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CO2Bio: Soluciones Basadas en la Naturaleza como modelo de conservación y activo estratégico Sostenibilidad

CO2Bio: Soluciones Basadas en la Naturaleza como modelo de conservación y activo estratégico

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Desde las sabanas inundables colombiana, CO2Bio refleja cómo la inversión privada en biodiversidad puede convertirse en una herramienta clave para la acción climática, protegiendo ecosistemas, capturando carbono y fortaleciendo a las comunidades locales. Viajamos a conocer el proyecto junto a Latam.


Reducir emisiones ya no parece suficiente frente a la crisis climática y la pérdida acelerada de biodiversidad. Por eso, cada vez más empresas están comprendiendo que su responsabilidad ambiental no termina en la eficiencia operativa o en el uso de nuevas tecnologías, sino que debe extenderse al cuidado activo de los ecosistemas que permiten capturar carbono, regular el agua y sostener la vida.

En ese contexto surgen iniciativas que proponen una mirada más integral sobre la compensación de emisiones: invertir en la biodiversidad como un activo estratégico, con beneficios ambientales, sociales y territoriales de largo plazo.

Así, llegamos hasta la Orinoquía colombiana, una región de altísimo valor ambiental, pero históricamente presionada por la expansión de monocultivos y el cambio de uso de suelo. Allí se desarrolla CO2Bio, un proyecto que articula a propietarios privados, comunidades rurales, expertos técnicos y empresas bajo un modelo de gobernanza compartida y pago por resultados, donde conservar también genera ingresos y estabilidad económica para quienes habitan el territorio.

La iniciativa, impulsada por la Fundación Cataruben con la participación de empresas como Latam Airlines, integra conservación de la naturaleza, participación comunitaria y compensación de emisiones dentro de una misma estrategia. El proyecto se basa en Soluciones Basadas en la Naturaleza, es decir, en la protección y el manejo sostenible de ecosistemas que ya cumplen un rol clave en la captura de carbono y la regulación climática.

Charla en Fundación Cataruben. Créditos: Loreto Santibáñez.

¿Qué propone CO2Bio?

CO2Bio convierte la gestión de los ecosistemas en un activo estratégico, integrando tres dimensiones clave:

  • Conservación ambiental, enfocada en biodiversidad, carbono y agua.
  • Productividad sostenible, mediante actividades económicas compatibles con la naturaleza.
  • Bienestar comunitario, a través de ingresos, gobernanza local y participación social.

Este enfoque se apoya en mecanismos financieros innovadores, como los esquemas de pago por resultados, que incentivan buenas prácticas ambientales en predios privados.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su alto valor ecológico global. El 100% de los predios vinculados se ubica dentro del 50% más importante del planeta para la conservación conjunta de biodiversidad, carbono y agua, mientras que el 64% de la superficie protegida —unas 273.720 hectáreas— se encuentra en el 10% global más prioritario para conservar estos tres elementos clave. Esto posiciona a CO2Bio no solo como un proyecto local, sino como una iniciativa estratégica a escala global en mitigación climática y conservación.

Charla en terreno. Casanare, Colombia. Créditos: Loreto Santibáñez.

Actualmente, CO2Bio trabaja principalmente con predios privados, integrando conservación y producción sostenible en 717.782 hectáreas, con la participación de 1.272 propietarios. El proyecto impacta cinco ecosistemas estratégicos: bosques, humedales, pastizales, páramos y agrosistemas, todos fundamentales para la captura de carbono, la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad.

Desde el punto de vista climático, CO2Bio se centra en evitar la liberación del carbono almacenado en ecosistemas naturales —el llamado carbono “sólido”— y en la captura de CO₂ atmosférico, contribuyendo directamente a la mitigación del cambio climático. Este enfoque resulta especialmente relevante para aliados como Latam Airlines, que integran el proyecto dentro de su estrategia de acción climática y sostenibilidad, más allá de la simple compensación de emisiones.

Casanare: un refugio para la vida silvestre

Uno de los territorios emblemáticos de CO2Bio se encuentra en el departamento de Casanare, donde antiguos hatos ganaderos han transitado hacia modelos de conservación y producción sostenible. En estas extensas planicies inundables, el paisaje se transforma con las estaciones y da origen a uno de los ecosistemas más ricos y menos conocidos de Sudamérica.

Casanare, Colombia. Créditos: Loreto Santibáñez.

Estos hatos funcionan hoy como santuarios de biodiversidad en los Llanos Orientales de Colombia, albergando una fauna extraordinaria. Entre las especies más visibles se encuentran los capibaras o chigüiros, el roedor más grande del mundo, además de osos hormigueros, venados, armadillos, zorros, caimanes y nutrias gigantes. A ello se suma una notable diversidad de aves acuáticas y migratorias, que ha posicionado a Casanare como un destino de relevancia internacional para el avistamiento de aves.

Durante la temporada de lluvias, las sabanas se convierten en verdaderos corredores biológicos, donde la vida silvestre se desplaza entre humedales, caños y ríos. La protección de estos territorios no solo permite resguardar la biodiversidad, sino también evitar la liberación del carbono almacenado en suelos y vegetación, además de asegurar la regulación hídrica en una región clave para el equilibrio climático del país.

Conservación con impacto social

CO2Bio pone especial énfasis en el componente humano. Las comunidades locales no son observadoras del proceso, sino protagonistas: reciben incentivos económicos por conservar, participan en la planificación predial, en la prevención de incendios y en actividades productivas compatibles con la naturaleza, como la apicultura o el aprovechamiento de productos no maderables del bosque.

Casanare, Colombia. Créditos: Loreto Santibáñez.

Este enfoque busca romper con la idea de que conservar implica frenar el desarrollo. Por el contrario, plantea que una biodiversidad bien gestionada puede convertirse en una fuente de estabilidad económica y resiliencia territorial, especialmente en zonas rurales.

Proteger la biodiversidad es también una forma concreta de enfrentar el cambio climático. Por eso CO2Bio se consolida así como un ejemplo de cómo esa conexión puede traducirse en acción real, medible y con impacto territorial.

Y es que en un mundo donde más de la mitad del PIB global depende, directa o indirectamente, de los servicios que entrega la naturaleza, iniciativas como esta evidencian que el rol del sector privado está cambiando. Ya no se trata solo de compensar emisiones para cumplir una meta, sino de invertir en los ecosistemas que sostienen el sistema económico y social.

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