La gira por Europa del mandatario electo José Antonio Kast generó nuevas críticas desde el Ejecutivo, luego de que la vocera de Gobierno, Camila Vallejo, apuntara directamente a su agenda en Bruselas, donde —según sostuvo— “obviamente es una agenda sumamente ideológica la que plantea”, marcando distancia con lo que, afirmó, había sido el relato previo de un eventual gobierno enfocado en la emergencia y en respuestas pragmáticas a problemas urgentes.
Las declaraciones se dan luego del paso del republicano por Bélgica, instancia en la que abordó consignas de la izquierda, refiriéndose a los llamados “ismos” como ambientalismo, animalismo y feminismo, además de recordar al exsenador Jaime Guzmán. La gira también incluyó reuniones en Hungría con Viktor Orbán y en Italia con la primera ministra Giorgia Meloni.
En conversación con CNN Radio, Vallejo sostuvo que el discurso del mandatario electo se inserta en lo que definió como “esta especie de batalla cultural de la ultraderecha en el mundo de construir como un mono de paja”, agregando que existe una estrategia para instalar ciertos marcos discursivos. En esa línea, llamó a ponderar que “si hablamos de agenda ideológica, el conservadurismo extremo también tiene una agenda ideológica”, y advirtió que se debe “tener ojo con lo que a veces se pretende instalar o negar en esta idea de combatir los ismos como un mono de paja que se construye para negar a los otros”.
En paralelo, la secretaria de Estado abordó las críticas desde la oposición y el futuro gobierno respecto a supuestos “amarres” en ministerios, señalando que se trata de “un concepto muy pop” utilizado para instalar la idea de que cualquier acción del Ejecutivo podía interpretarse como tal. En ese sentido, afirmó que esa lógica “era como una invitación permanente a no legislar, a no gobernar y eso nosotros no lo podemos permitir”.
Vallejo también recordó episodios del pasado, señalando que “es bueno tener memoria”, en referencia a la defensa de funcionarios del gobierno de Sebastián Piñera al inicio del segundo mandato de Michelle Bachelet, cuestionando la consistencia de las críticas actuales.
Respecto al proyecto de sala cuna universal, la vocera volvió a cuestionar a la UDI por su rol en el Congreso, afirmando que frenar la iniciativa “fue un acto irresponsable y mezquino”, y expresó su expectativa de que esa postura cambie en la tramitación futura.
Asimismo, rechazó que el Ejecutivo haya dejado la iniciativa para la etapa final del periodo legislativo, asegurando que “esto de que el gobierno no hizo nada es súper mañoso y tramposo, y una excusa de último momento, porque eso no fue así”, agregando que existió una pausa en la tramitación en contexto electoral.
Finalmente, la ministra planteó que el foco debe estar en si la UDI estará disponible para avanzar en la tramitación durante marzo, o si el debate se postergará para el próximo Congreso, lo que implicaría reiniciar el proceso legislativo.