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Senador Juan Ignacio Latorre y su intención de presidir RD: "Gobernar implica gestionar las contradicciones que impone la realidad"

por 28 junio, 2022

Senador Juan Ignacio Latorre y su intención de presidir RD:

Crédito: Agencia UNO

El senador Latorre es el único candidato para convertirse en presidente de Revolución Democrática (RD), y busca imponer un liderazgo conciliador, cercano a la autocrítica, en busca de un mayor procesamiento de las diferencias políticas e ideológicas al interior de la coalición de gobierno. Al respecto, cree que es fundamental zanjar las diferencias con el Partido Socialista, al tiempo que valora el acercamiento del Presidente Boric a Ricardo Lagos y sectores de la ex Concertación, que –a su juicio– pueden aportar en el desafío de llevar adelante su ambicioso programa de transformaciones. En cuanto a si estos acercamientos corresponden a un acto contradictorio, el parlamentario asegura que "gobernar implica gestionar las contradicciones que impone la misma realidad".
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Hace una semana, en el Parque La Bandera de San Ramón, el único senador del Frente Amplio (FA), Juan Ignacio Latorre, dio inicio a su campaña para presidir Revolución Democrática (RD) entre 2022 y 2024. El parlamentario por la región de Valparaíso va como candidato único en lista de consenso, en el contexto de unas elecciones que se realizarán por vía remota los días 9 y 10 de julio.

Para Latorre, una de las principales motivaciones para convertirse en el nuevo timonel de la colectividad –que acaba de cumplir una década de existencia–, es aportar al crecimiento orgánico de formación de cuadros más que de masas, así como al fortalecimiento de las bases del partido en regiones, en territorios donde –a su juicio– todavía hay debilidad en cuanto a número de militantes y espacios basales activos.

El senador también apunta a un mejor procesamiento de las diferencias políticas entre el Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad, refiriéndose a las fuertes críticas que ha recibido el ministro de la Segpres, Giorgio Jackson, por parte de parlamentarios del Partido Socialista (PS). Latorre cree que es indispensable mejorar la relación al interior de la coalición oficialista, entendiendo el hecho de que existan legítimas diferencias entre colectivos que hasta hace muy poco se enfrentaban electoralmente.

-¿Cuáles son sus motivaciones para presidir RD? ¿Por qué es una lista única? 
-Hay un desafío hacia la interna y también recuperar un cierta incidencia, pero más articulada, en lo público. Entonces, creo que es el momento para asumir compromisos y para no quedarse en los espacios de confort. Yo voy a seguir siendo senador estos cuatro años y busco colaborar desde ahí, en mi labor como senador, pero el momento histórico en el que vivimos exige mayor disponibilidad, mayor compromiso en la militancia para sacar adelante las tareas históricas que para nosotros son fundamentales: que le vaya bien a este Gobierno, que el proceso constituyente llegue a buen puerto y, simplemente, fortalecer nuestro partido. Por eso decidí ponerme a disposición de esta candidatura, donde no hubo ninguna negociación transversal para imponer que se inscribiera solo una lista, sino que más bien nosotros construimos una lista con diferentes apoyos de diferentes sectores del partido y también gente independiente, dentro del partido, pero nunca pusimos como condición o requisito que sea una lista única. Nosotros estábamos disponibles a competir si era necesario, competir democráticamente en las elecciones, pero finalmente no se inscribe ninguna otra lista.

-¿Es posible que la inscripción de una sola lista desnude una posible falta de interés en la militancia? ¿Cómo cree que se puede estimular la participación interna en un partido que hoy es parte del Gobierno?
-Mi interpretación es que nuestra lista logra aunar un apoyo mayoritario, donde tal vez no hubo suficiente fuerza en otras posibles candidaturas o, bien, no lograron considerar distintos apoyos y, más bien, como que esta lista que logramos parar se impone, por decirlo así, en apoyos internos, lo que se tiene que ratificar obviamente por la militancia. Veremos cuánta gente va a votar,  y ahí tenemos todo un desafío de activar la militancia, porque en las últimas elecciones votó muy poca gente y ese es un desafío que tenemos, entendiendo que, de un padrón de casi 28 mil militantes, termina participando activamente un porcentaje muy bajo. Entonces, tenemos ahí un desafío de activar más militancia y veremos finalmente el respaldo que tenga esta directiva, donde no por el hecho de ser candidatura única nos quedaremos sentados de brazos cruzados esperando simplemente que la militancia ratifique. Estamos haciendo campaña y realizando instancias de diálogo en distintos territorios.

-El Gobierno del que usted es parte se sustenta en un programa de transformaciones que, según sus propias autoridades, depende, en gran medida, del resultado del plebiscito del próximo 4 de septiembre. ¿Cuál es el desafío del oficialismo para lograr habilitar ese proceso de reformas en el país?
-Estamos con un desafío histórico muy profundo y eso implica articular. Acá no se trata de defender de forma identitaria ciertas posiciones para la galería, para que sea testimonial o para, simplemente, hablarle a nuestras bases o a ciertos nichos de audiencias, sino que se trata de construir mayorías sociales y políticas para que este Gobierno tenga éxito. Y nosotros consideramos que este debe ser el inicio de un Gobierno de transición hacia un ciclo de Gobierno que implemente la nueva Constitución, lo cual obviamente no va a ser posible en el periodo del Presidente Boric, y eso requiere partidos fuertes con capacidad de articulación y con capacidad de alterar la correlación de fuerzas hacia las posiciones de avanzada y las posiciones transformadoras, que obviamente están en disputa con posiciones conservadoras.

-¿Cómo observa el acercamiento del Presidente Boric al ex Presidente Ricardo Lagos? ¿Cree que es una estrategia hábil para vincularse a su liderazgo al interior de la ex Concertación? ¿O, más bien, podría ser algo contradictorio, entendiendo la visión crítica que el propio Mandatario ha tenido en torno a la figura de Lagos?
-Yo diría que estos acercamientos vienen del proceso de campaña, donde el Presidente Boric, siendo candidato, se reunió también con el ex Presidente Lagos, donde recordemos también el apoyo público que dio para la segunda vuelta. Hubo además conversaciones privadas, donde el Presidente Boric ha sido muy honesto en recordar su rol como dirigente estudiantil, en el contexto de las movilizaciones del 2011 y 2012, donde esa generación, liderada además por los (actuales) ministros Camila Vallejo y Giorgio Jackson, fueron muy críticos con la política como el CAE o ciertas políticas, a través de las cuales consideramos que se profundizó el neoliberalismo en Chile, y que sucedieron incluso dentro del Gobierno del ex Presidente Lagos. Esa fue una crítica política que se hizo en general a la Concertación, pero el propio Presidente Boric ha generado una reflexión en términos de ponderar el análisis de los 30 años en términos políticos, con sus luces y sombras.

Sería muy soberbio decir que la historia parte con nosotros, con una propuesta de borrón y cuenta nueva, partiendo desde cero. Hay una historia y, en ese sentido, creo que es muy legítimo y valioso que un Presidente en ejercicio tenga un canal directo con exmandatarios, como el propio Lagos y Michelle Bachelet, quienes representan un valor para el mundo de la centroizquierda, que hoy día está colaborando con el Gobierno y que es parte de la coalición oficialista, y que tienen mucha experiencia. Ahora, esto no se trata de que los expresidentes estén pauteando al Presidente Boric. En el fondo, imagino que más bien es un diálogo de escuchar, de recibir consejos y orientaciones, y de buscar respaldos.

Procesamiento de diferencias internas y autocrítica: la propuesta de Latorre

En su intención de alcanzar la presidencia de Revolución Democrática, el psicólogo y académico de 44 años apuesta por un tono de mesura y autocrítica, promoviendo que las diferencias entre Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático deben ser procesadas de mejor manera, para evitar enfrentamientos a través de los medios de comunicación, esto en relación con las duras críticas de algunos senadores del PS, como Fidel Espinoza y Álvaro Elizalde, hacia el ministro de la Segpres, Giorgio Jackson. Para Latorre, se trata de "críticas desafortunadas", pero añade que en una reciente reunión con la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, dieron por zanjada esta polémica, en la búsqueda por construir un "ánimo de sociedad común" al interior del conglomerado oficialista.

En cuanto al riesgo de caer en contradicciones ideológicas, como el propio acercamiento del actual Gobierno a la ex Concertación, o bien el polémico anuncio de decretar Estado de Excepción en la zona del conflicto mapuche, hace un tiempo el senador Latorre fue autocrítico al señalar que "nosotros rechazamos todos los Estados de Excepción de Piñera, obviamente hay una contradicción ahí”. En relación con esto, el parlamentario cita al exvicepresidente de Bolivia y cercano colaborador de Evo Morales, Álvaro García Linera, respecto a que, cuando se tiene una agenda de transformaciones profundas, gobernar implica gestionar y cabalgar las contradicciones que impone la misma realidad. El candidato a presidir RD cree que el conglomerado oficialista está en ese ejercicio y que sus fuerzas políticas también se encuentran en ese proceso de maduración.



-¿Cómo observa la relación con el Partido Socialista? ¿Cuál es la vía para administrar las diferencias en el oficialismo en la búsqueda de darle sostenibilidad a la agenda transformadora del Gobierno?
-Quería contar, a modo de primicia para esta entrevista, que tuve una muy buena conversación telefónica con la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, donde ella además se reunió con los representantes de la Segpres, tanto el ministro Giorgio Jackson como la subsecretaria Macarena Lobos, que viene más bien del mundo de la ex Concertación también, y quedamos por dar por superadas estas tensiones, declaraciones por la prensa, buscando no escalar en el conflicto y ayudar en un ánimo de diálogo, de colaboración y de aprender a procesar nuestras diferencias con altura de miras, en un buen tono, elevando el debate. Entonces, yo diría que quedé muy conforme con esa conversación, donde además valoro sus declaraciones muy jugadas con el proceso constituyente, donde llama a todo el progresismo a no estar en medias tintas o en amarillismo en este momento, debido a que estamos en definiciones históricas, y ella hace un llamado a jugarse por el Apruebo, por más que haya elementos de la nueva Constitución que legítimamente no les gusten a algunos sectores.

-Sobre el Estado de Excepción en la zona de conflicto mapuche, ¿cree que es una política contradictoria con el discurso del propio Presidente Boric y los principales referentes de Apruebo Dignidad? ¿Cuál cree que es la vía política para resolver el conflicto con el pueblo mapuche?
-Particularmente en el caso del Wallmapu y la relación del Estado de Chile con el pueblo nación Mapuche, nosotros tenemos la convicción de que acá hay una deuda histórica que hay que ir saldando por la vía política, y creemos que en la vía de la plurinacionalidad, la vía de la restitución territorial y la vía de los derechos colectivos –que además están en el radar de la nueva Constitución–, nosotros respaldamos ese camino, pero también se tiene que traducir en decisiones, en políticas públicas y en un plan que hemos denominado el “Plan buen vivir”, y que desarrollar ese Plan implica, obviamente, hacerse cargo de la arista de seguridad pública y de enfrentar los niveles de violencia que han escalado de manera muy importante en la zona, y por eso que parte de la crítica que nosotros hacíamos al Gobierno de Piñera es que, en sus últimos seis meses de gestión, solo puso el acento en la arista militar, de presencia de las Fuerzas Armadas, en la arista policial y punitiva, pero nada del camino político, y eso es algo que le pedimos nosotros a nuestro Gobierno.

-Finalmente, ¿cuál es su evaluación sobre su experiencia en el Senado? ¿Y cómo ha sido el contraste de su primer periodo, siendo oposición, y ahora como parte del Gobierno?
-Me tocó entrar al Senado, siendo el único senador de RD y del Frente Amplio, en un Senado muy binominal, en los cuatro años pasados, donde yo era un poco el bicho raro que venía de afuera del mundo político tradicional. Y, claro, cuesta hacer política en una institución que tiene una inercia y donde existen bancadas grandes, tanto en la derecha como en la centroizquierda, que vienen jugando de memoria hace 30 años, donde el Senado particularmente viene en esta lógica muy de la política de los acuerdos, de los grandes consensos y del statu quo también, y como algunos plantean, de la defensa del modelo neoliberal, que se expresa en la acción de dilatar ciertas reformas y transformaciones, que se han demorado demasiado, mucho tiempo en salir. Por poner un ejemplo, la reforma al Código de Aguas demoró casi 11 años en salir, entre la Cámara y el Senado, pero con mucho tiempo en el Senado. Y así hay otros proyectos de ley.

Es por que eso que, como conglomerado oficialista, tenemos el propósito de profundizar la democracia, una democracia que sea paritaria, que tenga justica ambiental y con derechos sociales garantizados. Y ese trabajo implica construir mayorías sociales y políticas, y en ese esfuerzo estamos desde el primer día, antes en oposición y hoy día en el Gobierno, pero con ese propósito de construir democráticamente los caminos de transformación para Chile.

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