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Ministro Carroza investiga su eventual responsabilidad

Las contradicciones de Matthei que lo ponen en la mira de investigación por la muerte del ex general Bachelet

por 26 julio, 2012

Las contradicciones de Matthei que lo ponen en la mira de  investigación por la muerte del ex general Bachelet
Mientras el padre de la ex Presidenta moría a causa de las torturas en la Academia de Guerra Aérea, el ex comandante en jefe de la FACh era el director de la institución. A pesar de que hoy reconoce haber sabido de las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante el Régimen Militar, hace trece años y en una causa que está por fallarse, declaraba que no tenía idea de que se hubiesen cometido torturas dentro de la AGA, asegurando que en la práctica no ejerció su cargo. Paradojalmente, uno de los dos procesados por la muerte de Bachelet en esa misma causa testificaba que dependía disciplinariamente de Matthei y que él lo había integrado a la institución.
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"A la pregunta que el Tribunal me formula acerca de si tuve conocimiento que en la Academia de Guerra Aérea (AGA) se torturaba a los detenidos, declaro que jamás lo supe". Así exponía el general (R) Fernando Matthei en diciembre de 1999, en su testimonio judicial en la causa por víctimas de la AGA que hoy lleva adelante el ministro Sergio Vásquez.

Trece años después y durante una entrevista dada a CNN en torno a los últimos resultados relativos a la investigación de la muerte del padre de la ex Presidenta Michelle Bachelet, el general Alberto Bachelet, el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea (FACh), aseguró estar al tanto de que durante el gobierno militar hubo violaciones a los derechos humanos.

Situación que aseguró avergonzarlo, enfatizando que “no puedo decir que no sabía, por supuesto que sí sabía, pero no tenía la capacidad de arreglar eso. Porque en las FF.AA. cada uno responde de su propio sector y yo era parte de la FACh y no parte del gobierno, ni de los aparatos de inteligencia, no tenía ninguna posibilidad de ejercer tuición”.

¿Director de papel?

Matthei fue designado director de la AGA en diciembre de 1973, cargo que ocupó por dos años. Pero, según declaraba en 1999 en la causa por víctimas de la AGA —que está próxima a fallo— no asumió las funciones que le correspondían por dicho cargo y sólo se presentó en sus dependencias unas 10 veces, ya que la Academia estaba en receso desde el 11 de septiembre de 1973 y sus profesores y alumnos destinados a otras reparticiones. En la práctica el lugar funcionó como un recinto de reclusión y tortura a cargo de la Fiscalía de Aviación.

Según Matthei, la información sobre labores que se realizaban y la planificación de los programas de estudios, las requería al subdirector, José Muñoz. También relataba que conoció a algunas personas relacionadas con los detenidos en las dependencias,  como Ramón Cáceres y Edgar Cevallos Jones, ambos recientemente procesados por el ministro Mario Carroza como responsables de la muerte de Alberto Bachelet. Con ellos “conversé (…) pidiendo información general acerca de los detenidos —de la FACh— como el general Bachelet”.

El padre de la actual ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, negaba en sus declaraciones una relación jerárquica o de dependencia “a personas como Cevallos, Cáceres (…) ni otros funcionarios (…) que sólo se encontraban trabajando allí, en ese lugar físico”. Además, aseguraba,  que ni los detenidos ni el personal que los custodiaba e interrogaba dependieran del subdirector Muñoz. O de él. Su versión apuntaba a que dependían de una unidad enquistada en la AGA, argumentando que el único vínculo entre la AGA y el subterráneo, donde estaba la biblioteca y se encontraban la mayoría de los detenidos, era la obligación de la institución de proveer comida y transporte “para efectos del servicio”.

Además, expresaba “suponer” que en la AGA funcionó un servicio de inteligencia.

Matthei detallaba que en su rol como director se dedicó a cuidar la propiedad e instalaciones, donde concurría aproximadamente una vez al mes. Las dependencias del lugar, explicaba, eran un “campo de concentración”. Supo que hubo detenidos, considerados “prisioneros de guerra”, con los que no tuvo relación, quienes dependían de la Fiscalía. En su testimonio afirmaba que bajó sólo una vez al subterráneo a sacar un libro. Desde lejos divisó a varios detenidos de civil, a los que vio en buenas condiciones. “No tuve interés en saber qué sucedía con los detenidos”, aunque preguntó al fiscal (Horacio) Otaíza —a cargo de una de las dos fiscalías que operaban internamente— y a Cáceres por los prisioneros Bachelet, (Ernesto) Galaz, (Carlos) Ominami y otro”.

Su testimonio decía que conoció del maltrato a detenidos en la AGA, donde perdieron la vida seis personas, entre quienes se cuentan Bachelet y José Tohá, gracias a su mecánico de avión.

Otro testimonio, dado por el general Luis Campos, aseguraba tajantemente que en la AGA “toda la guardia dependía naturalmente del director”, enfatizando luego que la guardia de los detenidos estaba en manos de Matthei. Por otra parte, Cáceres relataba que en varias ocasiones almorzó con Matthei y Cevallos Jones, el otro procesado por la muerte de Bachelet. En dichas oportunidades, el director inquiría por algunos prisioneros.

Años después, cuando ya era Comandante en Jefe, precisaba haber hablado con Edgar Cevallos, que estaba muy afectado porque en la AGA una persona “que había estado detenida a su cargo” falleció. Al ser consultado por el Tribunal debido a una entrevista en la revista Ercilla en la que habría dicho que a Cevallos se le pasó la mano con algún detenido, reconocía que lo dijo porque en los años 1976 y 1977 —dos años después de dejar el cargo de director— ello “era un comentario general en la Fuerza Aérea”.

Mientras estuvo a cargo de la AGA, paralelamente prestaba funciones en la Dirección de Operaciones de la FACh, organismo que dirigió y del cual dependía el servicio de Inteligencia Institucional, cuyos agentes cometían los crímenes de la AGA.

El militar relató que ocupaba la oficina del director del primer piso en la academia, mientras que su despacho en la Dirección de Operaciones estaba en el Ministerio de Defensa, siendo el segundo Jefe de la Dirección de Operaciones. Conforme detalló, recorría el primer y segundo piso de la AGA, siempre de riguroso uniforme, lo contrario “habría sido una falta de respeto a mi cargo”. Agregó que él no trataba con el coronel y fiscal Otaíza, con quien no tenía buenas relaciones por el “éxito profesional” de Matthei. “En mi condición de Director de la Academia de Guerra Aérea, respondo por las actuaciones del personal bajo mi mando”, sin tener relación con el personal de Fiscalía.

Según explica el abogado de Derechos Humanos que tramitó la causa por víctimas de la Academia de Guerra Aérea, Cristián Cruz, “en aquella época no existía la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea sino que el Servicio de Inteligencia de la FACh (SIFA), que dependía del Departamento de Operaciones. Por lo tanto el dominio, la posibilidad de conocer lo que allí ocurría no sólo la tenía como director del AGA, sino que también por trabajar en la Dirección de Operaciones”.

Además, sostiene Cruz, “él tenía conocimiento de inteligencia, y es tanto así que en su Hoja de Vida aparece la felicitación por un informe de inteligencia que él entrega. También el año ‘73 tiene felicitaciones por defender la obra del gobierno militar, por defender el golpe de Estado en Chile. Entonces en ese momento no puede no conocer lo que está ocurriendo en el país”.

En sus declaraciones, Matthei también negó saber de la existencia del Comando Conjunto —que se habría formado bajo el alero de la SIFA y cuyas bases principales eran los subterráneos de la AGA— salvo al asumir de Comandante en Jefe en 1978, en que supo que un grupo de civiles estaba dentro de la FACh, como el asesinado ex oficial de la FACh Roberto Fuentes Morrison. Como se le advirtió que eran peligrosos y estaban fuera de control, manifestó haber dispuesto su traslado a regiones y fuera del país y “al cabo de un tiempo fuimos desprendiéndonos de ellos dándolos de baja”.

Lo que es tajantemente rechazado por el abogado Cruz, que señala que más bien parecían actos de encubrimiento, ya que Fuentes Morrison y otros a mediados de los 80 continuaban operativos, actuando en conjunto con la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Matthei versus Cáceres

A pesar de que en sus declaraciones Matthei se desvincula de toda responsabilidad y conocimiento de lo que realmente sucedía dentro de la AGA mientras fue su director, algunos testimonios abren serias dudas al respecto.

En la misma causa de las víctimas de la AGA, Ramón Cáceres, hoy procesado por la muerte de Alberto Bachelet y uno de los más feroces torturadores al interior de la academia, explicaba que en enero de 1973 fue designado para un curso en la AGA, egresando como Oficial del Estado Mayor en 1975. Las clases fueron suspendidas en septiembre de 1973 y en octubre fue nombrado como Fiscal Militar en Tiempo de Guerra, por lo que practicó diligencias en diversos procesos en el Ministerio de Defensa, algunos de los cuales se acumularon posteriormente a los de la Fiscalía de la AGA.

Cáceres aseguraba que por su experiencia como fiscal, Horacio Otaíza le ordenó practicar allanamientos, aunque, afirmó, dependía disciplinariamente de quien dirigía la AGA, a saber, del Director Fernando Matthei, que no desempeñaba labores docentes, y del Subdirector Sr. Muñoz Pérez”.

El coronel (R), agregó que en 1973 fue el propio Matthei quien, a través de una carta, le informó que había sido llamado al segundo año del curso especial en la academia.

Para el abogado Cristián Cruz “si Cáceres no está en la AGA al llegar Matthei, sino que llega luego de que él lo llama y se dedica a interrogar, torturar y además lo conoce y conversan, le pregunta por detenidos y a la vez este lo reconoce como sus superior, creo que es bastante claro lo que ocurre y cuál es la simbiosis respecto a estos dos personajes”.

Otro testimonio, dado por el general Luis Campos, aseveraba tajantemente que en la AGA “toda la guardia dependía naturalmente del director”, destacando luego que la guardia de los detenidos estaba en manos de Matthei.

Por otra parte, Cáceres relataba que en varias ocasiones almorzó con Matthei y Cevallos Jones, el otro procesado por la muerte de Bachelet. En dichas oportunidades, el director inquiría por algunos prisioneros.

Según lo que se desprende de varias declaraciones, el director de la AGA visitaba periódicamente sus dependencias. Incluso con zapatillas, como lo ilustran los dichos del oficial en retiro Jaime Donoso.

Cruz concluye que, “Matthei dice que cuando baja a los subterráneos pregunta por Bachelet. Pueden estar torturando a todo el mundo y él no veía nada. Incluso menciona un lugar llamado La Capilla, donde se torturaba: estaban los magnetos y herramientas de tortura, pero extrañamente no ve nada. Baja a la biblioteca y simplemente pregunta por Bachelet. Si sabía que estaba ahí y vio esas condiciones no pudo menos que imaginar lo que acaecía. ¿Y qué hizo por él o por otros? Nada.

Por eso, considera correcta la decisión del juez Mario Carroza de investigar la eventual responsabilidad que le cupo al ex Comandante en Jefe de la FACh por las torturas que le causaron la muerte a Alberto Bachelet. Investigación que contempla dos aristas: una relativa a la entrevista dada hace unos días y otra con respecto a la nebulosa existente sobre su participación en la AGA y su cargo como director.

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