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Fernando Coloma, el superintendente que provocó un terremoto en el mercado de capitales

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Es la revelación del gabinete de Sebastián Piñera por la magnitud, alcance y trascendencia de sus resoluciones. Es más, en La Moneda muchos lo ven como un ministro.

En casi dos años y medio Fernando Coloma Correa sacudió, al igual que un terremoto, a todos los agentes del mercado: corredoras de bolsa, auditoras, clasificadoras de riesgo, aseguradoras y empresarios inexpugnables como Julio Ponce Lerou.

El que prometía ser el mayor aumento de capital en la historia terminó con el directorio de Enersis cuestionado y aceptando, contra su opinión (excepto el representante de las AFP), que se trata de una operación entre partes relacionadas, que los activos tendrá que valorizarlos un independiente (Celfin fue la escogida como asesor de la operación y se asume que hará otro peritaje) y que cada uno deberá pronunciarse expresamente sobre el beneficio de la transacción para la compañía.

Endesa España, que a través de su presidente, Borja Prado, había sido categórico en que la valorización era inamovible dio marcha atrás en el tono. El 29 de julio en La Tercera, Prado dijo que no se negociaría el precio de los activos que aporta Enersis: “El perito que se ha nombrado (Eduardo Walker) es de gran prestigio y reputación. Él ha sido definido y nombrado, por unanimidad, por la totalidad del directorio, donde hay directores representantes de los independientes que también se han comprometido con ello. Me parece que si unos accionistas, por separado, nos pusiéramos de acuerdo en otros precios de los que definió el perito no estaría dentro de la legalidad”.

Días más tarde, el director general de Estrategia y Desarrollo del grupo español, Héctor López, daba señales de estar abierto a flexibilizar la valorización que se realizó de los activos que tiene en la región y que aportará a la filial chilena. Ese cambio, opina un ex titular de las SVS, no hubiera ocurrido si Coloma y su equipo no hubiesen reaccionado tan enérgicamente y con tanta rapidez.

Coloma niega que en el caso Enersis su actuación fuera bajo presiones políticas. “La SVS actuó de manera autónoma, nunca recibió presiones”, y reiteró en una entrevista en Radio Duna que la operación es entre “partes relacionadas”.

Coloma tiene, a estas alturas, a las AFP como sus principales admiradoras y a sus afiliados como foco de resguardo y protección.

Poco conocido —excepto por ser hermano Juan Antonio, el senador y ex presidente de la UDI— con un apacible pasado de profesor del Instituto de Economía de la Universidad Católica, su único rol público fue la presidencia del Consejo Ejecutivo de Canal 13, al que renunció en apoyo a Eliana Rozas, la directora ejecutiva de Canal 13 que se la jugó por la calidad de contenidos y chocó con el criterio de bajar costos de Sergio Cavagnaro.

Ha pedido información como si recién se hubiese creado el mercado de capitales. A las corredoras de bolsa les exigió —en una medida inédita— desglosar su cartera de acciones de La Polar separando las que poseen por cuenta propia y las que pertenecen a terceros. Después del fraude, las corredoras terminaron como las mayores accionistas de la multitienda, con un 48%, sin que sepa con exactitud quiénes son los dueños finales de esos papeles.

En otro hecho sin precedentes sacudió la tranquilidad con que habían operado, hasta ahora, Julio Ponce Lerou y sus sociedades cascadas. Pidió antecedentes para conocer el mecanismo utilizado en la compra y venta de acciones, explicar el para qué de esas transacciones y el nivel de deuda de Oro Blanco y Calichera.

Lo más sorprendente fue cómo, obedientemente, el ingeniero forestal y ex yerno de Pinochet reversó US$ 235 millones de utilidades en las sociedades cascadas exigido por la SVS.

Muy pocos fuera del mundo académico, tenían noción de su trabajo como investigador experto en Economía del trabajo y autor de más de una veintena de estudios sobre seguro de cesantía, negociación colectiva y huelga o efectos de indemnización por años de servicio y otros tantos.

En los círculos políticos y más informados se sabía que este ingeniero comercial de la UC y master en Economía de Chicago era candidato casi seguro a ser ministro del Trabajo, porque estuvo a cargo del área de Mercado Laboral en los grupos Tantauco. Cuando supo que no llenaría la vacante, sufrió una decepción profunda de la que fueron testigos sus amigos y familia.

Puso el ojo en una área que depende de la Superintendencia y relegada a un segundo plano: los seguros. Ante las nuevas exigencias impuestas por el organismo, en un año las compañías liquidaron el 99% de las pólizas de viviendas. Y en pro de la competencia y beneficio de los clientes, dictó junto a la Superintendencia de Bancos, la norma que obliga a licitar los seguros desgravamen e incendios asociados a los créditos hipotecarios.

Ajeno a la política, pertenece a una familia de raigambre conservadora: su abuelo Juan Antonio Coloma fue senador por el Partido Conservador; su padre, militante del Partido Nacional; su hermano mayor es UDI.  A él se lo sitúa en la derecha, y a sus otros tres hermanos —Pablo (ingeniero civil), Rodrigo (abogado) e Ignacio (veterinario) — como concertacionistas, aunque al último se lo pelean de un lado y otro. Pablo Coloma, PPD en los inicios del partido, fue director del Fosis y encargado de asistencia financiera en el gobierno de Bachelet.

Todos ignacianos, el superintendente mantuvo la tradición y de sus ocho hijos, los hombres estudian en el colegio jesuita, y las mujeres, siguiendo la formación de su señora, supernumeraria del Opus Dei, en establecimientos de la orden.

Podrá estar ocupado preparando oficios y estudiando nuevas normas de la Agenda Regulatoria Pro Transparencia, pero hay una cosa que no dejará de hacer: leer la página de hípica.

Los Coloma Correa son fanáticos hasta la exageración de las carreras de caballos. Herencia de su padre, dueño del Haras San Patricio en su campo en El Monte, quienes los conocen dicen que se saben los nombres y el árbol genealógico de los ganadores del Ensayo, del Derby de Kentucky o de cualquier competencia importante. En la playa los hijos del superintendente escuchan radio debajo del quitasol cuando se corren carreras.

La autoridad se lanzó en una cruzada reguladora en buena parte por La Polar, el mayor escándalo ocurrido en Chile que puso en jaque a la confianza pública. Ocho meses de investigación concluyeron con 22 ejecutivos y directores multados además de PwC y uno de sus socios.

Aunque la multa para la auditora fue consideraba baja dado su laxo desempeño y para muchos debió cerrar su operación en Chile, Coloma le hincó el diente al sector y creó una unidad especializada de supervisión de auditoría externa. Y otra para supervisar a las clasificadoras de riesgo. Fitch Ratings y Feller Rate fueron las últimas en ser multadas por falta de cuidado al usar información no corroborada y cuya coherencia no fue debidamente analizada.

De gran importancia es cómo la SVS, la Superintendencia de Bancos y la de Pensiones supervisarán desde sus propios ángulos los llamados “conglomerados financieros”, grandes tiendas, supermercados y los holdings de los que cuelguen corredoras, agencias de valores y otros servicios forma para evitar cualquier riesgo que tome por afecte al mercado..

Aquí se incluye conocer quiénes son los controladores que están por encima y cuya información —de deuda, por ejemplo — no es posible conocer hasta ahora.

Ha hecho mucho más de lo que se esperaba para cualquier superintendente de Valores con su estilo aplicado —fue el mejor alumno de Ingeniería Comercial de la UC—  cuyo su nombre fue propuesto por Felipe Larraín, el ministro de Hacienda y colega de trabajo en la UC.

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