Gastronomía
Día Internacional del Chef: cómo la cocina ganó un lugar central en la identidad chilena
La gastronomía ha ganado protagonismo como expresión cultural, atractivo turístico y vehículo de identidad territorial. Cada 20 de octubre se conmemora el Día Internacional del Chef, una fecha que busca reconocer el trabajo de quienes han convertido la cocina en mucho más que un oficio.
Durante mucho tiempo, el chef fue una figura que permanecía detrás de los fogones. Su trabajo se reconocía en el plato, pero rara vez trascendía la cocina de un restaurante, hotel o casino. Hoy, ese escenario es distinto.
Los chefs se han convertido en divulgadores, investigadores de ingredientes, emprendedores, referentes televisivos y embajadores de territorios. También han contribuido a poner en valor preparaciones, productos y técnicas que durante décadas sobrevivieron principalmente en las cocinas familiares.
Esa transformación adquiere especial relevancia este 20 de octubre, cuando se conmemora el Día Internacional del Chef, celebración impulsada en 2004 por el chef sudafricano Bill Gallagher, entonces presidente de la World Association of Chefs’ Societies, actualmente Worldchefs.
La fecha nació con el objetivo de reconocer la profesión y, al mismo tiempo, promover la transmisión de conocimientos culinarios hacia las nuevas generaciones. Con los años, la celebración también ha incorporado temas como la alimentación saludable, el origen de los productos y la sostenibilidad.
Chile y una cocina que mira su territorio
En Chile, el crecimiento de la gastronomía durante las últimas décadas ha coincidido con una renovada valoración de los ingredientes locales.
El cochayuyo, las papas chilotas, el piñón, la quínoa, los hongos silvestres, los pescados y mariscos, las algas o antiguos cultivos campesinos comenzaron a ocupar espacios que antes estaban reservados principalmente para productos internacionales.
El cambio no ha significado únicamente introducir ingredientes tradicionales en restaurantes de alta cocina. También ha provocado una nueva conversación sobre el territorio, las temporadas y quienes producen los alimentos.
Detrás de un plato aparecen pescadores artesanales, recolectoras de orilla, pequeños agricultores, crianceros, productores de quesos, comunidades indígenas y mercados locales.
La cocina comienza así a funcionar como una suerte de mapa comestible del país. Cada región tiene ingredientes, preparaciones y técnicas capaces de contar parte de su historia: desde los productos del altiplano y los valles nortinos hasta las cocinas marinas del centro, las preparaciones campesinas de la zona central y la despensa de bosques, canales e islas del sur.
Del restaurante al turismo
Ese patrimonio culinario también se ha transformado en un activo turístico. La gastronomía es actualmente uno de los elementos que forman parte de la experiencia de quienes recorren Chile. Según datos difundidos durante 2026 por la Subsecretaría de Turismo, más de la mitad de los visitantes extranjeros consume gastronomía típica durante su estadía en el país.
No se trata solamente de sentarse en un restaurante. Visitar una caleta, recorrer una feria, probar un vino en su zona de origen, conocer una quesería artesanal o descubrir una preparación tradicional se ha convertido en una forma de aproximarse a la identidad de los destinos.
La gastronomía también tiene un peso importante dentro de la actividad turística nacional. Los servicios de alojamiento y comidas concentran buena parte del empleo asociado al turismo y miles de empresas funcionan actualmente en actividades vinculadas a alimentos y bebidas.
Uno de los desafíos actuales para los chefs pasa precisamente por esa relación con el territorio. La preocupación por la trazabilidad de los alimentos, el desperdicio, la pesca responsable, los productos de temporada y la agricultura local está transformando la manera en que algunos restaurantes diseñan sus cartas.
El cocinero contemporáneo no solo decide cómo preparar un ingrediente. También comienza a preguntarse de dónde proviene, quién lo produjo y qué impacto tiene incorporarlo a una preparación.
Es una mirada que conecta directamente con el espíritu que Worldchefs busca promover cada 20 de octubre: enseñar a las nuevas generaciones a comprender los alimentos y no solamente a consumirlos.