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“Fenómeno Therian”: por qué más jóvenes se identifican como animales y cuándo preocuparse Tendencias Créditos: Cedida.

“Fenómeno Therian”: por qué más jóvenes se identifican como animales y cuándo preocuparse

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El auge de adolescentes que se identifican simbólicamente con animales en redes sociales abre un debate entre familias y especialistas. Expertos llaman a comprender el fenómeno como parte de la exploración identitaria y a poner el foco en el bienestar emocional más que en las etiquetas.


En redes sociales crece una tendencia juvenil que despierta curiosidad, preocupación y también burlas: adolescentes que se identifican simbólicamente con animales y se autodenominan “Therian”.

El fenómeno, que en los últimos días ha ganado visibilidad a nivel mundial y también en Chile, abre una serie de interrogantes entre padres y cuidadores sobre su significado y sobre cuándo podría transformarse en una señal de alerta.

Se trata de jóvenes que se identifican como animales y que, en las últimas semanas, se han tomado las plataformas digitales tras ser captados en parques y plazas de distintas ciudades de Latinoamérica, generando debate público y reacciones encontradas.

Una forma de explorar quiénes son

Según explicó en un comunicado Camila Navarrete, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Uniacc, “el fenómeno “Therian” puede comprenderse principalmente como una forma de exploración identitaria. En la adolescencia, las personas buscan construir sentido respecto de quiénes son, y muchas veces utilizan símbolos o metáforas para expresar experiencias internas que aún están elaborando”.

La especialista agregó que “no se trata necesariamente de una condición clínica, sino de una narrativa simbólica que puede cumplir funciones emocionales como pertenencia, diferenciación o validación. Antes de patologizar, es fundamental comprender qué significado tiene para ese adolescente en particular”.

En esa línea, sostuvo que “la adolescencia es una etapa donde la identidad está en construcción y la pertenencia cobra un rol central. Las redes sociales permiten encontrar comunidades afines más allá del entorno inmediato, facilitando que ciertas expresiones identitarias se expandan rápidamente”.

También precisó que “este fenómeno refleja que las nuevas generaciones construyen identidad en entornos híbridos, donde lo digital y lo presencial se entrelazan constantemente. También muestra una mayor flexibilidad para experimentar distintas narrativas identitarias”.

Claves para acompañar desde el hogar

Para la psicóloga infanto-juvenil, las redes sociales cumplen un rol clave en la expansión del fenómeno: “visibilizan fenómenos que antes podían existir de manera más aislada, pero también los amplifican al generar comunidades virtuales y reforzar contenidos a través de algoritmos”.

Esto, enfatiza, no implica necesariamente la creación de una problemática, sino que facilita que jóvenes con intereses similares puedan encontrarse y sentirse parte de un grupo.

Respecto del acompañamiento familiar, Navarrete subrayó la importancia del diálogo y la apertura. “En lugar de reaccionar con alarma o burla, es recomendable preguntar qué significa para el adolescente esa identificación”.

Además, recalcó que más allá de la etiqueta, lo relevante es comprender la función que cumple en su vida: si le permite sentirse parte de algo, expresar emociones o diferenciarse. “Un acompañamiento respetuoso fortalece el vínculo y permite detectar, si existiera, alguna dificultad emocional que requiera apoyo”, indicó.

Señales de alerta y cuándo consultar

La experta explicó que la diferencia entre una exploración identitaria saludable y una situación que podría requerir apoyo psicológico no está en el nombre que se adopte, sino en su impacto en la vida cotidiana.

“Se recomienda consultar cuando existe aislamiento extremo, angustia intensa, deterioro funcional o una desconexión marcada de la realidad. El foco siempre debe estar en el bienestar global del adolescente”, puntualizó.

Frente a la preocupación y a las críticas que circulan en redes sociales, la docente sostuvo que “las reacciones de burla o alarma suelen surgir frente a aquello que resulta desconocido o que desafía normas culturales tradicionales. La ridiculización puede funcionar como un mecanismo defensivo frente a lo diferente”.

Finalmente, recalcó que el debate no debería centrarse en la etiqueta, sino en el bienestar del adolescente y en la calidad del vínculo que se logre construir con él o ella. “Las identidades juveniles siempre han generado inquietud en el mundo adulto; la diferencia es que hoy se desarrollan en espacios digitales visibles y amplificados”, concluyó.

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