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El fenómeno therian

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Por: Cristián Frederick 


Señor director:

El fenómeno therian suele analizarse desde la psicología o la anécdota generacional. Sin embargo, su expansión revela que junto con conectar identidades, la tecnología las produce.

Los foros de los noventa permitieron que experiencias dispersas hicieran eco y en esta línea, la irrupción del internet convirtió lo distinto en comunidad. De este modo, la conversación en torno a la máscara y la cola adquirió preponderancia. De hecho, cuando alguien lee “yo también hacía eso”, el recuerdo cambia de estatuto y la identidad deja de ser una intuición privada para volverse en recuerdo y nostalgia.

Posteriormente, las redes sociales amplificaron este proceso. TikTok e Instagram no inventaron a los therians, aunque sí transformaron su visibilidad en espectáculo. Dado que el algoritmo privilegia lo distintivo y lo replicable. Y bajo esta visión, una experiencia marginal se convierte en estética y comunidad mediante un hashtag.

Aquí emerge una tensión del homo sapiens contemporáneo. Si bien buscamos pertenecer, al mismo tiempo queremos diferenciarnos para dejar huella. Por un lado, las plataformas funcionan como cámaras de eco que refuerzan la narrativa y por otro, otorgan consuelo y sentido, bienes escasos en la adolescencia digital.

En definitiva, más que juzgar el fenómeno, conviene entenderlo como síntoma de una cultura donde el algoritmo opera como arquitecto invisible. La pregunta no es por qué algunos jóvenes se sienten lobos, sino más bien, qué ecosistema habilitante permite que esa narrativa sea un comportamiento plausible.

 

Cristián Frederick 

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