Publicidad

Asociación de Magistradas Chilenas acusa discriminación de género

Publicidad
Por: Lidia Poza Matus. Presidenta de Magistradas de Chile


Señor Director:

Ante inserciones de prensa en que se asocia, el ascenso de Lya Cabello Abdala como Fiscal Judicial de la Corte Suprema, a conductas de intervencionismo y alusiones a su vida privada, la Asociación de Magistradas Chilenas manifiesta –a través de una declaración pública– su total y enérgico rechazo.

Entendemos que en un país que pretende avanzar hacia la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, despejando el camino hacia la plena participación en las esferas de toma de decisiones relevantes para toda la sociedad y la administración de justicia en particular, ello constituye una grave discriminación de género.

De nada sirve que se trate en este caso de una destacada abogada, relatora, jueza civil, ministra y presidenta de la I. Corte de Apelaciones de San Miguel, docente universitaria, tutora de la Academia Judicial, activa dirigente gremial y fundadora de la Asociación de Magistradas.

¿Será entonces que su trabajo y habilidades forman parte de un curriculum que nadie leerá? ¿No son acaso sus méritos profesionales, sobresalientes calificaciones, cumplimiento de requisitos y ausencia de inhabilidades legales los que determinaron su inclusión en la terna?

Tal parece que no hay límite para lo que debemos demostrar las mujeres para obtener un ascenso. Este permanente cuestionamiento tiende a anular o negar los logros profesionales, y reducirnos a beneficiarias de los contactos que mantenemos en nuestra vida privada, lo que en este caso resulta especialmente trascendente si se tiene en cuenta que se trata de una jueza que ha sido activa dirigenta gremial y fundadora de la Asociación de Magistradas Chilenas, cuyo reconocido y permanente compromiso con las reformas a la judicatura la ponen en un lugar de relevancia a nivel nacional entre sus pares.

Nos parece que si en verdad se quiere fortalecer la credibilidad de la libertad de expresión, debe partirse por poner las cosas en su lugar exacto; solo así podremos mirar con acierto y holgura la realidad del esfuerzo y tesón con que cientos de mujeres y hombres al interior del Poder Judicial insistimos en que un cambio cultural que refuerce el trato igualitario no solamente es posible sino perentorio como parte de una reforma integral a la justicia chilena que la sitúe con estándares internacionales, en el pleno respeto a los derechos fundamentales de todas las personas.

Lidia Poza Matus. Presidenta de Magistradas de Chile

Publicidad