Los políticos menos creíbles para la prensa - El Mostrador

Domingo, 17 de diciembre de 2017 Actualizado a las 10:56

Sondeo El Mostrador otorga el primer lugar al Presidente Piñera

Los políticos menos creíbles para la prensa

por 13 marzo, 2012

Los políticos menos creíbles para la prensa
La mentira es un arma letal y eficaz en esta lucha cotidiana por manejar la opinión pública y ser ungido por la simpatía y aprobación de la plebe. En la prensa convivimos con ella y nadie puede pecar de ingenuo cuando se la topa en un anuncio, una conferencia, un café o un off. Por eso, al igual que hace casi tres años, quisimos averiguar cuál es el ranking que llevan los profesionales del sector sobre nuestros hombres públicos y la elite que conduce los destinos del país. ¿El resultado? Lea hasta el final.

Las últimas semanas del año 2011 y el inicio del 2012 han sido un verdadero festival de balances. Las encuestas han tenido a los políticos, particularmente al Gobierno, en permanente estado de alerta. El Mostrador no quiso quedar al margen de este torbellino. Por lo mismo, decidió repetir el sondeo realizado en abril del 2009, cuando la campaña presidencial estaba en plena ebullición, para que sean los propios periodistas que cubren política y que se relacionan a diario con el poder, quienes determinen cuáles de sus fuentes habituales son las menos creíbles. Sin perder de vista, claro, que las mentiras son pan de cada día en el ambiente político y que se utilizan bajo las excusas más sorprendentes.

El proceso de aplicación de la encuesta en terreno no fue para nada fácil. Al igual que la primera vez, pese a su fama, los periodistas tan buenos para “copuchar” y compartir historias no publicables, no somos tan locuaces cuando lo que digamos pasará a engrosar la memoria informativa de nuestro país. En fin, costó pero salió. Ya seguros de que ni su nombre ni su medio serían consignados en este estudio, algunos fueron rápidamente más osados. La pregunta era sencilla: ¿Cuáles son los tres políticos menos creíbles? Los que habían colaborado en la primera experiencia, fueron más confiados y entregaron sus nombres sin un ápice de duda e incluso se podría decir que ahora lo disfrutaron, aunque fueron pocos. Con más o menos ganas, 20 profesionales que cubren política, igual que la primera vez, elaboraron su propio ranking de los menos creíbles o más “verseros” de su sector y corroboraron el resultado del año 2009.

Y sigue siendo el rey

Así pues, resultó que el primer lugar no fue una sorpresa. Lo obtuvo nuevamente la misma persona, con una ventaja que superó por lejos el resultado del anterior sondeo, cuando era el candidato mejor ubicado para llegar a La Moneda. Sí, se trata del mismísimo Presidente de la República. Piñera estuvo en la triada de 15 de los 20 periodistas consultados. Según los resultados él es el menos creíble de los políticos. Y no digamos que el espectro era insignificante. Bueno, esto se condice con las cifras tan polémicas arrojadas por la encuesta del Centro de Estudios Públicos, a fines de diciembre, aunque no pretendemos ni en sueños compararnos con tan ilustre think tank. El que hasta hace sólo un tiempo fuera el oráculo de la derecha, decretó en el más reciente de sus sondeos que al 69 por ciento de los chilenos “no le da confianza” el jefe de Estado. Cifra que viene en aumento en esta encuesta desde noviembre del 2010. De lo que se puede deducir que esta vez la prensa política está en sintonía con la opinión ciudadana.

Quienes se la jugaron por Juan Antonio Coloma le atribuyen “poca sutileza” para alterar los hechos —por decirlo de alguna manera—, ya que “se le pilla en la mentira. Aunque esté frente a un dato que es cierto, insiste en negarlo”. Y lo que más le molesta a algunos es que “no mantiene en ON lo que dice en OFF”.

La principal razón que le significa al Presidente ser uno de los menos creíbles —que para la mayoría de los consultados salta a la vista—, es la que da un reportero político: “por prometer una infinidad de cosas, sabiendo que no las puede cumplir. Y por presentar ciertas obras disfrazándolas como grandes transformaciones cuando sólo se trata de cambios cosméticos (uso constante de la “letra chica”). Ello, sin contar su falsa actitud de cercanía, debido a su deseo incontenible de agradar”. Para otros, también se contradice, porque “incluso el dato que entrega en off lo niega en on”. La prensa especializada también le pasó la cuenta debido a sus contradicciones en medio del conflicto estudiantil. Esto, por la notoria diferencia entre lo que decía en Chile y lo que declaró en su discurso ante la ONU en septiembre pasado, cuando afirmó que el movimiento estudiantil estaba en “una causa noble, grande, hermosa”, mientras en Chile los jóvenes eran duramente reprimidos por Carabineros.

Los argumentos periodísticos suman y siguen, aunque la mayoría se repiten. Se le atribuye “una capacidad infinita de mandar mensajes para la galería, anunciar medidas que no cumple y relativizar los plazos”. A lo que se suma su “errática conducta como mandatario y su poco apego a los antecedentes e información”. Demás está decir que es evidente y notorio para la mayoría de la prensa “su rasgo de querer ser simpático desesperadamente o caer bien, para lo que es capaz de hacer cualquier cosa”. Sólo por mencionar los argumentos más repetidos.

♪♪♪♪Queridaaaaaaa ♫

En un meritorio segundo lugar, aunque bastante más atrás que el jefe de Estado, con seis preferencias cada uno, le siguen su mano derecha, el ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter (RN); el presidente de la UDI, senador Juan Antonio Coloma, y el presidente del Senado, Guido Girardi (PPD).

Muchos representantes de la prensa creen haber descubierto el lado humano del sheriff de La Moneda, en la cena de fin de año. Esa noche se reveló como un entusiasta del karaoke, aunque no es probable que Juan Gabriel quedara muy satisfecho con la interpretación. Aún así, en el sector no pasan por alto las actuaciones del jefe de gabinete de Piñera. Ni hablar de la mala impresión que ha dejado en los periodistas políticos su manejo en el caso del paquistaní detenido por terrorismo y, más cercano aún, las declaraciones en que le atribuye responsabilidad de los incendios en la Araucanía a la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), de lo cual se desdijo posteriormente en su declaración oficial. En opinión de algunos reporteros, el titular de Interior “no escatima en dar vuelta los hechos y las situaciones, y le gusta victimizarse públicamente”.

El timonel de la UDI no es nuevo en estas lides, aunque el 2009 casi se caía del sondeo. Este año, en cambio, tiene un lugar privilegiado que comparte con Hinzpeter y Girardi. Quienes se la jugaron por el máximo representante gremialista le atribuyen “poca sutileza” para alterar los hechos —por decirlo de alguna manera—, ya que “se le pilla en la mentira. Aunque esté frente a un dato que es cierto, insiste en negarlo”. Y lo que más le molesta a algunos es que “no mantiene en ON lo que dice en OFF”.

Al presidente del Senado le sucedió algo parecido a lo de Coloma. En la encuesta anterior estaba en tercer lugar. Ahora ascendió al segundo, que comparte con sus predecesores. ¿Cómo se ganó este ascenso? Algunos creen que influyó la “sobreexposición” que implica el alto cargo que ocupó el 2011. Para otros, el parlamentario PPD “no cambia”. “En qué no miente Girardi. Si le ha mentido a su coalición, al gobierno, a todos”, exclama un reportero que obviamente lo puso como el primero de los menos creíbles en su triada. Otro dice que en este ámbito, el senador “es el peor de todos. Tiene la fama muy bien ganada”. Y en nada contribuyó a mejorar su imagen el apoyo que le brindó al grupo que se tomó la sede del Senado en Santiago, en medio del conflicto estudiantil, a fines de octubre. Según lo ve un periodista que ha seguido este caso, el presidente de la Cámara Alta “ha sido contradictorio en sus declaraciones sobre este episodio”.

Tienes cara de ‘yo no fui’

Aún a riesgo de que el gremio deba seguir cargando con el estigma que todos los periodistas “son de izquierda” —como suele aventurar el actual ministro de Economía, Pablo Longueira—, en tercer lugar siguen llevando la batuta dos conocidos representantes del oficialismo: el ministro secretario general de Gobierno, Andrés Chadwick (UDI), y el senador RN Alberto Espina. El primero tiene una excusa: ser el vocero de Palacio, a veces, implica tener que asumir posturas no del todo transparentes, como admiten varios de los periodistas de política que respondieron el sondeo. El problema, dicen, es que es “muy cara de palo para mentir”. En todo caso, “miente con un convencimiento tan absoluto que hasta se cree lo que está diciendo. Es un mentiroso convincente. El problema es que miente en ON y OFF”. Lo bueno es que a pesar de todo, la prensa política entiende el rol que le toca cumplir y, la mayoría, hace una separación entre su trabajo y lo personal. En este plano es un ministro estimado, en general.

Mientras que el senador, parte del círculo cercano del Presidente —aunque tal vez es el único de su entorno que no ha llegado al equipo ministerial—, bajó respecto del 2009, cuando ocupaba el segundo lugar de este ranking. La caída puede tener que ver con la también cada vez más baja exposición pública que ha experimentado. Tal vez, por lo mismo, podría haber desaparecido por completo de este escrutinio, pero la prensa no olvida. Uno de sus críticos, asegura que el parlamentario “miente en todos los temas. Más encima, después, llama a los editores si algo no le gusta”, una fama bastante instalada en el ámbito periodístico, por cierto. De sus pocas apariciones, en nada ayudó a mejorar su imagen ante la prensa su participación en el programa Tolerancia Cero, de CHV, a principios de enero. Menos aún su defensa al titular de Interior con una frase para el bronce que quedó grabada en la mente de quienes veían esa noche el programa: “Hinzpeter está defendiendo a la gente decente de la región”, en alusión a la actuación del ministro en la crisis de los incendios en La Araucanía. En este contexto, se dice que muchas veces “pierde la oportunidad de quedarse callado”.

Nuevos rostros

Siguiendo en el oficialismo, con dos menciones cada uno, en cuarto lugar del ranking de los menos creíbles los diputados Iván Moreira y Gustavo Hasbún de la UDI y el senador Francisco Chahuán de RN. El eterno vocero de verano del gremialismo, también figura entre los que ya van cediendo espacio a rostros nuevos. Del tercer lugar, bajó al cuarto. Y, cómo no, una de las razones más esgrimidas es su notorio cambio respecto del actual Presidente. De ser uno de los más duros enemigos de Piñera, pasó a convertirse en uno de sus más férreos defensores y la prensa política no logra acostumbrarse. Se dice de él que “siempre trata de hacer caer a la prensa. Cuenta la mitad de lo que tienes que saber, sólo para sacar una cuña”. Algo parecido se argumenta en relación al diputado por La Florida: “Es oportunista, busca pantalla, y a veces no tiene argumentos sólidos para sus posturas”. Los más drásticos lo califican derechamente de “mentiroso a morir”. Respecto del senador del grupo, se tiene la imagen de que con el paso del tiempo “ha ido mintiendo más”, lo que algunos atribuyen al hecho de que “ahora no les sale gratis filtrar información” y a que, “a lo mejor, está operando para ser presidente de RN”.

También se mencionaron

Si en torno a algunos nombres resultó haber un relativo consenso, hubo otros sobre los que la prensa especializada no lo consiguió y fueron mencionados una sola vez. Si bien no destacan por ser poco creíbles, sí estarían en un peligroso límite. Marcelo Schilling, Juan Pablo Letelier, Fulvio Rossi, Osvaldo Andrade, Camilo Escalona, Ena Von Baer, Felipe Salaberry, Teodoro Ribera, Carolina Tohá, Francisco Vidal, Marcos Nuñez, Ricardo Lagos Weber, Pablo Lorenzini, Jorge Pizarro y Adolfo Zaldívar. Sobre todos ellos se dieron argumentos, pero para no cansar al lector no los detallaremos. Lo que sí podemos decirle es que la mayoría de las menciones tiene que ver con que a veces caen en “engrupir” por “exceso de entusiasmo” o porque “pretenden adelantarse al resto”.

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