Diego Armando Maradona no solo dejó una huella imborrable en la historia del fútbol, sino también en la identidad cultural de Nápoles. Esa herencia, que mezcla devoción popular, calle, comida y memoria colectiva, hoy se resignifica en Barcelona a través de una propuesta gastronómica que convierte al “Diez” en un verdadero impulsor del turismo culinario.
En Nápoles, Maradona es un símbolo transversal. Su paso por el club Napoli en los años 80 transformó la historia deportiva de la ciudad, pero también reforzó un sentido de orgullo popular que se expresa en murales, altares callejeros y rituales cotidianos.
Esa devoción se ha convertido, con el paso del tiempo, en un atractivo turístico que convoca a viajeros de todo el mundo interesados no solo en el fútbol, sino también en la cultura y la gastronomía local.
Hoy, esa mística napolitana cruza fronteras y se instala en Barcelona con la apertura de “Número Diez”, un restaurante que toma a Maradona como eje simbólico y narrativo para ofrecer una experiencia culinaria ligada a la cocina popular del sur de Italia.

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“Número Diez”: cocina napolitana con identidad
Ubicado en el barrio de Sarrià, Número Diez se presenta como un homenaje explícito a la Nápoles más auténtica. Su creador, Emmanuele Stevanato, explica que el proyecto nace con la intención de “mostrar la verdadera Italia, la que se come en casa, en la calle, en las plazas”, alejándose de versiones sofisticadas o estandarizadas de la cocina italiana.
El nombre del local remite directamente a la camiseta que Maradona convirtió en leyenda, pero también a una idea de excelencia y liderazgo. “Elevar la pizza y la comida popular napolitanas sin perder su esencia de barrio” es el objetivo central del proyecto, según Stevanato.

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Gastronomía, memoria y experiencia turística
La presencia de Maradona no se limita a lo decorativo. Murales, imágenes icónicas e incluso un pequeño altar evocan el vínculo emocional que une al ídolo argentino con la ciudad de Nápoles. En lo gastronómico, la pizza es protagonista: desde la clásica napolitana —reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— hasta versiones tradicionales como la pizza frita o la calzoncellata.
La carta también recrea la cocina casera napolitana con platos como croquetas de patata con provola ahumada, rollitos de berenjena, albóndigas al estilo de la nonna, parmigiana, pastas y recetas marinas. Algunas preparaciones llevan incluso el apellido Maradona, reforzando el cruce entre relato cultural y experiencia culinaria.

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Un ícono global que activa destinos
Casos como Número Diez muestran cómo la figura de Maradona funciona como un puente entre gastronomía, identidad y turismo. Su legado permite construir relatos que atraen tanto a fanáticos del fútbol como a viajeros interesados en experiencias auténticas, donde la comida se convierte en una forma de conocer la historia y el carácter de un territorio.
Así, el “Diez” sigue generando movimiento, ahora desde la mesa, confirmando que su influencia va mucho más allá de la cancha y que su nombre continúa siendo un poderoso imán cultural y gastronómico a escala global.