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Los negocios fallidos y los conflictos de intereses del candidato a la embajada en EE.UU. Investigación

Los negocios fallidos y los conflictos de intereses del candidato a la embajada en EE.UU.

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A días de presentar su gabinete, se dice que José Antonio Kast evalúa nombrar al empresario Andrés Ergas como embajador en EE.UU., decisión que genera cuestionamientos por su perfil no diplomático, sus negocios fallidos –como el del Banco HNS– y sus conflictos de intereses.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
A días de presentar su gabinete, José Antonio Kast evalúa nombrar al empresario Andrés Ergas como embajador en EE.UU., decisión que genera cuestionamientos por su perfil no diplomático y posibles conflictos de interés, dado que mantiene inversiones inmobiliarias en ese país. Analistas advierten que designar figuras del mundo empresarial en cargos estratégicos debilita la profesionalización del Estado y la imparcialidad exigida por la Convención de Viena. El debate se intensifica por el complejo escenario geopolítico y la necesidad de una diplomacia experta y autónoma.
Desarrollado por El Mostrador

Ad portas de la presentación del gabinete de José Antonio Kast, son varios los nombres confirmados, otros que generan dudas y algunos que recién comienzan a aparecer, y uno de ellos, que desde la semana pasada figura como un posible embajador en Estados Unidos, es Andrés Ergas Heymann.

Sobre él, se ha dicho que es una apuesta sorpresiva de José Antonio Kast para asumir en Washington, en momentos claves de la administración de Donald Trump respecto de América Latina. Fuentes consultadas al respecto aseguran, según lo publicado por el Diario Financiero, que la oferta fue realizada y Ergas estaría evaluando positivamente la propuesta efectuada por el Presidente electo.

El empresario, ingeniero comercial de profesión, de 58 años, conoció a José Antonio Kast en 2021, tras apoyarlo en su segunda campaña presidencial. Luego de esto, colaboró con él en su última incursión electoral, generando nexos entre el comando y el mundo empresarial, maridaje entre negocios y diplomacia que no ha sido fácil de digerir en el círculo de analistas.

Juan José Lyon, director ejecutivo de América Transparente, enfatiza que “la diplomacia no es un premio, es una función técnica”.

El Banco HNS

Ergas es recordado en el mundo financiero por los problemas se vivió el Banco HNS, que –como señala El Mercurio– en 2004 llegó a tener una rentabilidad negativa de -15%, la peor del sistema. 

El mismo medio recuerda que Andrés Ergas fundó en 1992 la financiera Finersa, dedicada al giro del factoring y el leasing, que luego dio paso al Banco HNS, tras asociarse en partes iguales con Heller Internacional, filial del Banco Fuji de Japón.

En el 2001 la compañía obtuvo su licencia bancaria, tras lo cual la división financiera de General Electric (GE) adquirió la parte de Heller, exigiendo la rotación en la presidencia, que permanecía en manos de Ergas desde el año 1996.

La empresa lo acusó de incurrir en gastos excesivos e injustificados, entre los cuales se contaban la adquisición de un automóvil Mercedes Benz último modelo y un helicóptero, aunque Ergas se defendería más tarde en El Mercurio diciendo que “era un Audi A4. Todos los bancos tienen un auto para el presidente”.

Yo trabajo pa’ pasarlo bien”, aseveró el año pasado en una de las poca entrevistas que ha concedido, al podcastEscalando negocios”.

HNS fue finalmente vendido en 2007 al banco de origen neerlandés Rabobank y fuentes que estuvieron vinculadas a la situación confirman a El Mostrador que los problemas de la administración encabezada por Ergas fueron severos y que su padre (el empresario Jacob Ergas) debió rescatar financieramente a la entidad bancaria, a fin de que este pudiera tener un balance en azul para poder venderlo.

De hecho, una persona que conoció de cerca los hechos y que pide reserva de su nombre, indicó que si en Estados Unidos, de donde es originaria GE, se hiciera un due diligence al estilo americano, la figura del posible representante chileno no saldría muy bien parada, precisando que “sería muy malo para el Presidente Kast que su primer embajador allá no recibiera el agreement”.

A fines del año 2006,Andrés Ergas incursionó a través de su empresa Nomads of the Seas en un proyecto de turismo de lujo, ubicado en el sur de Chile, donde invirtió más de US$ 15 millones en la construcción del yate Atmosphere, una embarcación de primer nivel con helicóptero incluido. Según Ergas, por allí han pasado los “10 hombres más ricos del planeta”, incluyendo a expresidentes, miembros de la realeza y hasta el actor Brad Pitt.

Sin embargo, el proyecto enfrentó dificultades económicas, debido a lo acotado del nicho del negocio y los altos costos del servicio, valuado entre US$9.800 y US$16.000 por semana. Casi una década después, Ergas decidió dejar de hacer cruceros y poner en venta su exclusivo barco.

En 2009 se embarcó en otro proyecto fallido: construir un lujoso hotel en San Pedro de Atacama. El empresario convocó a Peter Zumthor, arquitecto suizo ganador del prestigioso Premio Pritzker, para desarrollar el diseño del proyecto, pero la iniciativa finalmente no prosperó.

En la actualidad, continúa como presidente de Nomads of the Seas, de las tiendas Todo Moda, Isadora e Inersa 1. En el mismo podcast, emitido hace un año, indicó que además de sus negocios en Chile posee “un tema inmobiliario en Estados Unidos… es algo que no he visto que pase en muchos lugares: hacemos desarrollos de condominio de entre 220 y 400 unidades, de departamentos, que se arriendan, que son para altos ingresos, de uno y dos dormitorios, profesionales recién egresados, gente que quiere trabajar en Space X, etc., que arriendan, y durante cinco años ese proyecto lo mantenemos arrendado y después, ese proyecto, nosotros vendemos”.

Por cierto, la sede de Space X (la empresa espacial de Elon Musk) se encuentra en la ciudad de Hawthorne, en el área metropolitana de Los Angeles.

Conflictos de intereses

“Es un error tratar las embajadas estratégicas como si fueran simples oficinas comerciales”, apunta Juan José Lyon. “La relación con potencias requiere experticia geopolítica, conocimiento de derecho internacional y trayectoria diplomática”.

Además, agrega, existe un riesgo evidente de que la agenda pública se confunda con la agenda privada. “Cuando envías a un empresario a representar al Estado en un país clave para sus negocios, aunque sea con las mejores intenciones, se genera una zona gris muy peligrosa”, señala, agregando que “un embajador en Estados Unidos debe negociar regulaciones y acuerdos que benefician a Chile, y esa imparcialidad queda en entredicho si sus propios intereses comerciales están en juego en ese mismo mercado. La prudencia indica que no se debe designar reguladores ni representantes en países donde se tienen intereses activos”, explica Lyon.

En este punto coincide con Paulina Astroza, doctora en Ciencias Políticas y Sociales y profesora de la U. de Concepción, cuyo análisis suma la incertidumbre internacional generada por la implementación de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

“En este escenario, creo que necesitamos un representante con un perfil político y diplomático –con experiencia en esos ámbitos–, y no un empresario que tiene un evidente conflicto de intereses al tener inversiones millonarias en el propio Estados Unidos”, explica.

La propia Convención de Viena del año 1961 establece como parámetro el interés general de los Estados por sobre las aspiraciones particulares, recuerda.

Es por esta razón, argumenta Astroza, que “los Estados cambian a sus funcionarios diplomáticos normalmente cada cuatro o cinco años, justamente para que no generen lazos de amistad, de negocios u otros, que entorpezcan la labor de representación del Estado”.

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