Niñez
La historia de un duelo que se transformó en oportunidades para niñas en Tanzania
La Fundación Tiago Feldberg Martins nació tras la inesperada muerte de este empresario brasileño radicado en Chile, apasionado por la tecnología, los viajes y el impacto social.
Hay pérdidas que paralizan y otras que, con el tiempo, encuentran una forma inesperada de convertirse en acción. La historia de la Fundación Tiago Feldberg Martins nació precisamente de cómo transformar la ausencia de una persona querida en algo capaz de seguir generando impacto en la vida de otros.
La organización fue creada tras la muerte de Tiago Feldberg Martins, ocurrida el 8 de julio de 2024 mientras se encontraba junto a su esposa, Magda, en Italia. El dolor de la partida inesperada y la necesidad de encontrar una manera de honrar una vida que había dejado huella en quienes la rodeaban llevó a que, entre conversaciones familiares y recuerdos compartidos, tomara forma una idea que había acompañado a Tiago durante años.
Tiago se definía como un “brasileño de corazón chileno” era un apasionado por los viajes, la tecnología y el desarrollo humano. Vivía como nómada digital, promovía la idea de un mundo sin fronteras y coordinaba viajes grupales a África y Japón, combinando su interés por conocer culturas con la creación de experiencias transformadoras para otras personas.
Quienes lo conocieron recuerdan que tenía una convicción sencilla, pero profunda: no se trataba únicamente de viajar o conocer el mundo, sino de aportar, de construir vínculos y de generar oportunidades, intentando dejar algo positivo en cada lugar por el que pasaba.
Fue entonces cuando volvió a aparecer un proyecto que él y Magda habían imaginado tiempo atrás de crear una organización que ayudara a comunidades en África.
Un vínculo que comenzó mucho antes
La elección de Tanzania no fue casual. Por razones laborales, Tiago y Magda habían visitado el país africano en numerosas ocasiones. Durante esos viajes conocieron una realidad muy distinta a la suya, pero también establecieron relaciones que terminarían siendo decisivas para el futuro de la fundación.
Una de ellas fue Amina. La niña se convirtió en la primera estudiante a la que apoyaron económicamente para que continuara sus estudios. Lo que en ese momento parecía un gesto individual terminó convirtiéndose en el antecedente directo de un proyecto mucho más amplio.
Tras la muerte de Tiago, esa experiencia adquirió un nuevo significado. La familia decidió que la mejor forma de mantener vivo su legado era continuar impulsando aquello que ambos habían soñado: abrir oportunidades educativas para niñas que, pese a su talento y esfuerzo, enfrentan barreras económicas para seguir estudiando.
La educación como herramienta de cambio
La Fundación Tiago Feldberg Martins trabaja actualmente en Bagamoyo, una ciudad costera ubicada a unos 70 kilómetros al norte de Dar es Salaam, la principal urbe de Tanzania.
Allí, la organización busca conectar a madrinas y padrinos con estudiantes que necesitan apoyo para financiar su educación secundaria.
La iniciativa se desarrolla en conjunto con el colegio Margery Wolf Kuhn, institución vinculada a un proyecto educativo que lleva más de 25 años trabajando en la formación de niños y jóvenes tanzanos.
La apuesta responde a una realidad que afecta a muchas adolescentes en distintas zonas del país. Aunque logran completar la educación primaria y obtienen buenos resultados académicos, los costos asociados a la educación secundaria pueden transformarse en una barrera difícil de superar para sus familias. La fundación busca intervenir justamente en ese momento crítico.
Un modelo basado en la transparencia
Uno de los aspectos que distingue al proyecto es su modelo de financiamiento. Los recursos destinados a la educación de las estudiantes no son administrados por la fundación. En cambio, los padrinos y madrinas realizan directamente los pagos al establecimiento educacional, asegurando que los fondos lleguen de manera íntegra al objetivo para el cual fueron comprometidos.
La fórmula busca entregar confianza a quienes deciden sumarse a la iniciativa y garantizar que cada aporte tenga un destino claro y verificable.
Actualmente, 30 niñas cuentan con apoyo permanente para financiar sus estudios secundarios. A ellas se suma una joven que logró continuar su formación en la educación superior y hoy estudia Farmacia en la universidad.
Más que becas, oportunidades
Detrás de las cifras hay historias concretas. Niñas que destacan por su rendimiento académico, que han demostrado perseverancia en contextos muchas veces complejos y que ven en la educación una herramienta para ampliar sus posibilidades de futuro.
La fundación insiste en que el objetivo no es asistencialista. La idea no es construir el futuro de estas jóvenes, sino ayudar a que puedan construirlo por sí mismas.
En ese sentido, el proyecto se sostiene sobre una premisa sencilla: el talento existe en todas partes, pero las oportunidades no siempre llegan de la misma manera.
La educación aparece entonces como una de las herramientas más efectivas para reducir esa brecha.
Un legado que sigue creciendo
A poco más de un año de la muerte de Tiago Feldberg Martins, la organización continúa expandiendo una iniciativa que nació en medio del duelo.
Lo que comenzó como una forma de honrar una memoria personal se ha convertido en una red de personas unidas por un propósito común: ofrecer oportunidades educativas a niñas que buscan continuar estudiando.
La historia de la fundación también habla de quienes decidieron involucrarse como padrinos y madrinas. Sin ellos, el proyecto simplemente no existiría.
Cada aporte financia matrículas, materiales, alojamiento y otros costos asociados a la educación de las estudiantes. Pero quienes impulsan la iniciativa sostienen que el impacto va más allá de lo económico.
Detrás de cada apoyo hay una decisión consciente de apostar por el futuro de otra persona.
Hoy, el nombre de Tiago Feldberg Martins acompaña a decenas de niñas que continúan estudiando en Bagamoyo y a una comunidad de personas que decidió transformar un recuerdo en una oportunidad concreta para otros.