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Maternidad y trabajo: las historias silenciosas de muchas mujeres
Entre reuniones, evaluaciones y jornadas laborales extensas, muchas mujeres viven una experiencia que pocas veces se narra con honestidad: la de compatibilizar la maternidad con una vida profesional exigente. En distintos espacios de trabajo, incluyendo el mundo universitario, es posible encontrar mujeres que llegan temprano después de una noche fragmentada de sueño, que organizan su jornada pensando en los horarios del jardín infantil o que, entre una actividad y otra, buscan un espacio para extraer leche porque aún se encuentran en período de lactancia.
Son profesionales, docentes, funcionarias o trabajadoras que sostienen sus responsabilidades laborales con el mismo nivel de exigencia que cualquier trabajador. Sin embargo, al mismo tiempo atraviesan un proceso de transformación profundo que implica cambios en el cuerpo, en el tiempo disponible y en la forma de habitar su vida cotidiana.
Maternar mientras se sostiene una vida profesional exigente implica transformaciones profundas del cuerpo, del tiempo y de la identidad. Muchas mujeres viven un duelo silencioso por la independencia que cambia y por la necesidad de reencontrarse con una nueva versión de sí mismas.
Hace algunas décadas la maternidad se vivía de otra manera. Hoy muchas mujeres han conquistado espacios en la educación superior, en el ámbito laboral y en la vida pública. Este avance representa un logro importante en términos de autonomía y desarrollo profesional, pero también ha traído nuevos desafíos en la forma de compatibilizar los distintos roles que las mujeres desempeñan.
En ese proceso aparece con frecuencia lo que muchas llaman la “madre culposa”: aquella que intenta rendir al cien por ciento en su trabajo y que, aun así, se cuestiona por no haber podido estar en todas las actividades de sus hijos. Pero también existe otra forma de vivir la maternidad: mujeres que deciden priorizar o equilibrar de manera distinta sus proyectos personales y profesionales, lo que también forma parte de la diversidad de experiencias que hoy conviven en nuestra sociedad.
Ninguna de estas experiencias es mejor o peor que otra. Son simplemente distintas formas de habitar la maternidad en el mundo contemporáneo.
En los últimos años también se han generado avances importantes en distintos espacios laborales, como la habilitación de salas de lactancia, políticas de conciliación y una mayor reflexión sobre el equilibrio entre la vida laboral y familiar.
En el contexto de la conmemoración del 8 de marzo, abrir estas conversaciones permite visibilizar experiencias que muchas veces ocurren en silencio y avanzar hacia espacios laborales más humanos, donde las trayectorias profesionales puedan convivir con la maternidad sin que una excluya a la otra.
Porque detrás de muchas mujeres que hoy trabajan, enseñan, investigan o lideran proyectos, también hay historias de adaptación, aprendizaje y resiliencia que forman parte de la realidad de las mujeres en el mundo laboral actual.
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