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Ovación para "Románticos alemanes" en noche inaugural de la Temporada 2016 de la Orquesta Sinfónica

por 14 marzo 2016

Ovación para
Sieghart logró el balance ideal permitiendo al pianista serbio Alexsander Serdar hacer gala de su talentosa expresividad. Con fraseos seguros y notable dominio sonoro, combinado con virtuosismo ofreció una novedosa cadenza en el primer movimiento. En el Largo del segundo movimiento, demostró su aplomo y maestria, finalizando con un emotivo rondó en el tercer movimiento. Los aplausos no se hicieron esperar

Ovación interminable, un teatro repleto con la audiencia fascinada, rostros sonrientes de los músicos; todo fluyó en la noche inaugural de la Temporada 2016 de la Orquesta Sinfónica que celebra este año 75 años de vida.

El programa titulado Románticos Alemanes ofreció dos obras contundentes de este periodo: El Concierto para Piano y Orquesta nº 3 de Ludwig van Beethoven y la Sinfonía nº1 de Johannes Brahms.

Contratiempos no faltaron, como el cambio del director titular: el maestro Leonid Grin quien se excusó por problemas de salud y en su reemplazo participó el director austriaco Martin Sieghart. Un cambio muy bien recibido ya que se trata de su segunda visita a Chile, y se trata de un experimentado maestro.

En la primera parte, Sieghart logró el balance ideal permitiendo al pianista serbio Alexsander Serdar hacer gala de su talentosa expresividad. Con fraseos seguros y notable dominio sonoro, combinado con virtuosismo ofreció una novedosa cadenza en el primer movimiento. En el Largo del segundo movimiento, demostró su aplomo y maestria, finalizando con un emotivo rondó en el tercer movimiento. Los aplausos no se hicieron esperar. Con extrema sensibilidad, Serdar interpretó dos encores : el  exuberante Gran Vals Brillante de Chopin con acelerados tempos y una sensual danza de Granados, Oriental, ejecutada con especial delicadeza.

La imponente Primera Sinfonía de Brahms fue la segunda obra del programa y la ejecución fue superlativa. Sieghart la conoce a la perfección y eso se nota, supo darle a la Orquesta Sinfónica una energía sonora brillante que permitió un perfecto control de los tuttis con las intervenciones solísticas tanto del clarinete y los oboes como la emotiva ejecución del primer violín a cargo de Alberto Dourthé, logrando un resultado sobresaliente.

Con todo, la temporada en el Baquedano partió con buenos vientos.

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