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The New York Times acusa a Trump de violar la Constitución de EE.UU
En su reciente editorial el NYT acusó que Trump violó la Constitución de EE.UU. al atacar Venezuela sin autorización del Congreso, advirtió ejecuciones extrajudiciales, un giro imperial en América Latina y el riesgo de una crisis regional e internacional. Hace 36 años EEUU hizo lo mismo en Panamá.
Un duro editorial de The New York Times acusó que el ataque ordenado por Donald Trump contra Venezuela —que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro— violó la Constitución de Estados Unidos al ejecutarse sin autorización del Congreso y sin una base legal válida, empujando a Washington hacia una crisis internacional de consecuencias imprevisibles.
El diario detalla que, durante los últimos meses, Trump había desplegado una fuerza militar de gran escala en el Caribe —un portaaviones, al menos siete buques de guerra, decenas de aviones y unos 15 mil soldados— que ya estaba siendo utilizada para ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones que la Casa Blanca vinculaba al narcotráfico. Ese despliegue escaló este fin de semana con la captura de Maduro, en lo que Trump describió como “un ataque a gran escala” contra Venezuela.
Aunque el editorial reconoce que Maduro dirige un régimen represivo y antidemocrático, responsable de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias —y que robó las elecciones presidenciales del año pasado—, subraya que eso no justifica una intervención militar extranjera. The New York Times recuerda que la historia reciente de Estados Unidos está marcada por fracasos catastróficos en cambios de régimen, como Afganistán, Libia e Irak, así como por intervenciones en América Latina —Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua— que dejaron países más inestables que antes.
El eje central del editorial es jurídico: Trump no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones, y si quisiera hacerlo, “la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso”. Sin esa aprobación, sostiene el diario, sus acciones violan la ley estadounidense.
La Casa Blanca ha intentado justificar la ofensiva bajo la etiqueta de la lucha contra los “narcoterroristas”, una fórmula que, según el Times, los gobiernos han usado históricamente para disfrazar incursiones militares como operaciones policiales. En este caso, añade, el argumento es “especialmente ridículo”, porque Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las drogas que alimentan la crisis de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente hacia Europa. El editorial remarca además la contradicción de Trump, quien mientras atacaba a Venezuela indultó a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras condenado por liderar una vasta red de narcotráfico.
Para el New York Times, una explicación más plausible aparece en la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, que reivindica el derecho de Estados Unidos a dominar América Latina y a reactivar la Doctrina Monroe para “restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. Bajo el llamado “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas en la región, usar fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y aumentar la presencia militar estadounidense. Venezuela, sostiene el diario, parece ser el primer país sometido a este nuevo imperialismo.
El editorial advierte que actuar sin legitimidad internacional, sin autoridad legal válida y sin respaldo nacional abre la puerta a que potencias autoritarias como China y Rusia justifiquen sus propias agresiones, y revive la lógica que llevó a la invasión de Irak en 2003.
Además de violar la Constitución estadounidense, el Times sostiene que la ofensiva también viola el derecho internacional. Al bombardear pequeñas embarcaciones basándose en sospechas de narcotráfico, Estados Unidos habría ejecutado personas sin juicio ni oportunidad de defensa, en contravención de los Convenios de Ginebra y de la propia legislación estadounidense. El diario cita un ataque en el que la Marina habría vuelto a disparar contra una embarcación ya destruida, matando a dos marineros que no representaban una amenaza. “Lo que separa la guerra del asesinato es la ley”, recordó el exabogado militar David French.
Más allá de lo legal, el editorial advierte que la intervención no favorece la seguridad nacional de Estados Unidos.
Hace 36 años EEUU capturó a Manuel Antonio Noriega tras la invasión a Panamá. Noriega se rindió el 3 de enero de 1990, luego de la Operación Causa Justa iniciada en diciembre de 1989, una intervención cuyo saldo civil sigue siendo motivo de polémica y que quedó como símbolo de los costos humanos y políticos de las “soluciones” militares en la región.
A diferencia de Panamá, Venezuela es un país más grande y complejo, donde los generales que sostuvieron al régimen de Maduro no desaparecerán tras su captura. Tampoco es probable que entreguen el poder a la opositora María Corina Machado. El riesgo, sostiene el Times, es una espiral de violencia de grupos armados como el ELN colombiano o los “colectivos”, además de un impacto en los mercados de energía y alimentos y un nuevo éxodo migratorio.
El texto concluye con una advertencia severa: aunque muchos venezolanos desesperados anhelan una salida al régimen de Maduro, no existen soluciones fáciles y los cambios de régimen impuestos desde afuera suelen terminar mal. Para The New York Times, el belicismo de Trump no solo viola la Constitución y el derecho internacional, sino que amenaza con multiplicar el sufrimiento de los venezolanos, desestabilizar la región y dañar de forma duradera los intereses de Estados Unidos en el mundo.