Opinión
Crédito: Cedida
Datos para la educación ambiental
El Día Mundial de la Educación Ambiental es parte de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (1972) y se conmemora cada 26 de enero. Pero este día no es sólo una “celebración” a la educación ambiental, sino un recordatorio de las responsabilidades con el medio ambiente que nos rodea.
A lo largo de los años han surgido diversas iniciativas con esta bandera. Paneles científicos, sociales, económicos y políticos promueven el cuidado del medio ambiente, por sus servicios ecosistémicos otorgados a la humanidad. Sin embargo, no debemos olvidar que esas iniciativas deben ser aterrizadas a la sociedad mediante una educación ambiental que sea transversal, desde la formación primaria hasta la superior, sin olvidar nuestra vida cotidiana. De esta forma, la conmemoración de este día no solo quedará en buenas intenciones.
Los datos son un aliado estratégico para la educación ambiental, ya que permiten entregar información confiable a las nuevas —y no tan nuevas— generaciones. En base a la evidencia, podemos decidir qué, cómo, dónde, cuándo y por qué cuidar el ambiente, lo que se traduce en un cuidado más efectivo. La democratización de los datos e información es determinante para responder esas preguntas. Comunidades educadas ambientalmente con datos a disposición se empoderan de la conservación de su entorno.
Los ecosistemas se han visto afectados por el actuar humano, lo que queda de manifiesto en el acelerado cambio climático, la pérdida de biodiversidad, episodios más frecuentes de sequías y la contaminación, entre otras consecuencias; sin ir más lejos, una muestra son los incendios que hoy azotan la zona centro sur de nuestro país. Para abordar de mejor forma estos desafíos, es fundamental contar con iniciativas, proyectos u organizaciones nacionales que cumplen múltiples roles en la cadena de la preservación del medio ambiente, y que contribuyen con el levantamiento de datos, su modelamiento, disponibilización y difusión científica. En el contexto en el que vivimos, se torna esencial promover una ética y responsabilidad a nivel institucional en nuestro país en torno a los datos, y volvernos conscientes de la relevancia de una educación ambiental basada en evidencia.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.