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La eterna espera de una sólida planificación territorial en el Gran Valparaíso

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Por: Pablo Madrid Arancibia


El impacto en las áreas pobladas del mega incendio en la Región de Valparaíso es superior a cualquier otro que Chile haya experimentado. ¿Qué aprende de esto la institucionalidad y los tomadores de decisiones? Lo más urgente es la necesidad de contar con una planificación urbana y territorial cuyo objetivo sea gestionar el crecimiento de las ciudades de manera sostenible, considerando criterios ecológicos y de equidad territorial y social. 

Sabemos que hay grandes vacíos en la incorporación del riesgo en esta materia. El crecimiento desregulado de la ciudad se realiza cada vez más próximo a zonas de riesgo que debiesen ser resguardadas de la urbanización, tales como las quebradas con vegetación, las cuales a su vez son focos de microbasurales altamente inflamables. Incorporar en la planificación una adecuada gestión del encuentro entre las áreas construidas y las áreas con vegetación (zonas de interfaz urbano-rural), es una tarea pendiente. También lo es contar con información detallada y precisa de toda urbanización que surge al margen de la planificación formal, como los loteos irregulares, las parcelaciones y las tomas de terreno.

La solución pasa por gestionar adecuadamente el encuentro entre los distintos usos de suelo. Una buena medida sería reconocer el valor ecológico, ambiental y social de las áreas con vegetación nativa, que se pueden proteger a través de figuras como, por ejemplo, humedales urbanos, áreas de protección ecológica y/o áreas verdes en algunos instrumentos de planificación territorial. De esta manera, dichos espacios podrían ser mejor gestionados para prevenir la propagación del fuego y evitar que alcancen los centros poblados.

Por Pablo Madrid Arancibia

Investigador Técnico del Proyecto Tayú de Fundación Terram financiado por la Unión Europea

 

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