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Territorio Vivo: la corporación que impulsa la música como motor social en Antofagasta CULTURA Créditos: Corporación Territorio Vivo

Territorio Vivo: la corporación que impulsa la música como motor social en Antofagasta

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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Desde 2024 Territorio Vivo busca esta iniciativa que busca posicionar la música como un motor de cambio social. “La base fundamental es la música, pero no pensada solo como entretención, sino como un mecanismo de transformación social”, señala su director.


Concebida mucho antes de su formalización, la Corporación Sociocultural Territorio Vivo nació oficialmente el 24 de junio de 2024 en Antofagasta, pero su origen se remonta a años de trabajo previo. Así lo explica su presidente y director musical artístico, Franco Toledo Ferreira, quien lidera esta iniciativa que busca posicionar la música como un motor de cambio social.

“La base fundamental es la música, pero no pensada solo como entretención, sino como un mecanismo de transformación social”, señala Toledo.

Bajo esa premisa, la corporación trabaja directamente en los territorios, entendiendo la práctica musical como una vía para promover la educación, la cultura y las oportunidades de niños, niñas y jóvenes.

El primer gran proyecto de Territorio Vivo fue la creación de una orquesta sinfónica juvenil, compuesta actualmente por 45 jóvenes músicos de la ciudad de Antofagasta. Este ensamble no solo funciona como espacio artístico, sino también como plataforma de desarrollo, algunos de sus integrantes estudian música a nivel universitario y encuentran aquí un lugar para aplicar y potenciar sus aprendizajes.

Uno de los próximos proyecto de la corporación comenzará a implementarse durante el segundo semestre de este año, se trata de la creación de una orquesta sinfónica infantil con enfoque territorial. A diferencia de la juvenil, esta iniciativa estará orientada a la formación desde cero. Los niños seleccionados recibirán instrumentos, clases de teoría musical y práctica orquestal, además de acompañamiento psicosocial.

El énfasis estará puesto en llegar a sectores periféricos de la ciudad, como campamentos y barrios alejados del centro. “Hay muchas instituciones que se concentran en espacios centrales. Nosotros queremos ir a los territorios, donde están los talentos que están esperando”, afirma Toledo.

Lissette Reyes, violinista de la orquesta juvenil, llegó a la corporación por un compañero y destaca el ambiente humano del espacio.

“Es un ambiente muy sano. Entre los profesores, los psicólogos y nosotros mismos siempre nos apoyamos. No hay bullying, no existen esas competencias negativas que a veces se ven en otros espacios”, cuenta.

Para Lissette, la experiencia va más allá de lo musical. Los ensayos, que suelen realizarse los sábados y se intensifican en periodos de vacaciones, se adaptan a las realidades de los estudiantes, permitiendo compatibilizar la formación artística con la educación formal.

“Son súper comprensibles con el tema de los estudios. Mientras uno sea responsable, no hay problemas”, explica. “La corporación es muy abierta. Hay compañeros que están en la universidad, otros en el colegio, pero todo es muy fluido, sin presiones”, agrega.

Uno de los aspectos que más valora es el acompañamiento integral que recibe. A través de talleres, ha aprendido a manejar los nervios antes de subir al escenario, algo que  ha sido clave en su desarrollo personal. “Yo era muy nerviosa, pero aquí aprendí a controlarme, a calmarme. Eso ha sido una base muy grande para mí”, afirma.

Su paso por Territorio Vivo incluso ha influido en sus proyecciones, se ve en un futuro le gustaría trabajar en lutería. “Quiero aprender a hacer instrumentos. Y mientras pueda, me gustaría seguir en la orquesta”, dice.

La música como herramienta social

Para Territorio Vivo, la música tiene un valor que trasciende lo artístico. Su impacto se extiende a lo social, familiar y comunitario.

“La música te puede sacar de un contexto de vulneración, de la calle, de la esquina. Y no solo arrastra a ese niño o niña, sino a su familia y a toda una comunidad”, sostiene el director.

“La música no tiene límites, la música sea cual sea, una música clásica, popular, folclórica, etcétera, no tiene ningún límite y llega a todos los territorios.  Y nosotros, el equipo hemos visto en el camino que la música puede sacar a un chico de un campamento, puede sacar a una chica de una casa donde está siendo vulnerada”, asegura Toledo.

Créditos: Corporación Territorio Vivo

Entre sus objetivos a corto plazo, Territorio Vivo busca consolidar su orquesta juvenil como un elenco semiprofesional y establecer alianzas estratégicas, como un próximo convenio con la Corporación Cultural de Antofagasta que les permitirá acceder a espacios como el teatro municipal. A largo plazo, el proyecto contempla la creación de un coro infanto-juvenil hacia 2028 y la entrega de becas para que sus integrantes puedan perfeccionarse en el extranjero.

“Queremos demostrar que los recursos sí se pueden invertir bien en cultura, que esto no es un gasto, sino una inversión que puede levantar comunidades completas”, concluye Toledo.

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