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Créditos: Cedida.
De Tailandia a Colombia: 2025 marca hitos en matrimonio igualitario y fin de uniones infantiles
2025 marcó avances en derechos humanos pese a un escenario global tensionado. Tailandia estrenó matrimonio igualitario, Italia tipificó feminicidio con pena de perpetua, y Colombia y Bolivia prohibieron el matrimonio infantil sin excepciones. La ciudadanía impulsó los cambios.
El 2025 se consolidó como un año bisagra para los derechos humanos, con avances que trascendieron lo legal para instalar debates sociales de largo aliento. En distintas latitudes, reformas impulsadas por la ciudadanía y respaldadas por los Estados ampliaron libertades, reforzaron la protección de grupos históricamente vulnerados y enviaron un mensaje inequívoco: la igualdad y la dignidad humana siguen en el centro de la conversación global. Todo esto, además, en un escenario internacional tensionado, marcado por retrocesos en derechos civiles en algunos países y por ofensivas políticas contra las diversidades, la autonomía de las mujeres y la protección de la infancia.
Pese a ese contexto adverso, naciones de Asia y América Latina empujaron cambios estructurales que marcaron la agenda. Tailandia abrió el matrimonio a parejas del mismo sexo; Italia reconoció el feminicidio como delito autónomo con pena máxima; y Colombia y Bolivia eliminaron excepciones legales para prohibir el matrimonio infantil. Más allá de cada legislación, organismos como Naciones Unidas, la UNESCO y plataformas activistas regionales subrayaron que estos hitos fortalecen la participación democrática, amplían el reconocimiento social de las diversidades afectivas, y reafirman la urgencia de prevenir la violencia de género y proteger el derecho de niñas y adolescentes a un desarrollo libre de coerción. Los avances, coinciden especialistas, también tensionan a los países vecinos a revisar sus marcos normativos y muestran el impacto de la movilización social como motor de cambio institucional en el siglo XXI.
Tailandia marca un hito en derechos LGBTIQ+
En una jornada que marcó un antes y un después en el sudeste asiático, Tailandia oficializó el 23 de enero de 2025 la entrada en vigor del matrimonio igualitario, convirtiéndose en el primer país de la región en reconocer legalmente la unión entre parejas del mismo sexo. La reforma, aprobada por el Parlamento en 2024 con un respaldo transversal y promulgada por el rey Rama X, coronó años de debate público, fallos judiciales favorables y una persistente movilización del activismo LGBTIQ+ tailandés, que empujó el cambio desde las calles hasta las instituciones.
El impacto fue inmediato y simbólico: más de 1.800 parejas formalizaron su matrimonio el mismo día, en ceremonias que se multiplicaron a lo largo del país. Asimismo, en Bangkok, la capital del país, la celebración se masificó y se volvió multitudinaria en el reconocido centro comercial Siam Paragon, donde diversas organizaciones como Bangkok Pride transformaron los registros civiles en un acto de fiesta colectiva, con cientos de uniones selladas entre aplausos, banderas arcoíris y mensajes de reivindicación.
Diversos activistas y parejas de la comunidad coincidieron en que la ley va mucho más allá de un gesto simbólico. El hecho garantiza derechos clave como lo son la herencia, adopción conjunta, beneficios fiscales y la potestad de tomar decisiones médicas por el cónyuge, demandas históricas que el país aún no había resuelto en su marco jurídico.
Y, a pesar de que Tailandia, se proyectaba como una de las sociedades más abiertas de la región con políticas previas como el reconocimiento de identidad de género en debates parlamentarios y un turismo que acogió la diversidad por décadas, la aprobación del matrimonio igualitario instaló un cambio cultural y estructural en una zona aún tensionada por ciertas legislaciones restrictivas y valores tradicionales que siguen dominando, en buena parte, el Sudeste Asiático.