Social
Diseño con sentido: mejorando la habitabilidad de viviendas de emergencia
Proyecto de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV ofrece soluciones para optimizar el armado, la habitabilidad y la ampliabilidad de las casas, surgió tras el mega incendio que afectó a Viña del Mar en 2024.
Una serie de iniciativas orientadas a mejorar las viviendas de emergencia entregadas a familias afectadas por el mega incendio de Viña del Mar de 2024 impulsa la Escuela de Arquitectura y Diseño. El proyecto deja de lado la construcción de nuevas estructuras para centrarse en optimizar la habitabilidad de las ya existentes, mediante tres ejes: manuales de ensamblaje, kits de ampliación y mobiliario interior multifuncional.
El director de la Escuela de Arquitectura y Diseño, David Luza, explicó que la vinculación con el medio es parte del quehacer universitario y destacó que “tras los devastadores incendios en Viña del Mar, nuestra Escuela integró la formación académica con la realidad social para ayudar a quienes perdieron sus hogares. La arquitectura y el diseño no deben limitarse a lo teórico, sino centrarse en la dimensión de la vida y la habitabilidad humana”.
Luza agregó que estos proyectos buscan responder a necesidades urgentes mediante observación directa y compromiso con la comunidad, “reafirmando la misión de los talleres de diseño para ofrecer soluciones espaciales que dignifiquen las experiencias cotidianas en contextos de crisis”.
El profesor Alfred Thiers subrayó que la iniciativa apunta a mejorar las viviendas ya entregadas y precisó que “en lugar de construir estructuras nuevas, el equipo busca combatir el hacinamiento y mejorar la habitabilidad de los espacios existentes. Para lograrlo, los estudiantes trabajaron directamente sobre un prototipo a escala real instalado en la Facultad”.
La vida es un continuo
En colaboración con Fundación Vivienda, se promueve la implementación de soluciones técnicas desarrolladas por estudiantes PUCV para transformar espacios reducidos en entornos más funcionales. El enfoque considera que la vida no se detiene ante la tragedia, por lo que el diseño debe facilitar la rutina y los afectos.
El trabajo se estructuró en tres líneas: un manual de armado y ampliación, que orienta la correcta ubicación de la vivienda para mejorar luz y temperatura; un kit de ampliación que evita soluciones precarias mediante sistemas económicos y seguros; y propuestas de mobiliario que abordan la vivienda en metros cúbicos, con tres niveles destinados a guardado, trabajo y descanso.
“Se trata de pequeños avances que utilizan el diseño para mejorar la experiencia dentro de la vivienda, pero sin elevar los costos, manteniendo las normas de las empresas que ya trabajan en el sector. Gracias a esta iniciativa, la fundación incorporó la esencia del manual universitario en sus propios procesos de trabajo y mantiene la información para posibles aplicaciones futuras”, detalló Thiers.
Finalmente, Luza enfatizó que el foco no debe estar en la transitoriedad de la emergencia, sino en la continuidad de la vida. “El mobiliario flexible y la mejora de los espacios buscan que las personas no suspendan su vida familiar ni sus afectos mientras esperan una solución definitiva, permitiendo que la vida cotidiana se desarrolle con dignidad”, agregó.