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Inseguridad y juego

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Por: Diego Henríquez


Señor Director:

La percepción de inseguridad en nuestro país ha aumentado de manera preocupante. Muchas familias sienten miedo al salir de noche, al dejar que sus hijos jueguen en la calle, o simplemente al caminar por espacios públicos. Aunque los delitos de mayor connotación social se han mantenido relativamente estables, algunos fenómenos particularmente graves han crecido con fuerza. La tasa de homicidios, por ejemplo, pasó de 4,5 por cada 100 mil habitantes en 2018 a 6,7 en 2022, y aunque registró una leve baja en 2023, continúa muy por encima de los niveles de hace menos de una década. A esto se suma el aumento de los secuestros, que alcanzaron 868 casos en 2024, la cifra anual más alta desde que existen datos comparables.

Estas condiciones no solo siembran temor en los adultos, sino que está moldeando la experiencia vital de toda una generación. La calle, ese espacio fundamental para el juego, el encuentro y la exploración, ha ido perdiendo su carácter de lugar seguro. Cuando caminar al almacén, jugar en la plaza o reunirse con amigos se convierte en motivo de preocupación o amenaza, las oportunidades de desarrollo se ven restringidas y la infancia comienza a interpretar su vecindario como un lugar hostil.

Frente a este escenario, es imperativo buscar soluciones. Por ello, este 2 de diciembre el Centro de Justicia Educacional realizará el Diálogo “¿Podemos salir a jugar? Recuperando la calle para nuestras niñas y niños”. En este espacio, reflexionaremos sobre el impacto de la inseguridad en la vida de los más jóvenes y debatiremos las condiciones para que la niñez recupere su derecho a habitar el espacio público sin miedo. Recuperar la calle es un compromiso ineludible por el porvenir de nuestra sociedad.

Diego Henríquez,

investigador del Centro de Justicia Educacional UC.

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