2021, hablando sobre las reformas que se necesita el sistema, afirmó que los jóvenes de 25 años tenían prácticamente nulas posibilidades de jubilarse a los 65 y puso como ejemplo a Nicanor Parra, que trabajó hasta los 103 años.

Sus declaraciones provocaron críticas sobre una profunda desconexión con la realidad de los trabajadores. Cox salió posteriormente a aclarar que nunca quiso ofenderlos.

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