Opinión
Créditos: El Mostrador.
Prepararse para el temporal también es cuidad la alimentación
Las intensas lluvias y fuertes vientos pronosticados para los próximos días han llevado a muchas familias a revisar techumbres, asegurar ventanas, cargar linternas y preparar planes de emergencia. Sin embargo, existe un aspecto que con frecuencia pasa inadvertido y que también es determinante para proteger nuestra salud: la alimentación.
Cuando ocurre un temporal, las preocupaciones suelen centrarse en los daños materiales o en los cortes del suministro eléctrico. No obstante, estos eventos también pueden afectar la disponibilidad de agua potable, la conservación de los alimentos y las condiciones de higiene necesarias para evitar enfermedades. Por ello, planificar cómo alimentarse de manera segura también debería formar parte de la preparación frente a una emergencia.
Uno de los principales riesgos tras lluvias intensas e inundaciones, es la contaminación del agua. El arrastre de residuos y otros contaminantes puede comprometer las fuentes de abastecimiento y aumentar el riesgo de enfermedades gastrointestinales. Si existe cualquier duda sobre su seguridad, la recomendación es hervirla durante al menos un minuto antes de consumirla. Cuando esto no sea posible, debe desinfectarse siguiendo las indicaciones de la autoridad sanitaria.
Otro aspecto importante es disponer de una reserva de alimentos para, al menos, 72 horas por integrante del hogar. Lo ideal es privilegiar productos no perecibles y listos para consumir, considerando que podrían producirse interrupciones del suministro eléctrico que dificulten la refrigeración o preparación de los insumos. Agua embotellada, conservas, legumbres y cereales listos para comer, leche en polvo y frutos secos, son algunas alternativas para incorporar en nuestro kit de emergencia.
Asimismo, es recomendable revisar periódicamente el estado de estos alimentos y respetar siempre su fecha de vencimiento. Aquellos que presenten envases dañados o cuyo contenido haya podido contaminarse por contacto con agua de inundación, no deben consumirse ya que pueden representar un riesgo para la salud.
Algunos grupos requieren especial atención durante este tipo de situaciones. En los bebés, la lactancia materna exclusiva continúa siendo la forma más segura de alimentación, incluso cuando el acceso a agua potable es limitado. Las personas mayores y quienes viven con enfermedades crónicas deberían procurar mantener, en la medida de lo posible, su alimentación habitual, respetando las indicaciones nutricionales de su tratamiento, además de contar con todos sus medicamentos.
La alimentación también cumple un papel que va más allá de cubrir las necesidades nutricionales. Mantener horarios de comida, compartir los alimentos en familia cuando las condiciones lo permitan y conservar algunas rutinas, aporta tranquilidad y ayudar a disminuir el estrés e incertidumbre que suelen acompañar este tipo de eventos.
Prepararse para un temporal no consiste únicamente en proteger el hogar o abastecerse de linternas y baterías. También implica anticipar cómo accederemos a agua segura y alimentos adecuados si las condiciones cambian. Incorporar estas medidas en la planificación familiar, fortalece la capacidad de enfrentar una emergencia y contribuye a proteger la salud de quienes más queremos.