Patrimonio inclusivo
Señor director:
Chile es un país de una vasta riqueza natural e histórica, cuya identidad se ha cimentado en la diversidad. Como tal, todos los grupos sociales exigen una atención equitativa en las esferas política y cultural; no obstante, los disensos suelen resolverse haciendo prevalecer la visión de los sectores hegemónicos.
En el funcionamiento del Consejo de Monumentos Nacionales, se advierte una tensión persistente: si bien se requiere una fase técnica rigurosa, esta suele primar por sobre la instancia consultiva y la demanda ciudadana. Este fenómeno, que replica patrones globales, relega la validación social frente al trabajo experto en los procesos de patrimonialización.
El patrimonio inmaterial posee una memoria viva; su salvaguardia exige, por definición, incorporar la voz de quienes le otorgan dinamismo y sentido. Lo que heredamos no es neutro, sino que responde a una voluntad política y social de un tiempo determinado, situando a las expresiones inmateriales en una categoría de permanente supervivencia.
En lugar de restringir la discusión, cabe preguntarnos: ¿por qué no ampliarla incorporando a sectores históricamente excluidos de la toma de decisiones? Resulta paradójico que aquellos grupos de quienes hemos heredado las tradiciones que nos otorgan cohesión, sigan careciendo de incidencia real en la protección de su propio legado.
Hernán Riquelme Brevis
Director Magíster en Patrimonio y Turismo
Universidad Autónoma de Chile