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Mario Amorós, biógrafo de Víctor Jara: “Con Allende fue uno de los símbolos de la tragedia de Chile”

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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El periodista y doctor en Historia presentará este miércoles el libro “La vida es eterna”. Entre otras sorpresas, Amorós destaca la heterodoxia de Víctor Jara como artista y rescata las entrevistas que dio, además de reconstruir su asesinato. Respecto a la fuerza que volvió a tomar su legado durante el estallido, como con la masiva difusión de su canción “El derecho de vivir en paz”, Amorós cree que sus composiciones perduran por su calidad. “Manifiesto”, “Te recuerdo Amanda” o “Luchín” son “canciones que, a pesar de que uno las ha escuchado tantas veces, nos siguen conmoviendo, nos siguen emocionando”. “Es una creación que alcanza la belleza, que nos habla del compromiso. Es una figura presente en Chile, presente en el mundo por la calidad de su creación y su compromiso al que fue leal hasta el último instante de su vida”, destaca.


El periodista español y doctor en Historia Mario Amorós presentará este miércoles, en Santiago, su biografía sobre el trovador y director teatral Víctor Jara (1932-1973), La vida es eterna.

Allí narra su infancia en el mundo rural, cuando su madre, Amanda, le dio a conocer la música de los campesinos; su juventud en la humilde población Los Nogales de Santiago, los días en un seminario católico, el servicio militar en el Ejército y su incorporación a la vanguardista Escuela de Teatro de la Universidad de Chile; además, la consagración como director teatral, su relación de amor con Joan Turner y su vida familiar.

El evento se realizará en el Centro Cultural de España (Av. Providencia 927, Providencia), a las 19:30 horas.

Antecedentes

Amorós tiene un antiguo vínculo con Chile y ha publicado varias biografías de personajes del país, como el Presidente Salvador Allende, el dictador Augusto Pinochet, el líder revolucionario Miguel Enríquez y el poeta Pablo Neruda.

El investigador entró en contacto con la figura del trovador en su primer viaje a Chile, en 1997, cuando leyó el libro Un canto truncado, de la viuda del artista, Joan Jara, a quien luego entrevistó junto a otros personajes, como Eugenia “Kena” Arrieta y el maestro de la danza Patricio Bunster.

Cuenta asimismo que un gran amigo suyo militó junto con Jara en las Juventudes Comunistas y luego estuvo preso con él en el Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara).

De hecho, el autor ya había dedicado al cantante un capítulo de su libro Después de la lluvia. Chile, la memoria herida (2004, Cuarto Propio).

Legado creador

Entre otros asuntos, Mario Amorós relata la difícil decisión que debió tomar Jara para optar entre sus dos pasiones: la música y el teatro.

“Me parece una persona que nos ha dejado un legado creador y el recuerdo de un compromiso político y social admirable”, comenta el autor, quien para su investigación indagó en archivos de varios países.

Entre otros, al rescatar las entrevistas que otorgó dentro y fuera de Chile, “donde él reflexionó sobre su trabajo como creador, explica el origen de sus principales discos” y también saber cómo Víctor Jara vivía y sentía el proceso de la Unidad Popular.

“Creo que he logrado presentar una biografía que ofrece una mirada con muchos aspectos inéditos sobre la vida” y también sobre su asesinato, señala el autor.

Entre otros datos, revela –a partir de su certificado de nacimiento– que Jara nació en Santiago y no en el sur de Chile, como se creía.

Artista heterodoxo

Otro de los elementos del libro es que presenta a Víctor Jara como un artista heterodoxo y nada dogmático, siempre abierto a nuevas influencias artísticas y culturales.

“Creo que todo creador tiene que tener una mentalidad abierta, porque, si no, no progresa”, explica junto con destacar la breve carrera musical de Jara, de apenas siete años (1966-1973).

“Ahí hay una evolución muy clara, desde las primeras canciones, como ‘El cigarrillo’ hasta ‘Pongo en tus manos abiertas’, de claro compromiso político, junto con un retorno al folclore en 1973. Él rompió moldes en el teatro, muy bien valorado en su época, que viaja a Inglaterra en 1968 con una beca del British Council con Los Beatles y los aspectos más innovadores del teatro británico, que quiso llevar a Chile. En el terreno musical hubo no solo una permanente exploración –por ejemplo, en ‘El derecho de vivir en paz’, con las guitarras eléctricas de Los Blops–, sino una permanente reflexión sobre su trabajo y el rumbo de su compromiso”.

Amorós además destaca el compromiso de Víctor Jara con la Unidad Popular a través de sus cartas, algunas inéditas, lo que explica que el 11 de septiembre se haya dirigido a su lugar de trabajo en la ex Universidad Técnica del Estado (hoy USACH).

Asimismo, a partir de más de 11 mil páginas del proceso judicial sobre su asesinato el 15 de septiembre en el ex Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara), también reconstruyó sus últimos días, gracias a testimonios judiciales de conscriptos y otros militares.

Consagración

Para Amorós, Jara –que alcanzó a realizar giras a países como Argentina, Perú, Venezuela, México, Cuba y la Unión Soviética– ya era un artista consagrado en Chile cuando fue asesinado, pero tras su muerte esto se extendió al mundo.

“Sus canciones adquieren un significado diferente después del golpe de Estado en Chile y de su cruel asesinato. Se convierte en uno de los símbolos de la tragedia de Chile, junto con el Presidente Salvador Allende”, cuyas canciones serán interpretadas por Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat e Ismael Serrano.

Respecto a la fuerza que volvió a tomar su legado durante el estallido, como con la masiva difusión de su canción “El derecho de vivir en paz”, Amorós cree que sus composiciones perduran por su calidad.

Canciones como”Manifiesto”, “Te recuerdo Amanda” o “Luchín” son “canciones que, a pesar de que uno las ha escuchado tantas veces, nos siguen conmoviendo, nos siguen emocionando”.

“Es una creación que alcanza la belleza, que nos habla del compromiso. Es una figura presente en Chile, presente en el mundo por la calidad de su creación y su compromiso al que fue leal hasta el último instante de su vida”, concluye.


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