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La historia de su fundador y sus estrechas relaciones con la Concertación

Santillana, el mejor negocio político del grupo Prisa en Chile

por 8 abril 2011

Santillana, el mejor negocio político del grupo Prisa en Chile
Jesús de Polanco, el fallecido fundador del conglomerado cuyo buque insignia es el centroizquierdista diario español El País, llegó a Chile con sus libros escolares en los 60’. Con redes transversales, Polanco fue amigo de todos los presidentes concertacionistas. Avanzada la democracia, el grupo español adquirió una cadena de radios, en cuyo directorio estuvo sentado Carlos Bascuñán, marido de Mariana Aylwin, ministra de Educación en 2002, cuando se aprobó la inclusión de publicidades reales en los textos escolares.

El 28 de junio de 2007, un mes antes de morir, el fundador del grupo Prisa, Jesús de Polanco, fue condecorado en Madrid por el gobierno chileno con la Gran Cruz de la Orden al Mérito. Flanqueado por el embajador Osvaldo Puccio, el octogenario empresario español aprovechó de detallar sus vínculos con nuestro país. “Es casi seguro que muchos de los jóvenes parlamentarios que hoy se sientan en las cámaras chilenas, y algunos de los ministros y embajadores de su gobierno, estudiaron en su día con libros de Santillana. No imagino mejor recompensa que haber contribuido a su formación y desarrollo intelectual”, aseguró el empresario y fundador de grupo Prisa, el mayor conglomerado mediático de habla hispana, que agrupa al diario El País, cadenas de tv y radio, incluida Ibero Americana Chile, y la editorial Santillana.

Mientras De Polanco hablaba en el acto, celebrado en la residencia del embajador, su amigo Carlos Ossa, el gerente general de Santillana en Chile, observaba la situación. Con De Polanco se conocieron a fines de los 60, cuando el español decidió abrir en Chile la primera filial de la editorial fuera de España y Ossa se hizo cargo de la edición de la colección de textos escolares de Santillana, “Árbol alegre”, que en 1970 se comenzaron a usar en los cursos de I a VIII básico.

Al igual que en España, donde Santillana fue la única editorial que tuvo listos sus textos para la aplicación de la reforma escolar de 1970 promulgada por la dictadura de Franco –que le valió a De Polanco acusaciones de haberse coludido con el caudillo-, en Chile el despegue de la editorial vino de la mano de la reforma educacional implementada por el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que incluyó la sustitución de la preparatoria y humanidades por la educación básica y media.

Aquel fue el primer gran negocio en América Latina de Jesús Polanco Gutiérrez, conocido comúnmente como Jesús de Polanco. Desde entonces Santillana fue en Chile y buena parte de Latinoamérica sinónimo de libros escolares, los mismos que hoy sitúan a la editorial en el ojo de la polémica debido a textos suyos que incluyen publicidad y una acusación de colusión. En las décadas siguientes vendrían nuevos negocios en la región y también en Europa. Al punto que su imperio económico lo catapultó al exclusivo club de los más ricos del planeta.

El amigo de los Presidentes

Con una fortuna avaluada en tres mil millones de dólares, en marzo de 2007 la revista “Forbes” lo situó en el lugar 287 de su ranking. El sitial, sin embargo, no se ajusta al poder que De Polanco ejerció en España desde la presidencia de su imperio económico, comandado por la nave madre: el diario El País. Tampoco al profundo nivel de contactos empresariales y relaciones con líderes políticos que cultivó en vida y heredó a los ejecutivos de su grupo tras morir.

En Chile, De Polanco mantuvo amistad con antiguos libreros y gente que fue conociendo en sus viajes, como el papá del periodista Fernando Paulsen, y el padre del ex ministro de Defensa Patricio Rojas. Además, debido al exilio chileno que giraba por España, conoció a Andrés Zaldívar y Juan Gabriel Valdés. Con contactos transversales, también tuvo vínculos con Hernán Cubillos, el ex canciller de Pinochet y padre de Marcela y Felipe Cubillos.

Después de la muerte de Jesús de Polanco, el mismo mes de noviembre de 2007 en que la Corte Suprema dio el visto bueno a la fusión radial, Ricardo Lagos convocó a una cena donde se le hizo un sentido homenaje a De Polanco. Los invitados: el nuevo hombre fuerte de Prisa, Ignacio de Polanco; el fundador de El País Juan Luis Cebrián; y Augusto Delkader, presidente de Unión Radio. En la misma visita, los enviados españoles almorzaron con la Presidenta Michelle Bachelet.

Amigo de los ex presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei, solía verlos cuando viajaba a Santiago. Lo mismo con Ricardo Lagos, a quien conoció en Europa y con quien se visitaban regularmente. “Tanto que las veces que vino para acá lo fue a ver como Presidente de la República, y Ricardo Lagos todas las veces que viajaba a España, incluso ahora que dejó la presidencia, se entrevistaba con Jesús”, recordó Carlos Ossa en un obituario escrito por el autor de esta nota. Otro factor en su relación con Chile es familiar: un nieto suyo nació aquí un día 11 de septiembre, debido a que Manuel, uno de sus hijos, fue gerente de Santillana Chile por tres años.

Queremos un diario como El País

La última vez que De Polanco vino a Santiago fue en julio de 2005. En una cena en el Hotel Ritz Carlton, se reunió con la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet, su jefe de campaña, Ricardo Solari, y Ricardo Lagos Weber. A De Polanco lo acompañaron el propio Ossa, su hijo y sucesor, Ignacio de Polanco, y su sobrino Javier Díez.

Durante la comida, Michelle Bachelet le contaba el programa de su candidatura al gobierno y el viejo Jesús de Polanco, con sus 75 años, asentía. La escena fue fiel reflejo de los niveles de confianza y admiración que sentía el red set progre hacia De Polanco.

El contraste entre el respeto hacia el empresario y sus inicios al mando de Santillana con el dictador Franco en el poder, se debe al giro en 180 grados que tuvo De Polanco cuando en 1976 encabezó la transición española del PSOE al mando del diario El País y la cadena de radio Ser. Por entonces, explicó el periodista Rafael Otano, “Polanco hizo junto con Felipe González lo que no hizo la Concertación en Chile, tener un brazo en los medios que fuera progresista y acompañara la transición”. Algo que muchos miembros del establishment concertacionista desearon innumerables ocasiones. De hecho, durante los 90 y la década del 2000 era frecuente entre parlamentarios y ministros soñar en voz alta con tener un diario como El País.

En 2002 los fans de El País en el gobierno de Ricardo Lagos estuvieron a punto de lograrlo. Por entonces, representantes del Mandatario le ofrecieron a De Polanco venderle el diario La Nación o hacer un proyecto en conjunto y el empresario estuvo muy interesado. De Polanco envió a su sobrino Javier Díez Polanco, quien sostuvo reuniones con el entonces presidente de La Nación, Mahmoud Aleuy y su gerente Francisco Feres. Éstas fueron coronadas por la visita del propio De Polanco y un staff de asesores comerciales y editoriales que alojó en el Hotel Carrera durante un mes, mientras se analizaba el negocio, que finalmente no se concretó.

Dueños del dial

No todo fue pérdida de tiempo. Mientras se efectuaban las conversaciones con La Nación, Javier Díez aprovechó de monitorear la ampliación del conglomerado radial de Prisa en Chile, que entonces tenía sólo cuatro radios y había hecho una oferta al grupo venezolano Claxson para comprarle las seis radioemisoras (Concierto, Corazón, FM2, Futuro, FM Hit, Pudahuel y Rock & Pop), que tenía en Chile bajo el paraguas de Ibero American Radio.

Aunque en un comienzo el arribo de la “Armada radial española” fue mirado con simpatía por el concertacionismo deseoso por romper el círculo de poder mediático de El Mercurio a fines de los 90`, con el pasar de los años en más de una ocasión se discutió en el Congreso el carácter, calificado de casi monopólico, que Prisa fue consolidando desde que ingresó al mercado radial chileno.

A principios de 2007, cuando Prisa buscó doblar su participación en el dial a través de GLR Chile subsidiaria de Grupo Latino de Radio y su matriz radiofónica Unión Radio adquiriendo Ibero American Radio, por una suma cercana a los US$ 70 millones, sus competidores liderados por radio Cooperativa, hicieron lobby en el Congreso y consiguieron que el Senado y la Cámara de Diputados firmaran dos proyectos de acuerdo rechazando la expansión radial de Prisa. Cooperativa contaba con la asesoría comunicacional del ahora director de Cambio 21, el DC ligado al alvearismo Óscar Reyes, y del ex fiscal nacional económico Pedro Mattar, en el ámbito legal.

Sin embargo, las gestiones de ambos no sirvieron de nada. El 22 de noviembre de 2007 la Tercera Sala de la Corte Suprema confirmó la decisión del Tribunal de la Libre Competencia que cinco meses antes había autorizado la fusión del Consorcio Radial de Chile (CRC, nombre previo a GLR Chile) con Ibero American que pasó a llamarse Ibero Americana Radio Chile.

En esa batalla Prisa fue asesorada por Hill & Knowlton, empresa de comunicaciones dirigida entonces por Cristina Bitar, actual socia de Azerta, y en su plana ejecutiva local tenía a Carlos Ossa, el amigo íntimo de Jesús de Polanco y gerente general de Santillana en Chile. El grupo español también contó en el directorio de CRC con Carlos Bascuñán, marido de Mariana Aylwin, ministra de Educación en 2002, cuando se aprobó la inclusión de publicidades reales en los textos escolares. Bascuñán fue jefe de gabinete del Presidente Patricio Aylwin, dirigió su fundación y actualmente es empresario. En 2008 fue investigado por cinco contratos en el caso EFE y al año siguiente fue sobreseído. Según el periodista Paul Walder, quien ha investigado en detalle los negocios del conglomerado español en nuestras tierras, Bascuñán “fue un evidente vínculo entre el grupo español PRISA y la Concertación”.

El vínculo con los líderes de la actual oposición no queda ahí. Después de la muerte de Jesús de Polanco, el mismo mes de noviembre de 2007 en que la Corte Suprema dio el visto bueno a la fusión radial, Ricardo Lagos convocó a una cena donde se le hizo un sentido homenaje a De Polanco. Los invitados: el nuevo hombre fuerte de Prisa, Ignacio de Polanco; el fundador de El País Juan Luis Cebrián; y Augusto Delkader, presidente de Unión Radio. En la misma visita, los enviados españoles almorzaron con la Presidenta Michelle Bachelet. En la cita le contaron a la jefa de Estado sus planes en el país y le manifestaron su interés de que la operación radial llegara a buen puerto. No se supo si ella asentía.

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