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Humo por incendios forestales: cuidados de salud que se extienden más allá de la zona crítica Salud Crédito: Cedida

Humo por incendios forestales: cuidados de salud que se extienden más allá de la zona crítica

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El desplazamiento del humo producto de los incendios forestales obliga a extremar medidas de cuidado incluso en comunas no directamente afectadas por el fuego. Evitar la exposición y proteger el hogar resulta clave para resguardar la salud.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El avance de los incendios forestales en Ñuble y Biobío ha generado una amplia dispersión de humo que afecta también a comunas alejadas del fuego. Especialistas recomiendan extremar medidas de autocuidado, como aislar viviendas, evitar actividad física al aire libre y utilizar mascarillas N95. Grupos de riesgo, como niños, personas mayores, embarazadas y pacientes respiratorios, deben considerar trasladarse a zonas menos contaminadas. Reconocer síntomas de alerta y consultar oportunamente a un centro de salud resulta clave para prevenir complicaciones.
Desarrollado por El Mostrador

Estado de catástrofe para las regiones de Ñuble y Biobío se decretó la madrugada del domingo, como consecuencia de los incendios forestales que han consumido miles de hectáreas y obligado a evacuar distintos sectores. La presencia del humo, sin embargo, no se restringe a la zona directamente afectada por el fuego, sino que se extiende por varias comunas, lo que impone la necesidad de tomar resguardos también en zonas aledañas.

Sara Contreras, directora de Escuela de Enfermería, explica que, en la zona inmediata a los siniestros, una medida clave es “no entrar al área quemada hasta que las autoridades indiquen que es seguro hacerlo. Los focos de incendio pueden reactivarse sin previo aviso”. En caso de exposición, recomienda utilizar un paño húmedo para cubrir nariz y boca. “Esta simple medida ofrece protección frente a la inhalación de humo. También puede utilizar mascarilla N95, como las usadas en pandemia y si hay ceniza en la piel, lavarse con abundante agua”, agrega.

Para aquellas zonas más distantes, pero afectadas también por el humo, indica que, “de ser posible, se debe alejar de las fuentes de humo, si no se puede o el humo llega cerca de su casa, se debe considerar evitar la realización de actividades deportivas, cerrar puertas y ventanas para impedir que ingrese a su domicilio”. En caso de ser necesario, asegura, una buena medida es utilizar paños húmedos para mejorar el sello de ventanas o puertas. También es clave evitar otras fuentes de contaminación intradomiciliaria. “No fume, ni prenda velas o inciensos. No pase la aspiradora porque esto mueve las partículas que ya hay en su casa”, advierte.

En caso de embarazo o pertenecer a los grupos de riesgo (niños, niñas, ancianos, pacientes asmáticos o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica), Contreras indica que es aconsejable salir del domicilio y trasladarse a una zona menos contaminada. “Siga las recomendaciones de la autoridad correspondiente y utilice mascarilla N95 para evitar la inhalación de partículas pequeñas”.

Es conveniente además reconocer cuando es necesario consultar a un centro asistencial en este período. “Se debe acudir a un servicio de urgencia al sentir mareos, vómitos y debilidad, dificultad para respirar o tos persistente, conjuntivitis (o sensación de arena en los ojos) y ante compromiso del estado de conciencia”, describe.

Concluye señalando que, si bien no se puede controlar la exposición al humo en estas circunstancias, es posible tomar medidas para aminorar el riesgo a la salud frente a catástrofes como las que viven estas regiones.

Prevenir para reducir el impacto en la salud

Si bien la exposición al humo no siempre puede evitarse en contextos de catástrofe ambiental, el autocuidado se vuelve una herramienta clave para reducir sus efectos en la salud. Medidas simples como sellar adecuadamente las viviendas, evitar actividades físicas al aire libre, disminuir fuentes de contaminación intradomiciliaria y utilizar protección respiratoria adecuada permiten disminuir la inhalación de partículas dañinas. Asimismo, informarse a través de canales oficiales y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias contribuye a tomar decisiones oportunas y responsables frente a escenarios de alta contaminación.

El autocuidado también implica reconocer los propios límites y saber cuándo buscar ayuda. Identificar síntomas de alerta como dificultad respiratoria, mareos, irritación ocular persistente o debilidad general es fundamental para consultar precozmente en un centro asistencial y evitar complicaciones mayores. En situaciones como estas, proteger la salud no es solo una responsabilidad individual, sino también un acto colectivo, que requiere conciencia, solidaridad y acceso a información clara para enfrentar de mejor manera los efectos de emergencias ambientales prolongadas.

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