Los desastre y las autoridades, una relación incomoda
Señor Director:
11.00 de la mañana del día jueves 06 de agosto del 2015, llueve torrencialmente en Santiago, mientras me encuentro realizando un trabajo en un café cerca de mi casa. Estoy escribiendo y escucho en la televisión un reportaje en directo en una comuna de Santiago en donde las imágenes son elocuentes e impresionantes, no hay calles, solo agua de “tope a tope”, los vecinos empapados, el agua adentro de sus casas, no hay ayuda (a esa hora no había llegado), la sra. Rita llora y dice que todos los años es lo mismo.
En un despacho en paralelo, se entrevista a un Alcalde en donde los vecinos piden la presencia de esta autoridad al barrio inundado, cuya oficina se encuentra a dos cuadras de donde se está reportando (por cierto que no va), se conecta a los vecinos con el Alcalde, este visiblemente molesto ante el apremio de los vecinos dice que las obras que habría que hacer son millonarias y que no hay presupuesto municipal y es de responsabilidad del Estado, después de un rato tampoco llega la ayuda requerida, la sra. Rita y todos los vecinos dejan de llorar y empiezan a hacer lo que pueden…..raya para la suma, la gente debe arreglárselas sola, al igual que todos los años y como lo hizo la generación anterior y la anterior.
¿Algo nuevo?, nada por cierto, los chilenos sabemos que va a pasar, autoridades de todos los niveles, Presidente, ministros, subsecretarios, directores de servicio, alcaldes, políticos en general, gerentes empresas de servicio, bueno todos. Podrían escribir con detalle que va a ocurrir, cuantos afectados y cuantos damnificados, cuantos albergados etc., son tantos los años que ocurre lo mismo, que las estadísticas son certeras. Pero además, estas mismas autoridades saben qué hacer, cómo solucionar el problema y cuánto cuesta….., pero no pasa nada.
Presidente, ministros, subsecretarios, intendentes, directores de servicio, alcaldes, políticos en general etc., aparecen en los medios de comunicación con cara de preocupación, con casco algunos, chalecos refractantes otros, ojalá mojados o embarrados, rodeado de asesores con la misma cara de preocupación y por cierto también mojados y embarrados diciendo lo obvio, “estamos haciendo lo imposible”, “todos los recursos están disponibles para esta emergencia”, “hemos habilitados Albergues en las diferentes comunas”, “es un tema complejo”, “el número de afectados no supera los…….”, etc., etc.,…..un guion aprendido gobierno tras gobiernos, autoridad tras autoridad…….., es que no pueden decir otra cosa, no tienen otra respuesta, o no pueden dar otra respuesta. Si se hubiera hecho lo que debiera haberse hecho, la sra. Rita no la conoceríamos porque ella estaría protegida…y seca, pero no es así.
El riesgo es la probabilidad que una amenaza se transforme en un desastre. El riesgo es una probabilidad conformada por dos probabilidades, la amenaza y la vulnerabilidad, también llamados factores de riesgo. La probabilidad de la amenaza se puede cuantificar a través de la frecuencia de ocurrencia mientras que la vulnerabilidad depende de ciertos factores interrelacionados a saber; físicos, ambientales, económicos y sociales.
Dado que el riego es una probabilidad, se puede estimar, si se puede estimar y conocer probabilísticamente lo que pudiera ocurrir, también se puede conocer las causas y los efectos. Entonces, ¿qué ocurre?, simple, no se estima, no se trabaja en estos conceptos, no existe hasta la fecha de hoy la Institucionalidad necesaria para que la Reducción de Riesgo de Desastres sea una realidad en Chile. Esto mismo aplica para cualquier desastre que haya ocurrido en Chile desde hoy hacia atrás en el tiempo.
La Reducción de Riesgo de Desastres considera tres líneas o ejes de acción; la primera referida al conocimiento de los riesgo, que involucra el monitoreo de las amenazas y la identificación y caracterización de los escenarios de riesgo, la segunda el manejo del riesgo, que considera la reducción del riesgo actual y futuro y la correspondiente protección financiera (transferencia del riesgo) y por último la línea de acción para el manejo del desastre, que involucra la preparación y ejecución de la respuesta como también la preparación y ejecución de la recuperación.
Lo anterior para llevarlo a cabo, requiere la necesaria organización para gestionar el Riesgo de Desastres.
Mientras no exista una institucionalidad, que desarrolle y gestione sistémicamente lo indicado en el párrafo anterior y que sea considerado uno de los pilares fundamentales en todo plan de desarrollo país, desde los planes de desarrollo comunal, pasando por los provinciales, regionales y nacionales, mientras no se asignen los recursos necesarios para que la gestión de riesgo se realice con estructuras profesionales en cantidad y calidad suficiente, con personal competente, mientras no se dote al eslabón más delgado, la comuna, con los capacidades necesarias para prever y reaccionar oportunamente, mientras el tema de la reducción de riesgo solo aparezca cada vez que ocurre un desastres, seguirán entonces habiendo pérdidas económicas millonarias para el país (1,2% del PIB, somos top one en gasto por pérdida ocasionada por desastres, de acuerdo a estudio de la OCDE entre 1980-2011 entre 25 países), seguirá habiendo afectados y damnificados, seguirá habiendo pérdidas humanas y seguiremos viendo, a nuestras autoridades con menos o más cara de compungido, tratando explicar lo inexplicable.
Pero lo más triste, es que seguiremos viendo, al igual que sus padres y abuelos, a los más vulnerable ser golpeados una y otra vez por desastres que son estimables, por lo tanto mitigables en cuanto a los riesgo que ocasionan hacia las personas y sus bienes…
Las preguntas para las autoridades son, dado que hoy en el congreso se está tramitando un proyecto para la nueva institucionalidad para la reducción de riego de desastres, el nuevo proyecto de ley, ¿permite desarrollar y gestionar en todos los niveles de la administración del estado, especialmente en lo comunal, cada una de las líneas de acción mencionadas anteriormente?, ¿se asignaran a las comunas las capacidades necesarias, especialmente profesionales en cantidad, calidad, y financieras para tal efecto?, ¿en qué número de la jerarquización de proyectos recientemente hecha por el Gobierno está este tema?.
Bueno, estos son los problemas reales de la gente, junto con la delincuencia, creación de empleos, reactivación económica y la atención de salud (listas de espera, insumos médicos, reparación infraestructura, solo para empezar). Estos son los problemas de ahora y los que gobiernan, o sea el ejecutivo, debe resolver hoy, o al menos hacer algo dentro del periodo de gobierno que le compete.
¿En qué número están estas necesidades en la jerarquización de proyectos recientemente hecha por el Gobierno?, ¿están antes o después de la reforma educacional y constitucional?. ¿Cuánto dinero se asignará para financiar el proyecto de ley para la nueva Institucionalidad en Reducción de Riesgo de Desastres?, ¿más o menos dinero que lo requerido para el aumento de parlamentarios y financiamiento de la política?, sería bueno conocer en detalle esa jerarquización de los recursos asignados y cuáles fueron los criterios para priorizar.
Este “problemita” de los desastres está y estará en el centro de gravedad de los temas que le afectan a los chilenos en el día a día, pero nuestras autoridades, políticos todos, parecen que están en un universo paralelo y además en una dimensión desconocida, porque los problemas que ellos estiman que son los prioritarios no tienen nada que ver con lo que le afecta al ciudadano de a pie.
En la vida, como en los negocios y en la política existen objetivos de corto, mediano y largo plazo, y los del día a día. El tema educacional es de mediano y largo plazo, no es para hoy, el tema de la constitución es de mediano a largo plazo, el tema de la salud es del día a día, corto, mediano y largo, el tema de los desastres es del día a día, corto y mediano, ¿fácil no?. El día a día, el corto, el mediano y largo plazo cuantifican a su vez la cantidad de recursos y el flujo de caja, y permite priorizar además de otros factores que pudieran considerarse ¿o no?.
Este asunto de la Reducción de Riesgo de Desastres debería ya haber estado resuelto en cuanto a la institucionalidad, ¿no fue el 2010 que nos prometieron eso?.
Ojalá deje de llover para que nuestros políticos pueda seguir discutiendo cosas importantes para la ciudadanía….., como por ejemplo cual es el número máximo de personas que conformarán los cabildos para elaborar una nueva constitución participativa e inclusiva…tema trascendental para la sra. Rita y su casa empapada.
Estaba terminando esta carta y escuché a una autoridad decir que estaba lloviendo fuerte, buen dato, se agradece la información …., mejor retomo mi trabajo original.
Rodrigo Ortiz J.
Subdirector de Gestión del Riesgo ONEMI 2013-2014