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Se acaba el verano: claves para disfrutar las frutas y verduras de temporada durante todo el año

Se acaba el verano: claves para disfrutar las frutas y verduras de temporada durante todo el año

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Especialistas recomiendan aprovechar el peak de sandías, melones, duraznos y berries, y entregan claves simples para conservar sus nutrientes y sabor más allá de la temporada. También con productos como choclo, zapallo y porotos.


El verano es sinónimo de frutas frescas, jugosas y llenas de sabor. Durante esta temporada, productos como sandía, melón, duraznos, damascos, frutillas, cerezas y arándanos alcanzan su peak de calidad, convirtiéndose en aliados clave de una alimentación equilibrada y de temporada.

Consumir frutas en su estación permite acceder a mejores precios, apoyar la producción local y favorecer una dieta más nutritiva. “Muchas frutas de verano contienen entre un 85% y un 92% de agua, lo que contribuye a la hidratación en días de calor. Además, aportan fibra, vitaminas y antioxidantes que apoyan la salud digestiva y aumentan la sensación de saciedad. Incorporarlas en esta época es una forma simple de sumar frescura y nutrientes a la alimentación diaria, ya sea en ensaladas, postres, jugos o simplemente al natural”, explica Nicole Ugalde, nutricionista de Planificación de Aramark Chile.

Desde la compañía destacan que elegir frutas de temporada también facilita reemplazar snacks ultraprocesados por opciones naturales y frescas, especialmente en verano, cuando aumentan las necesidades de hidratación y el cuerpo prefiere preparaciones más livianas.

Con la proximidad de marzo, sin embargo, el verano comienza a despedirse y con él parte de su oferta característica: sandías, melones, duraznos, frutillas, arándanos y preparaciones tradicionales como porotos granados, humitas y pastel de choclo. Aunque la disponibilidad de estos productos disminuye en otoño e invierno, existen técnicas sencillas que permiten conservarlos y disfrutarlos durante todo el año.

Gabriela Lizana, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de UDLA Sede Viña del Mar, señala que el verano es una excelente oportunidad para aumentar el consumo de frutas y verduras, ya que son fundamentales para fortalecer el sistema inmunológico y mantener un buen estado de salud. “Aportan vitaminas, minerales, fibra dietaria, agua y compuestos bioactivos como antioxidantes, esenciales para el bienestar durante todo el año”, afirma.

Si bien la biotecnología ha ampliado la disponibilidad de muchos alimentos fuera de temporada, aún existen productos estivales que destacan por su sabor, aroma y alto contenido de agua y nutrientes. Por eso, una estrategia efectiva para fomentar su consumo durante los meses fríos es la congelación.

“Congelar frutas y verduras de temporada permite mantener su sabor y calidad, además de asegurar la ingesta de vitaminas y antioxidantes fundamentales para la salud”, explica Lizana.

Cómo conservar frutas y verduras de verano por más tiempo

Las especialistas entregan recomendaciones prácticas para extender su frescura y propiedades:

Congelar en su mejor punto
Frutillas, cerezas, arándanos, mango y duraznos pueden cortarse en trozos y congelarse. Es importante lavarlos, secarlos completamente y almacenarlos en recipientes o bolsas herméticas. Etiquetar con nombre y fecha facilita su uso posterior. Pueden conservarse por más de seis meses sin perder calidad nutricional; en el caso del arándano, estudios recientes incluso indican que la congelación puede aumentar la biodisponibilidad de antioxidantes.

Aplicar cocción previa cuando sea necesario
Para alimentos como zapallo camote, se recomienda una cocción de al menos 20 minutos antes de congelar, lo que reduce su contenido de agua y evita que pierda textura al descongelarse. El choclo puede guardarse entero, en trozos o desgranado, mientras que los porotos deben congelarse siempre desgranados.

Preparar compotas o mermeladas caseras
Aprovechar fruta madura permite elaborar conservas que pueden almacenarse por varios meses en frascos bien cerrados.

Deshidratar para snacks naturales
Damascos, manzanas y ciruelas pueden secarse para obtener colaciones de larga duración.

Almacenar estratégicamente
Los duraznos pueden madurar a temperatura ambiente y luego refrigerarse para extender su frescura. Sandía y melón, una vez cortados, deben guardarse en recipientes herméticos dentro del refrigerador.

Si bien el consumo de alimentos frescos es ideal por su aporte nutricional y contenido de agua, la congelación y otras técnicas de conservación se presentan como alternativas viables para mantener una alimentación saludable durante todo el año.

“Incorporar frutas y verduras congeladas en la dieta es una excelente estrategia para mejorar los hábitos alimentarios y asegurar una nutrición equilibrada, incluso en los meses en que la oferta de productos frescos es más limitada”, concluye Lizana.

Así, planificar la compra y aprovechar el peak de cada fruta no solo permite disfrutar su mejor sabor, sino también extender la frescura del verano mucho más allá de la temporada.

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