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La pertenencia de Grecia a la eurozona vuelve a ser vulnerable

por 15 febrero, 2017

La pertenencia de Grecia a la eurozona vuelve a ser vulnerable
Se avecinan dos plazos: uno duro y otro flexible. El flexible es la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona en Bruselas, el 20 de febrero. El duro llega en julio, cuando los reembolsos de deuda mensual de Grecia suban a unos 8.000 millones de euros (US$8.500 millones). Puesto que después de las elecciones del mes que viene en Países Bajos se vienen las de Francia y Alemania, queda claro que cuanto más se alargue la disputa, menos voluntad política habrá para resolver la situación. Pero como las dos partes están en un desacuerdo fundamental, es difícil ver cómo se va a lograr un compromiso. Los helenos siguen en el limbo.
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Grecia está atrapada en el medio de una pelea entre sus principales acreedores. Por un lado está el Fondo Monetario Internacional, que dice que hace falta un “importante alivio de la deuda”. Del otro están las instituciones de la eurozona, que insisten en un superávit presupuestario primario del 3,5 por ciento del PIB y ningún alivio más. Alguien tiene que ceder... y podría ser la condición de Grecia de miembro de la zona euro.

Se avecinan dos plazos, uno duro y otro flexible. El flexible es la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona en Bruselas, el 20 de febrero; el duro llega en julio, cuando los reembolsos de deuda mensual de Grecia suban a unos 8.000 millones de euros (US$8.500 millones).

Puesto que después de las elecciones del mes que viene en Países Bajos se vienen las de Francia y Alemania, queda claro que cuanto más se alargue la disputa, menos voluntad política habrá para resolver la situación. Pero como las dos partes están en un desacuerdo fundamental, es difícil ver cómo se va a lograr un compromiso. El martes, la Comisión Europea dijo que no se fijó una fecha para que continúen las negociaciones. En pocas palabras, Grecia sigue en el limbo.

Esto es lo que dijo el FMI en su última evaluación de la economía griega, publicada la semana pasada:

“Por sí solo, un alivio de la deuda no es suficiente para enfrentar los problemas a los que se enfrentan las políticas griegas. Por ello se necesita un enfoque de dos vías para que Grecia regrese a un crecimiento sostenible y a la prosperidad: políticas ambiciosas de parte de las autoridades griegas y un alivio ambicioso de la deuda de parte de los socios europeos de Grecia”.

Sin embargo, Wolfgang Schäuble, el ministro de Finanzas de Alemania, sostiene categóricamente que aliviar más la deuda no es una opción. Esto es lo que dijo a la emisora alemana ARD este miércoles:

“No podemos realizar un recorte de deuda a un país miembro de la moneda única de Europa; está prohibido por el Tratado de Lisboa. Para eso, Grecia tendría que abandonar el área monetaria. Se debe seguir presionando a Grecia para que emprenda reformas para que recupere la competitividad; si no, no podrán seguir en la zona monetaria”.

Si bien el argumento de que perdonar deudas está prohibido es estrictamente correcto, también es verdad que la eurozona es capaz de encontrar amplio margen de maniobra en los tratados cuando conviene. Además, el FMI habla de extender las condiciones de reembolso en vez de un recorte directo de la deuda, donde se reduce el pago del capital. Schäuble, que tiene la costumbre de mencionar la perspectiva de que Grecia abandone la eurozona cada vez que puede, pasa por alto esos elementos del argumento del FMI.

Klaus Regling, director del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), escogió ignorar las quejas de Schäuble la semana pasada, cuando sostuvo en el Financial Times que la zona euro está unida respecto a Grecia:

“En mayo de 2016, los socios de Grecia en la eurozona prometieron aliviar más la deuda al final del programa del MEE, a mediados de 2018, de ser necesario. Y en el largo plazo, se comprometieron a ayudar aun más, siempre y cuando Grecia cumpla su parte del trato. Es difícil sobreestimar la importancia de esa promesa, hecha por los ministros de Finanzas de la zona euro. La solidaridad con Grecia continuará”.

Si eso no suena convincente, la solidaridad de la que Grecia disfruta según Regling escaseará todavía más en la temporada electoral. Y mientras se arrastra la crisis, la economía griega sufre: cifras publicadas el martes mostraron que el PIB se contrajo 0,4 por ciento en el cuarto trimestre de 2016, frente a las expectativas de expansión del 0,4 por ciento de los economistas.

Ya sostuve que Grecia ya debería haber abandonado el euro. Es improbable que los socios del país en la zona euro, que se están preparando para negociar el Brexit y una serie de elecciones con potencial desestabilizante, se expongan a causar más perturbaciones ahora tratando de expulsar a Grecia. Esta tampoco quiere irse.

Pero pronto llegarán la temporada electoral en Europa y aquel plazo duro para el pago de deudas en julio. Un incumplimiento de Grecia sería casi ciertamente incompatible con su continuidad como país miembro de la zona euro. El FMI y las instituciones de la UE necesitan zanjar sus diferencias rápidamente, con suerte acordando reducir más el endeudamiento del país. De lo contrario, el riesgo de que Grecia abandone la eurozona va en aumento.

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