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Créditos: El Mostrador.
Sala Cuna Universal: una oportunidad para impulsar el empleo femenino en Chile
Si bien gran parte del debate sobre la implementación de una Sala Cuna Universal se ha centrado en aspectos legislativos y financieros, existe una dimensión igualmente digna de atención, referente a su impacto en el mercado laboral.
Durante las últimas décadas, el país ha avanzado en materia de participación laboral femenina, pero aún persisten brechas importantes.
La falta de acceso a alternativas de cuidado infantil sigue siendo una de las principales barreras que limita su empleabilidad, especialmente durante los primeros años de crianza. En este contexto, la Sala Cuna Universal representa una oportunidad para avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo y equitativo.
El desafío es particularmente relevante en un escenario donde las organizaciones enfrentan crecientes dificultades para atraer y retener talento. En ese sentido, facilitar la compatibilidad entre trabajo y responsabilidades de cuidado no solo beneficia a las trabajadoras, sino que también fortalece la capacidad de las compañías para acceder a profesionales y técnicos que muchas veces quedan fuera de los procesos de selección debido a limitaciones familiares.
La permanencia laboral también es un factor clave. Cuando las personas cuentan con redes de apoyo y soluciones de cuidado adecuadas, las probabilidades de continuidad laboral aumentan, reduciendo los costos asociados a la rotación, la búsqueda de reemplazos y los procesos de capacitación.
De cualquier manera, sería un error pensar que la Sala Cuna Universal, por sí sola, resolverá todas las brechas existentes. Su implementación debe ir acompañada de otras medidas que permitan construir entornos laborales más adaptados a las nuevas dinámicas sociales. La flexibilidad laboral, los esquemas híbridos, los programas de reinserción laboral y las políticas de corresponsabilidad son elementos que también juegan un rol fundamental para promover una participación más equitativa.
Asimismo, avanzar hacia una cultura laboral que facilite la participación de madres y padres en las responsabilidades de cuidado no solo fortalece a las familias, sino que también genera entornos de trabajo más saludables y comprometidos. Cuando las organizaciones reconocen y respaldan este rol, los trabajadores experimentan mayores niveles de satisfacción, bienestar y sentido de pertenencia, factores que impactan positivamente en su desempeño y permanencia dentro de las organizaciones.
Hoy, las empresas tienen una oportunidad importante en este proceso. Más allá del cumplimiento normativo, aquellas organizaciones que comprendan el valor estratégico de facilitar la conciliación entre trabajo y familia estarán mejor preparadas para atraer talento, fortalecer su propuesta de valor como empleadores y responder a las expectativas de las nuevas generaciones de trabajadores.
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