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Francisco Pérez Mackenna: el buque de Luksic a Cancillería PAÍS

Francisco Pérez Mackenna: el buque de Luksic a Cancillería

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El Presidente electo José Antonio Kast confirmó a Francisco Pérez Mackenna como su próximo canciller, una designación que instala en Relaciones Exteriores a uno de los ejecutivos más influyentes del gran empresariado chileno y estrechamente ligado al grupo Luksic.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Francisco Pérez Mackenna, histórico hombre fuerte de Andrónico Luksic y del conglomerado Quiñenco, fue ratificado por José Antonio Kast como ministro de Relaciones Exteriores. Su llegada abre interrogantes por eventuales conflictos de interés, especialmente por la paralización del proyecto Twin Metals en EE.UU., filial de Antofagasta Minerals, y por el rol que jugará Chile en un escenario global marcado por la ofensiva de Donald Trump sobre el cobre.
Desarrollado por El Mostrador

La política exterior del próximo gobierno de José Antonio Kast tendrá un sello marcadamente empresarial. Así lo confirma la designación de Francisco Pérez Mackenna como ministro de Relaciones Exteriores, una figura conocida no por su trayectoria diplomática, sino por haber sido durante años el principal operador y hombre de confianza de Andrónico Luksic al interior de Quiñenco.

Pérez Mackenna es identificado transversalmente en el mundo económico como el ejecutor estratégico del holding, con un grado de lealtad personal hacia Luksic que, según comentan fuentes empresariales, “no está en discusión”. Ese antecedente es precisamente el que enciende las primeras alertas: su arribo a Cancillería instala en el corazón de la política exterior a un actor con vínculos directos con intereses privados de gran escala.

El primer foco de conflicto es evidente. La cartera que encabezará Pérez Mackenna deberá enfrentar el complejo escenario del proyecto Twin Metals en Estados Unidos, una iniciativa minera paralizada y altamente cuestionada, que pertenece a Antofagasta Minerals, brazo minero del grupo Luksic. La gestión diplomática de Chile frente a Washington, en ese contexto, quedará inevitablemente bajo escrutinio, considerando la doble condición del nuevo canciller como exejecutivo del holding y como jefe de la diplomacia chilena.

A esto se suma un escenario internacional particularmente sensible para el cobre. El metal rojo vuelve a ocupar un lugar central en la agenda geopolítica, especialmente ante la ofensiva anunciada por Donald Trump para asegurar el suministro estratégico de minerales críticos. En ese tablero, Chile jugará un rol clave, y Cancillería será protagonista en las negociaciones comerciales, regulatorias y políticas con Estados Unidos y otras potencias.

La pregunta que surge es hasta qué punto Pérez Mackenna podrá separar su pasado corporativo de su nuevo rol público. En sectores políticos y diplomáticos ya se comenta que su perfil refuerza la idea de un gobierno de Kast que confía la conducción estratégica del Estado a figuras provenientes del gran empresariado, incluso en áreas donde los intereses privados y públicos pueden chocar frontalmente.

Para el Presidente electo, en cambio, la apuesta parece clara: poner al frente de la Cancillería a alguien con redes internacionales consolidadas, experiencia en negociaciones complejas y llegada directa a los centros de poder económico. El costo de esa decisión será convivir con un nivel de sospecha permanente sobre posibles conflictos de interés, en una cartera donde cada gesto y cada silencio tienen impacto global.

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