Delincuencia juvenil, las cifras que oculta la televisión
Señor Director:
Dada la enorme difusión que se ha dado en los medios nacionales, en donde se busca imponer en la ciudadanía la percepción de que la delincuencia juvenil ha aumentado y de que es necesario promover una serie de leyes que busquen endurecer las penas, es que me parece necesario clarificar ciertos puntos.
En primer lugar debo acotar que creo que los adolescentes que cometen delitos se deben hacer responsables de sus actos y ser sancionados en el caso que corresponda, eso no está en discusión. Lo que sí creo, profundamente, es que las personas que trabajan en el área deben emitir un juicio profesional dando respuesta al populismo y las presiones institucionales.
Lo primero que se debe mencionar es que sólo entre el 3 % y el 5 % de los adolescentes chilenos han sido judicializados por algún delito (Curia y Maffioletti, 2014). Este porcentaje no ha variado durante los últimos años y no difiere de los otros países. Esta cifra es importante ya que evidencia que no todos nuestros jóvenes cometen delitos ni que los adolescentes chilenos cometen más delitos que sus pares de otros países.
En cuanto a la premisa que hace referencia al aumento de delitos por parte de adolescentes. Si uno se remite a las estadísticas oficiales, específicamente a los datos aportados por el ministerio público, podemos notar que los delitos ingresados bajo el alero de la ley de responsabilidad penal adolescente (RPA-Ley 20.084) han disminuido sistemáticamente desde el año 2012. Si se compara el año 2012 con el 2015 podemos notar una diferencia que alcanza casi un 10 % a favor de la disminución de causas ingresadas (Ministerio Público, 2015).
Es importante mencionar que más del 80 % de estos delitos no entran dentro de la categoría de delitos violentos. La mayoría de los adolescentes que cometen infracciones realizan faltas, hurtos, lesiones, etc.
Si vemos las estadísticas sobre robos (robo con violencia o robo con intimidación), que son los que causan más daño a sus víctimas, podemos notar que han disminuido sistemáticamente (Ministerio Publico, 2015).
En cuanto a la puerta giratoria y la creencia de que a los adolescentes no se los condena. Cerca del 75 % de los adolescentes son sancionados (Ministerio Publico, 2015). Generalmente los delitos que no reciben sanción son las faltas y delitos que no conllevan mayor daño ni a las personas ni a las propiedad. En cuanto a la privación de libertad, estos últimos 10 años la privación de libertad de los jóvenes en causas penales ha aumentado en cerca de un 100 % (Langer y Lillo, 2014). Por su parte se utiliza la prisión preventiva más en adolescentes que en adultos -lo cual es altamente dañino según los especialistas del área, ya que una adecuada reinserción se hace con la comunidad no fuera de ella- (Defensoría, 2014).
Con estos datos en la palestra es importante mencionar que en Chile se manifiesta una situación particular, nuestra nación es una de las pocas que no posee una ley que garantice la protección de la infancia (una ley de infancia), pero que sí cuenta con una ley penal adolescente. Esto da cuenta que nuestra preocupación principal no es el cuidado de los niños y adolescentes sino que su control y penalización.
Hoy, una serie de organismos internacionales nos dicen que para una adecuada implementación de un sistema penal adolescente se debe dar primero una garantía legal que promueva la aplicación de la convención de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
También debemos recordar que en Chile no contamos con un sistema de penas adecuado a las necesidades de los adolescentes, en la práctica se aplica un derecho penal atenuado de adultos. Sin mencionar que no hay un sistema jurídico especializado.
Dado este panorama resulta peligroso el instalar una lógica penal adolescente que promueva la coacción alejada de un marco de derechos humanos. Al contrario, se debe buscar la erradicación de discursos estigmatizantes que buscan anular toda posibilidad de integración. Invito a periodistas y políticos a conversar con especialistas sobre el tema, también los invito a leer y a emitir juicios informados.
La infracción por parte de adolescentes refleja un sistema que ha fallado, en su conjunto (estado, comunidad, familia, escuela, etc.). Nos debemos hacer cargo de esa falla.
Roberto Conejeros
Psicólogo infanto juvenil
Programa de evaluación clínica RPA
MINISTERIO PUBLICO/SENDA