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Cansancio que no se va: cuando la fatiga revela un desbalance oculto en el cuerpo Sociedad Créditos: El Mostrador.

Cansancio que no se va: cuando la fatiga revela un desbalance oculto en el cuerpo

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El cansancio que persiste tras las vacaciones no siempre se debe al estrés. Expertos advierten que detrás de la fatiga prolongada pueden existir desbalances en vitamina D, cortisol y ferritina, que afectan la energía, la concentración y el bienestar, especialmente en mujeres.


Volver a la rutina de marzo suele traer una sensación común en miles de personas. La dificultad al levantarse en las mañanas, la poca concentración y la sensación de que el cuerpo no responde son algunas de las sensaciones que pueden experimentarse durante esta época del año al volver de las vacaciones.

Sin embargo, cuando el cansancio se prolonga por semanas o meses (incluso cuando se duerme bien) la explicación puede ir más allá de la sobrecarga laboral. 

“El error frecuente es pensar que el agotamiento es sólo emocional o falta de voluntad. Muchas veces hay un desbalance físico que se puede medir”, advierte Eduardo Maddaleno, director médico de CLINI. Según el especialista, detrás de lo que muchas personas describen como “agotamiento crónico” existe un estrés bioquímico, asociado a alteraciones en marcadores que regulan la energía, la respuesta al estrés y el transporte de oxígeno.

Tres indicadores que marcan la diferencia

“Desde la medicina clínica y nutricional, vemos tres indicadores como el tablero de control del cuerpo: Vitamina D, cortisol y ferritina. Cuando uno o más están alterados, la energía se afecta”, explica.

La vitamina D cumple un rol clave en el sistema inmunológico y en el estado de ánimo. Datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 muestran que el 84 % de las mujeres chilenas de 15 a 49 años presenta algún grado de deficiencia, y un 16 % déficit severo, lo que convierte a este micronutriente en una prioridad de salud pública. En un país como Chile, con radiación solar moderada, este escenario evidencia la influencia del estilo de vida y de la limitada exposición al sol.

El cortisol, conocido como la hormona del estrés, debería elevarse en la mañana y disminuir durante la noche. Cuando este ritmo se altera, aparecen el insomnio y la fatiga diurna. En tanto, la ferritina mide las reservas de hierro. “Cuando estas reservas están bajas, nos acercamos a la anemia, limitando la oxigenación de los tejidos y provocando una fatiga que ningún café puede quitar”, explica Maddaleno.

Déficit silencioso y diagnóstico tardío

En Chile, el déficit de hierro sigue siendo un problema relevante. La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 indica que la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil alcanza cerca del 6,4 %, siendo la deficiencia de hierro su principal causa.

El desafío, advierten los especialistas, es que este déficit puede existir antes de manifestarse en exámenes de hemoglobina. Sin una evaluación de indicadores como la ferritina, su detección suele retrasarse.

Frente al cansancio persistente, muchas personas optan por aumentar el consumo de café, bebidas energéticas o suplementos. Sin embargo, esta respuesta inmediata puede ocultar el problema de fondo.

“El abuso de energéticas o multivitamínicos tomados a ciegas no corrige un déficit específico. Puede dar una activación momentánea, pero no resuelve la causa”, enfatiza. Por eso, el especialista insiste en la importancia de evaluar antes de intervenir. “No basta con tomar un suplemento; hay que saber si el organismo lo necesita y en qué cantidad”, añade.

Mujeres en edad laboral: un foco de riesgo

Aunque el agotamiento puede afectar a cualquier persona, el déficit de hierro es especialmente frecuente en mujeres entre 30 y 45 años. “En mujeres en edad fértil, las pérdidas mensuales de hierro a través de la menstruación a menudo no se compensan con la dieta. Si esto se suma al estrés sostenido, el resultado es un agotamiento profundo”, explica Maddaleno.

Pese a ello, menos del 30 % de las mujeres identifica exámenes específicos como la ferritina, fundamentales para detectar el problema antes de que se agrave.

Síntomas que no deben ignorarse

Existen señales que justifican una evaluación médica oportuna:

Despertar cansado incluso después de dormir lo suficiente.

  • Dificultad para concentrarse o sensación de “neblina mental”.

  • Irritabilidad o cambios de ánimo sin causa aparente.

  • Caída del cabello, uñas frágiles, debilidad muscular o palpitaciones.

“Antes de automedicarse, lo correcto es realizarse exámenes de sangre que miden Vitamina D, cortisol y ferritina. Con esos datos podemos abordar la causa corrigiendo los déficits detectados y no solo el síntoma”, concluye el especialista.

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