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Créditos: El Mostrador.
Amor en tiempos de TikTok: el auge del “bare minimum boyfriend” y las nuevas expectativas afectivas
En TikTok se popularizó el bare minimum boyfriend: hombres que hacen solo lo mínimo en una relación. Lo básico, como respeto y comunicación, se celebra como un gran esfuerzo, reflejando desigualdad y presión emocional en redes.
En los últimos años, las redes sociales, y en particular TikTok, se han convertido en un espacio donde las relaciones amorosas no solo se viven, sino que también se analizan, etiquetan y discuten públicamente. Nuevos conceptos, diagnósticos exprés y tendencias virales han reformulado la manera en que las personas entienden el amor, el compromiso y el conflicto. Términos como ghosting, breadcrumbing, situationship o quiet quitting trasladado al plano afectivo reflejan una cultura marcada por la inmediatez, la ambigüedad y el desgaste emocional. En este escenario, las formas de vincularse se vuelven más frágiles, más observadas y también más comparadas, especialmente en plataformas donde la experiencia íntima se transforma en contenido compartido.
Bajo este contexto es que surge el concepto “bare minimum boyfriend”. Este se instaló con fuerza en redes sociales, especialmente en TikTok y X, para describir a hombres que hacen apenas lo indispensable para sostener una relación. No hay grandes gestos ni un compromiso emocional profundo: responder mensajes, aparecer de vez en cuando o cumplir con lo básico se presenta como si fuera algo digno de aplausos. Aquello que debiera ser el estándar en un vínculo sano termina siendo celebrado como excepcional.
No se trata de una categoría académica ni psicológica, sino de un meme social que se volvió viral a partir de videos donde usuarias ironizan sobre conductas mínimas tratadas como “gran esfuerzo”. El fenómeno dialoga con otras expresiones nacidas en redes, como quiet quitting, trasladadas al plano afectivo. En este contexto, el llamado quiet dumping alude a relaciones donde una de las partes reduce su implicación al mínimo, sin cortar del todo, pero tampoco comprometerse realmente.
TikTok, expectativas afectivas y el efecto espejo de las redes
La viralización del término no ocurre al azar. En TikTok se ha consolidado una cultura de lenguaje compartido en torno a las relaciones, donde conceptos como delulu (abreviación de delusional) circulan junto a diagnósticos rápidos, humor y análisis emocionales en formato breve. Este nuevo vocabulario transforma la intimidad en contenido, y muchas veces instala presión sobre cómo deberían verse los vínculos.
A esto se suma la comparación social constante. Videos en los que mujeres evalúan si sus parejas hacen “más que lo mínimo” generan altos niveles de interacción (likes, comentarios, stitches), reforzando el alcance del tema a través del algoritmo. Lo que comienza como una broma o desahogo individual termina funcionando como espejo colectivo.
Finalmente, el debate se cruza con narrativas de género polarizadas. Muchas de estas tendencias emergen desde cuestionamientos de mujeres a relaciones heterosexuales marcadas por la baja reciprocidad emocional. En ese sentido, el bare minimum boyfriend no solo nombra una conducta, sino también una incomodidad más amplia: la sensación de que, en el terreno afectivo, las expectativas siguen estando desigualmente repartidas.
¿Qué se entiende por “lo mínimo”?
Aunque no existen estadísticas oficiales que midan este fenómeno, el concepto de bare minimum boyfriend se ha ido construyendo a partir de experiencias compartidas en redes sociales. Creadores de contenido, comentaristas y usuarias de TikTok coinciden en identificar una serie de comportamientos que se repiten y que dan forma a esta idea de “mínimo esfuerzo” en las relaciones.
Entre ellos aparece, en primer lugar, una comunicación reducida al límite: mensajes esporádicos, respuestas tardías o encuentros que solo ocurren cuando la otra persona insiste. A esto se suma un esfuerzo básico en las citas, con planes ocasionales, poco elaborados y casi siempre impulsados por recordatorios ajenos, más que por iniciativa propia. Finalmente, se repite una atención superficial, donde ciertos gestos se presentan como grandes muestras de interés, pero no alcanzan a construir cercanía, cuidado ni intimidad sostenida.
La discusión se amplificó cuando un dating coach viral enumeró cinco conductas que, según su mirada, deberían considerarse el piso (no el premio) en una relación: responder mensajes sin que se lo pidan, organizar citas de manera regular, ofrecer apoyo emocional, conversar abiertamente sobre el vínculo y hacer sentir a la otra persona querida y valorada. La rápida identificación del público con esta lista dejó en evidencia una incomodidad compartida: comportamientos básicos que, en la práctica, siguen estando lejos de ser una garantía en muchas relaciones.
Relaciones, género y ansiedad
La conversación en torno al bare minimum boyfriend conecta con transformaciones más profundas en la forma en que se entienden hoy los vínculos afectivos. En TikTok y otras plataformas, muchas usuarias discuten si las mujeres están elevando sus estándares en las relaciones o si, más bien, están poniendo nombre a expectativas que siempre debieron considerarse normales, como la comunicación, el respeto y la reciprocidad emocional.
Al mismo tiempo, el fenómeno funciona como una crítica social a la desigualdad emocional que ha atravesado históricamente a las parejas heterosexuales. Desde esta mirada, celebrar gestos básicos no sería una exageración, sino el reflejo de relaciones donde el esfuerzo no ha estado distribuido de manera equitativa y donde, tradicionalmente, se ha esperado mayor iniciativa afectiva de un género que de otro.
A esto se suma el impacto psicológico de las dinámicas digitales. Aunque muchos de estos contenidos circulan en clave de humor, distintas usuarias reconocen que la exposición constante a estos discursos puede generar ansiedad, comparación e inseguridad respecto de relaciones reales que, sin ser dañinas, comienzan a evaluarse bajo parámetros impuestos por las redes sociales.
¿Exageración viral o síntoma de relaciones desiguales?
Como muchas tendencias nacidas en redes sociales, el bare minimum boyfriend se mueve en una zona ambigua donde conviven el humor, la crítica social y las presiones culturales. Dentro del mismo debate abundan las exageraciones y la sátira: algunos videos llevan el concepto al extremo, discutiendo irónicamente si gestos cotidianos, como amarrar los zapatos o llevar el desayuno a la cama, deben leerse como princess treatment o simplemente como lo mínimo esperable en una relación.
Sin embargo, más allá del tono lúdico, distintas voces coinciden en que exigir respeto, comunicación y reciprocidad emocional no constituye una vara irreal, sino un piso básico de salud afectiva. En ese sentido, la viralización de lo “mínimo” podría estar revelando algo más profundo: que durante mucho tiempo esas conductas no fueron, en la práctica, tan habituales como se asumía.
Las expectativas afectivas en la era TikTok
El auge del bare minimum boyfriend deja en evidencia el rol de las redes sociales como amplificadoras de normas afectivas. En plataformas digitales, aquello que antes se negociaba en la intimidad de las relaciones hoy se expone, se nombra y se discute públicamente, influyendo en lo que se considera aceptable, o insuficiente, dentro de un vínculo.
TikTok, en particular, potencia este proceso. Su formato breve y altamente viral tiende a condensar conductas complejas en etiquetas fáciles de reconocer, acelerando el análisis social de las relaciones en cuestión de segundos. Esa simplificación permite abrir conversaciones necesarias sobre consentimiento, reciprocidad y equidad emocional, pero también instala nuevos estándares que pueden derivar en comparación constante, presión emocional y lecturas poco matizadas de experiencias afectivas diversas.