Estudio revela que las mujeres con cáncer de mama avanzado están sobreviviendo mayor tiempo
Olivia Newton-John confirmó nuevamente que tiene cáncer de mama con metástasis. Y aunque es uno de los cáncer más peligrosos, nuevas terapias dirigidas a los desencadenantes de la enfermedad y la mejora de los cuidados paliativos, han llevado a que las mujeres sobrevivan una mayor cantidad de años con una calidad de vida razonable.
Olivia Newton-John confirmó en Facebook que le diagnosticaron por segunda vez cáncer de mamas con metástasis, luego de que la cantante enfrentara esta enfermedad en 1992.
Según la declaración, los fuertes dolores que experimentó en el último tiempo «resultaron ser un cáncer de mama que se ha metastatizado en el sacro». Por eso decidió cancelar sus presentaciones por Estados Unidos y Canadá debido a su diagnóstico.
La cantante señaló además que se someterá a «un corto tratamiento de radioterapia», junto con otras técnicas naturistas, en una clínica en Melbourne y que «volverá a final de año, mejor que nunca, para continuar con sus conciertos».
Newton-John se muestra optimista ante una enfermedad que puede desarrollar una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida. En Chile, esta enfermedad es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres.
Pero el optimismo de la cantante no es el único ante este tipo de padecimiento. En Estados Unidos, el número de mujeres que viven con cáncer de mama en estado avanzado aumentó sustancialmente, lo que refleja una mejor capacidad de supervivencia en todas las edades, según un estudio publicado por The Washington Post.
La investigación estableció que entre 1992-1994 y 2005-2012 se duplicó a cinco años la tasa de supervivencia entre mujeres menores de 50 diagnosticadas con cáncer de mama avanzado, de un 18 a un 36%. A su vez, el tiempo medio de supervivencia para ese grupo aumentó de 22,3 meses a casi 39 meses.
Además, en las mujeres de 50 a 64 años, el tiempo de supervivencia se incrementó de poco más de 19 meses a casi 30 meses.
Angela Mariotto, autora principal del estudio y parte del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), sostuvo que los hallazgos eran «favorables» porque los periodos de supervivencia más prolongados fueron en parte resultado de mejores tratamientos. Por ejemplo, el fármaco Herceptin, aprobado a finales de 1990, alarga las vidas de las mujeres con ciertos tipos de cáncer de mama agresivo.
Mariotto explicó que si bien la investigación no exploró por qué las mujeres más jóvenes sobrevivieron más tiempo, una posibilidad es que recibieron un tratamiento más agresivo.
Los investigadores calcularon que actualmente más de 154.000 mujeres estadounidenses viven con un cáncer que se ha extendido más allá de la mama, la forma más grave de la enfermedad.
En el caso de las pacientes con cáncer de mama de grado 4 —el más avanzado—, el estudio estimó que el número de sobrevivientes aumentó un 4% entre 1990 y 2000 y un 17% entre 2000 y 2010. Se prevé que entre 2010 y 2020 aumente casi un tercio.
Para calcular el número de mujeres con cáncer de mama metastásico, los científicos combinaron el número de mujeres inicialmente diagnosticadas con la enfermedad en estado avanzado con las que lo desarrollaron después de ser diagnosticadas en una etapa anterior. Dichas estimaciones son difíciles, dijeron los científicos, debido a la falta de datos en los registros de cáncer.
Prevención
La mamografía continúa siendo la herramienta más efectiva a la hora de detectar la enfermedad. Se recomienda realizarse una de base a los 35 años –en el caso de no presentar síntomas ni tener antecedentes- y una anual a partir de los 40. Pero la comunidad científica trabaja permanentemente en alternativas de detección más tempranas.
Bajo esta premisa, un grupo de expertos de la Universidad de Princeton (EE.UU.) dio con un hallazgo promisorio, centrándose en la metástasis: descubrieron el mecanismo que permite a las células madre del cáncer esquivar al sistema inmune y los tratamientos y, con el tiempo, generar nuevos tumores en otros órganos.
«Las células madre cancerosas utilizan programas genéticos propios de las células madre normales para adquirir propiedades extra, lo que les da capacidad de adaptación para ser más agresivas. Por eso son las responsables de iniciar el crecimiento tumoral, la metástasis y la resistencia a la quimioterapia», explicó Toni Celià-Terrassa, líder de la investigación.
Los resultados, publicados en la revista Nature Cell Biology, podrían servir para mejorar la efectividad de la inmunoterapia, una línea de tratamiento contra varios tipos de cáncer y desarrollar terapias combinadas con interferón y pequeñas moléculas de ARN de modo de lograr eliminar a la reducida población de células responsables de la metástasis, que al igual que en otros tumores, es la principal causa de muerte en las mujeres que desarrollan cáncer de mama.