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Atlas del Agua de la DGA muestra crítica situación hídrica en Chile

por 28 marzo 2016

Atlas del Agua de la DGA muestra crítica situación hídrica en Chile
Según el informe, el río Huasco en Atacama muestra la mayor baja en 33 años, ya que su volumen disminuyó un 84% en comparación con su promedio histórico. En Coquimbo el río Elqui se redujo en un 73% en el período de monitoreo.

El reporte Atlas del Agua realizado por la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, muestra por primera vez la realidad de los ríos, acuíferos, glaciares, lagos e infraestructura hídrica en Chile, además de la variación histórica de los caudales de los ríos y de las precipitaciones, lo que explica la sequía en algunas localidades del país.

El río Huasco en Atacama muestra la mayor baja en 33 años, ya que su volumen disminuyó un 84% en comparación con su promedio histórico. En Coquimbo el río Elqui se redujo en un 73% en el período de monitoreo, según constata La Tercera.

El informe también aborda las precipitaciones en los últimos 49 años. La región que presenta los mayores descensos es la de Valparaíso, por ejemplo, en Tapiche cerca de La Ligua, donde desde 1965 a la fecha ha habido una disminución de un 66%.

En la zona centro-norte del país se replica este fenómeno en distintas comunas. Carlos Estévez, el director de la DGA, sostiene que la situación debe mirarse con un enfoque de riesgo y agrega que “la escasez del recurso se relaciona con el cambio climático que afecta a un extensa superficie del país; por eso, el acceso al agua debe ser un derecho humano”. La reforma al Código de Aguas impulsada por el gobierno incluye esta visión.

La actual situación de las cuencas se ha visto determinada por distintos factores. La disminución de la disponibilidad del suministro, además de la reducción de la pluvimetría y el aumento de la temperatura, se ha afectado por la producción industrial de las últimas décadas, según Cristián Frene, representante de la organización de Ingenieros por el Bosque Nativo. “Ejemplo de ello son las plantaciones forestales que han tenido una expansión enorme. Un eucaliptus consume 200 litros de agua en un día, mientras que los ejemplares nativos llegan a 140”, dice.

Frene agrega que la flora introducida tiene un efecto negativo en los acuíferos o reservas en el subsuelo, situación que también fue descrita por el Atlas del MOP.

De un total de 29 puntos medidos, diez presentan descensos de los pozos, entre ellos los ríos Mapocho y Maipo, de los que dependen la población y la agricultura.

Organizaciones ambientales afirman que el 50% de los derechos para usar aguas subterráneas ya fueron otorgados por el Estado a distintas entidades, y un 10% de ellos se ha dado en cauces superficiales.

Otra explicación del descenso se de los volúmenes está dada por la desertificación, que impide la penetración de aguas en el subsuelo y “contribuye al agotamiento de las napas para suministro potable, la industria y la mantención de ecosistemas”, de acuerdo a Francisco Squeo, doctor en biología del Centro de Estudios de Zonas Áridas y del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

El biólogo agrega que el 80% de los terrenos de Coquimbo tienen erosión severa y el 70% de los suelos de Valparaíso presentan la misma condición.

Bofedales, vegas andinas, humedales, refugios de fauna y sitios que retienen el agua, también se han visto afectados por la merma de los niveles de agua y el director de la DGA explica que la reforma al Código de Aguas que se discute en el Congreso incluye ampliar la protección de esas áreas para evitar extracciones ilegales.

El gobierno afirma que existe una mínima cantidad de cuencas con una norma de calidad secundaria de aguas, regulación que establece valores máximos de sustancias tóxicas en esos cuerpos, pues generan riesgos para la salud.
Los únicos que la tienen son los ríos Maipo, BioBío, Valdivia y Serrano y los lagos Villarrica y Llanquihue.

Pablo Badenier, el ministro de Medioambiente, aseguró que “el desafío es que más cuencas tengan esta norma para tener planes de vigilancia y monitoreo, en función de los usos que se le quieren dar a esas zonas”, tema que actualmente estaría trabajando su cartera.

A la importancia de este punto se sumaría, según Badenier, la idea de que el Estado pueda reservar cuencas en caso de que haya comunidades en riesgo, además de que se no podrá hacer entrega de derechos de aprovechamiento de aguas de glaciares, entre otras disposiciones.

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